Ricardo Castillejo, Rosa Lopez y José Antonio Muñoz
No
lo dijo de forma directa, pero cualquiera que escuchase el discurso
de Antonio Morera y Vallejo durante la velada en la que se entregaron
los premios “Favoritos 2014” - otorgados por Sevilla
Magazine el 20 de Noviembre, que nadie diga que en este bitácora
no vamos a nuestro ritmo -, pudo entender una verdad muy sencilla:
que vivir del periodismo estos días es un camino angostado por
arenas movedizas.
Antonio Morera Vallejo
Empero,
se podría decir que vivir de cualquier profesión es igualmente
difícil actualmente. Es verdad, pero también lo es que el sector de
las comunicación ha sufrido sobremanera. Como me comentó un
conocido hostelero sevillano “yo sé freír un huevo”, como quien
dice que eso es lo realmente importante, y por lo tanto, el señor
que consigue que se hable en la prensa de lo bien que hace los huevos
fritos en su negocio, cuando la crisis empezó a apretar, fue el
primero en salir por la puerta.
En
fin, en este blog hemos hablado (mucho) de Rock
Progresivo, de películas vergonzosasy de Chipre– por coger tres temas al azar -, pero ya hacía mucho que no
hablábamos de saraos socioculturales. Ya era hora de volver por esos
fueros.
Soledad Giménez y Elisabeth Reyes
Como
también explicó Don Antonio durante su parlamento, Sevilla Magazine
es una publicación amable. Como el lector medio de este bitácora –
si existe tal cosa - ya sabe, aquí tratamos las cosas de un modo que
se puede definir con muchos adjetivos, entre los que, con toda
probabilidad no se encontraría “amable”, por lo tanto, una
revista como esta podría considerarse nuestro enemigo natural.
No
tanto, cierto es que tanto los contenidos como buena parte de las
personas que han protagonizado las portadas de SM se hallan en las
antípodas de los temas que solemos tratar aquí. No obstante, hay
que considerar dos cosas: que la revista se entrega con El
Correo de Andalucía, cabecera decana en el periodismo sevillano
– donde yo hice mis prácticas de fotógrafo, por lo que le guardo
un cierto cariño -, y que yo soy de los que se suele quejar, en
simples conversaciones diarias, de que debe existir otra forma de
tratar la crónica social que no desemboque en los aguaceros fecales
que suelen llenar horas y horas de programación televisiva. Dios nos
salve.
Por
lo tanto, entendemos que Sevilla Magazine cumple una función y la
cumple perfectamente. Poco que objetar, entonces.
Victorio y Lucchino acompañados por la representante de Clinicas Vitaluz
Pero
tal y como comenté al principio de esta entrada, el motivo principal
de la reunión era la entrega de los Premios Favoritos, en los que se
premió a distintas – y distinguidas – figuras de la moda y de la
música. Con el reciente fallecimiento de Cayetana Fitz-James Stuart,
Duquesa de Alba, no fueron pocos los que tuvieron a esta señora en
su recuerdo, empezando por el presentador de la gala, Ricardo
Castillejo y por los premiados diseñadores Victorio y Lucchino,
estos últimos, por cierto, no se bajaron del escenario sin afirmar
que, si bien estaban tristes por la pérdida de una mujer tan querida
en la capital hispalense, ya tendrían tiempo de compartir los buenos
recuerdos con aquellos que los quisieran escuchar.
Victorio y Lucchino
La
modela malagueña, Elizabeth Reyes, también subió a las tablas para
recoger su premio, con ese pelo ultra recogido que suele llevar en
esta clase de eventos – apuesto lo que quieran a que es la clase de
comentario que no se esperaban de mí ¿Verdad? - y especialmente
después de haber contraído matrimonio este año con el futbolista
Sergio Sanchez.
En
el apartado musical empezamos, tal y como se hizo durante la entrega
de galardones, con la que atesora menos experiencia, la
insultantemente joven – juventud a la par con su timidez a la hora
de ofrecer unas palabras de agradecimiento – Maria
Parrado. La cual recibió el, lógico por otra parte, premio como
artista revelación.
Soledad
Giménez – ex-Presuntos Implicados y artista en solitario de
pleno derecho - fue la siguiente en recoger su galardón. Durante su
corto discurso hizo hincapié en la pasión con la que se hacen las
cosas aquí en el Sur. La pobre tuvo un pequeño problema a la hora
de bajar del escenario que estuvo cerca de costarnos la anécdota de
la noche, pero como cantante experimentada, supo recuperar el
equilibrio a tiempo.
Aunque me hice una foto con ella (miren mi Tuiti ¡Recámbanos!, no me dio
tiempo a contarle lo mucho que disfruté su concierto que los
Presuntos en el desaparecido recinto El Palenque – en la sevillana
Isla de la Cartuja, donde también pude ver a Revolver en su día -,
ni pude comprobar si era cierta una historia, según la cual, ella y
su hermano se quedaron sin entrada para un concierto de Peter Gabriel
de la gira del “So” (1986) y tuvieron con conformarse con
escuchar el show desde la puerta del Palacio de Deportes... aunque de
haberme dicho que sí, yo le hubiera podido contestar que tengo una
historia parecida, al menos por haber pasado una noche entera en la
calle “por culpa” de Peter Gabriel.
Por
cierto, otra conexión con el progresivo, Presuntos, en su disco en
directo, hicieron dueto con Randy Crawford para su versión de
“Fallen” Y...¿Con quién cantó también la magnifica Randy?
Correcto, Steve Hackett ¿Les he dicho ya que ADORO a Steve Hackett?
Rosa
Lopez, con una imagen que dista mucho de la que lució en aquella
primera edición de Operación Triunfo – antes de que el programa
sirviese de trampolín para nuestra versión castiza de Simon Cowell,
esto es, Risto Mejide -, pero con la efusividad natural de la que
siempre ha hecho gala, agradeció al magazine haberla elegido como
protagonista de la portada del primer número.
Finalmente,
Paloma San Basilio. Si Ricardo tuvo palabras de agradecimiento a
todos los que hacen posible Sevilla Magazine, la voz de “Evita”
en español no tuvo problemas en mostrar su auténtica devoción por
Castillejo al afirmar que le gustaría “tener uno como él en la
mesita de noche”. De esta mujer poco se pude decir, vale, aquí
somos más de solos de guitarra en 13/14 y de dobles discos
conceptuales, pero rara es la ocasión que uno no silba, sin venir a
cuento, el celebérrimo “juntos, café para dos” cuando anda por
la calle.
La
vocalista guarda una relación muy estrecha con Andalucía, por pasar
buena parte de su tiempo aquí y porque su familia proviene de la
comunidad, así que su colección de recuerdos – de hecho, hace
poco presentó su auto biografía – está íntimamente ligada a
esta tierra.
Y
así transcurrió una noche agradable y llena de pequeñas alegrías
¿Ven? Yo también sé hacer artículos amables. No se acostumbren...
SIETE
LETRAS, NOMBRE DEL MEJOR GRUPO DEL UNIVERSO Y DE, APARENTEMENTE, LA
PRIMERA PARTE DE LA BIBLIA.
“Don't
get me started” es una expresión inglesa que siempre me ha hecho
mucha gracia, primero porque me parece muy divertido que los
británicos tengan una expresión tan parecida a “no me hagas
hablar”, aunque, teniendo en cuenta la mezcla cultural que tenemos
encima, ya me resulta imposible adivinar si es uno de esos casos en
los que se trata de una frase traducida del propio inglés que
después hemos adoptado por las buenas, como “like there was no
tomorrow”.
Segundo,
porque es el título de uno de los peores temas firmados por tito
Phil, y que, en comparación, hace que “Hijou del houmbre”
parezca un texto de Miguel Hernandez. Y mira que a mí me gusta la
banda sonora de Tarzan, sobre todo en inglés o en castellano...
sudamericano.
En
todo caso, sirva esto para avisar de que, si alguien algún día me
pidiese que le explicara lo que sé de Genesis, mi inequívoca
respuesta sería “no me hagas hablar”. Porque un discurso de
Fidel Castro – de nuevo, en comparación - os iba a parecer un
corto de Notodofilmfest con respecto a todo lo que pueda decir sobre
EL MEJOR GRUPO DEL UNIVERSO. Dios mío, si aún no he dicho nada y ya
llevo tres párrafos.
Entremos
en materia, tal y como conté en el especial de Subterranea, recuerdo
perfectamente el momento en el que me transformé en un fan eterno de
Genesis: fue escuchando el directo de “Seconds out” (1977), con
el crescendo de “Firth of fifth”, el principio de “CinemaShow”, y con “Supper's Ready” al completo yo ya estaba
totalmente entregado a la causa. El grunge, el bacalao y el indie me
habían perdido para siempre, o casi, porque mira que toco una de Nirvanna en mis conciertos...
Sí, encima con la primera edición chunga en CD
También
recuerdo las navidades en las invertí mis aguinaldos en una visita
al Virgin Megastore de Sevilla - ¿Se acuerdan de ellos? - donde me
compré cosas como el libro de Armando Gallo “From one fan to
another”, el “Selling England by the pound”, el documental
“Genesis: a history” y... el VHS de “Urotsukidoji”... Lo cual
dice muchas cosas sobre mí....¡y ninguna buena!
Quién
me iba a decir que, muchos años después habría hablado con casi
todos los miembros del grupo – a falta de dos, y son calvos, más
pistas no puedo dar por ahora -, en toda clase de circunstancias:
desgranando la carrera en solitario de Steve Hackett mientras éste
daba buena cuenta de su ron con cola en Gran Canaria, haciendo sufrir
a Chris Stewart (es un decir) con mis preguntas sobre su pasado
musical cuando formó parte del jurado del SEFF, agotando a un ya de
por sí agotado Ray Wilson con mi grabadora entre barílles de
cerveza en el “camerino” de un local valenciano, recibiendo una llamada de Tony Banks y, para este mes: ¡Mike Rutherford!
Veamos,
yo sé que para muchos, no hay nada más icónico en el mundo del
Ruack que Angus Young con su traje de colegial, el Boss con su
guitarra a la espalda mientras recorre un escenario de punta a punta,
o Jimmy Page con su Gibson de doble mástil bordando (cuando se
acuerda de bordarlo, esto es) el sólo de “Stairway to heaven”.
Pero para mí, no hay nada más Rock and Roll que el bueno de Mike
armado con otro doble mástil, esta vez compuesto por una guitarra de
12 cuerdas y un bajo, o, aún mejor, como en la gira de “The lamb
lies down on Broadway”, con 12 cuerdas y un bajo de 6.
Como
a cualquier miembro de Genesis, a Mike lo considero un genio, pero no
sólo por sus aportaciones a la banda como compositor, bajista o
tocando la guitarra – por sus elegantes arpegios e incluso, oh
sorpresa, algunos de sus sólos -, sino también por una carrera en
solitario, incluyendo el placer vicisitúdico que produce “Actingvery strange” (1982) y su banda paralela, Mike and the mechanics.
A
estos últimos los pude ver en directo, en Barcelona, ya que
telonearon a tito Phil durante su “First Final Farewell tour”,
aunque para entonces Paul Young ya había fallecido – no, no este
Paul Young, aunque, para complicar las cosas, ese Paul Young había
sido a su vez telonero de Genesis durante la gira del “Invisible
touch” y encima grabó una versión de “Don't dream it's over”
con el otro cantante de los Mechanics de entonces, el bueno de Paul
Carrack, a los teclados y los coros -, lo cierto es que estuvieron geniales.
ESTE Paul Young, con su anterior grupo, Sad Café
Antes
de explicar los motivos para la conversación con Rutherford, me
gustaría explicar algo de su “proyecto en solitario”. Mike and
the mechanics siempre han tenido un cierto problema de identidad,
como el propio Rutherford ha admitido en algunas entrevistas, ya que
su música, pop elegante y suave producido por señores maduros no
encaja en ninguna vertiente “dura” del espectro pop. Nunca han
sido tan contundentes como para ser considerados AOR, ni coquetearon
con el Progresivo, ni han adaptado su sonido a un modelo acústico
que los acercase a algo un poco más universal como Crowded House o
Supertramp. Ergo, no hay apenas revistas, programas de televisión o
radio de un estilo en particular que les sirva de plataforma para
promocionarse. Hay muchos que añadirían sal a la herida aduciendo
que lo que ellos hacen es música para la gente a la que no le gusta
la música en realidad y escuchan a Sting, Eric Clapton, Mark
Knopfler o tito Phil... hay que ser cabrón para decir esas cosas.
Pero
nada de esto explica los motivos para nuestra conversación con el
bueno de Mike.
Hace
unos meses, a muchos fans del grupo se les hizo el culito Pepsi-Cola
al ver una nueva foto de los miembros de la formación clásica
(Banks, Collins, Gabriel, Hackett y Rutherford) reunidos. Y aún más
Pepsi-cola se les hizo cuando las redes sociales oficiales del grupo
colocaron una extraña foto como portada anunciando “excitantes
noticias”. ¿Hype? ¿Qué es eso?
Estas dos imágenes, para ser exactos
Cualquier
visita a webs como “Genesis-news” despejaban la duda con
facilidad: todo tenía que ver con el nuevo documental y
recopilatorio que iba a lanzarse en breve. El documental, en su
versión televisiva se ha llamado “Genesis: together and apart”,
si bien para su próximo lanzamiento en formato físico adopta el
nombre de “The sum of the parts”.
¿Qué
lo hace distinto del vetusto “A history”, “The Genesis songbook” o las horas y horas de entrevistas que aparecen en lasreediciones de su álbumes? Pues que está grabado en HD y que, se
supone, por primera vez, se destacan las trayectorias individuales de
cada miembro. Y digo “se supone” porque en “A history” ya se
hacía algo de hincapié en ellas, lo más gracioso es que toda la
idea de este nuevo reportaje empezó porque el director de Eagle Rock
– a estas alturas LA productora audiovisual del Rock -, coleguilla
de Rutherford, le había sugerido hacer un documental sobre EL MEJOR
DISCO DE TODOS LOS TIEMPOS, también conocido como “The lamb lies
down on Broadway”. Pero Mike le dijo que, si bien eso era
interesante, aún más iba a serlo analizar el gran corpus creativo
que habían sumado todos los que han pasado por Genesis ¡No Mike, lo
de “The lamb” era mucho mejor de aquí a Lima!
La
pena es que de todo esto no me enteré hasta DESPUES de nuestra
conversación, de igual forma, “Together and apart” no se estrenó
en la BBC hasta una semana y pico después de la entrevista. Con lo
cual Rutherford se libró de que le echase la bronca porque en el
montaje se ignora por las buenas la carrera en solitario de Steve
Hackett. Algo especialmente sangrante cuando en 1986, el guitarrista
estaba también disfrutando de un dulce momento comercial – al
igual que el resto del grupo en sus respectivas trayectorias – con
su supergrupo GTR. Y la cosa empeora cuando se elimina de un plumazo
toda referencia a “Calling all stations” y, por ende, a Ray
Wilson.
Que
no se me malinterprete, el documental está muy bien montado, - e
incluye el aparentemente inevitable efecto de hacer tridimensionales
las fotos de archivo -, es tremendamente divertido ver a los cinco
compartir ratos en un estudio tomándose el pelo y contemplar algunas
grabaciones de vídeos recuperados que se pensaba nunca llegarían a
ver la luz – como el mítico show del festival en el “Roundhouse”
en el que también estaba presente un David Bowie pre-glam -, pero tal y como he
explicado, hay ciertas omisiones que a mí al menos, se me antojan
como imperdonables.
Pero
nada de eso quita para que me hiciera mucha ilusión mi media hora de
charla con Mike, un señor que aún mantiene los modales de
aristócrata británico que tan nerviosa ponían a Gail Colson,
otrora manager de Gabriel y Peter Hammill. Para completar la
estampa, poco antes de colgar me contó que estaba llamando desde
Sotogrande ¿Desde dónde sino iba a hacerlo un señor de su
categoría? A punto estuve de decirle, “ey Mike, si me aguantas un
par de horas, cojo el coche y nos vemos en Torreguadiaro (el
“pueblo-pueblo” colindante con la urbanización de lujo) que a mí
esto de pagar 8 euros por una coca-cola me parece un poco excesivo”.
A
pesar de que, en esta ocasión no pude eludir algunas preguntas
típicas, logré salirme un poco del guión promocional al referirme
a su auto biografía “The living years”. Algo que agradeció,
para que vean el nivel de sus modales le expliqué que al editarse
dicho volumen, intentamos ponernos en contacto con él, pero las
capas y capas de managers lo hicieron imposible. ¿Su respuesta? “Oh,
sorry”, dicho con lo que parecía un genuino tono de excusa compungida. Lo
dicho, un caballero. Ah, y si se lo preguntan, sí, logré no ser una
fan histérica en esta ocasión, y no señalar cosas como que los dos
somos libra y que nuestros cumpleaños están a dos días de
distancia. O que a mi la gente tampoco suele entenderme cuando hablo.
Para
aliviar un poco el disgusto del documental, ahí está el nuevo
recopilatorio “R-Kive” - no, no pasará a la historia como el
mejor título imaginado, sobre todo teniendo en cuenta que ya existen
dos “Archive” - en el que sí se hace un repaso más equitativo
de las carreras de Genesis y de sus miembros por separado. Ah, y como
a Mike le ha dado mucha pena el no poder incluir ningún tema
cantando por Paul Young en el triple CD, pues ahí va uno.
Algo
más que “el gordito que toca la guitarra como los ángeles”
¿Que
tu grupo favorito es Genesis y que también te encanta Marillion? Qué
sorpresa ¿No? Bueno, vale, no lo es. Pero tal y como explico en la
introducción de mi entrevista con Steve Rothery, soy raro hasta para
estas cosas: me gustan más los discos de Marillion con Steve Hogarth
a las voces o los de Fish en solitario que la tetralogía inicial de
la banda. Algo que extrañó al propio guitarrista, -”¡Yeah,
that's really strange!” fueron sus palabras -, pero que al tiempo
le hizo mucha gracia.
Si
bien siempre intento no ser muy pesado con lo que me gusta Genesis,
ni ellos necesitan mucha promoción, con gente como Marillion,
Spock's Beard o Jolly no puedo dejar de cantar sus alabanzas siempre
que tengo oportunidad. Por supuesto, a todos nos gustan bandas que,
en nuestra opinión deberían disfrutar de un éxito mucho mayor que
el poseen, pero en el caso de Marillion es aún más triste porque
muchos los consideran unas glorias pasadas de los 80. Tal y como se
explicó en un programa de la televisión británica, su caso es aún
peor que el de ser ajenos a las corrientes principales, ya que ellos
fueron parte de esa corriente años atrás.
Y
encima he podido hablar con todos ellos, y todos son unos tíos
geniales. Como ya he contado en alguna ocasión, siempre hay un
peligro a la hora de acercarte a tus ídolos, y es descubrir que son
unos gilipollas de tomo y lomo. Puedo afirmar sin tapujos que en el
caso de Genesis y Marillion, (y puedo añadir muchos más músicos
del género a la lista), me he encontrado unas personas muy reales,
educadas, y de un trato excepcional...¡Aunque Steve Hogarth y PeteTrewavas hablan tanto que casi no puedo meter baza con las
preguntas!!!!
En
el caso de Rothery, ese señor que siempre nos tiene preocupados a
los fans por su sobrepeso y porque nos rompe el corazón con cada
solo de guitarra, redondeó la jugada al confesarse fan del “Sandman”
de Neil Gaiman... algo que me me hubiera alegrado aún más si,
durante la entrevista, no hubiese deseado morirme por culpa de un
absurdo resfriado (o gripe) estival. Pero si recuerdan la primera vez
que hablé con Peter Hammill, esto de entrevistar en un estado de
salud penoso no me resulta ajeno. Lo peor es que ese mismo día me
venía bien juntar tres entrevistas a distancia... Al escuchar las
grabaciones posteriormente aún me pregunto cómo fui capaz de
articular preguntas con sentido...
Hablé
con Rothery por el lanzamiento de “Live in Rome”, un directo que
incluye buena parte de los temas que forman parte de “The ghost of
Pripyat”, su primera grabación que lanza bajo su propio nombre,
una obra instrumental que recomiendo encarecidamente.
Steve
se mostró como un contertulio brillante – que es más de lo que se
podía decir de mí aquel día -, lleno de buen humor, culto y... en
fin, qué más puedo decir de un genio de las cuerdas. Una vez
más:¡Compren!!!!
¡¡¡¡BARCELONAAAAAAAA!
(John Wesley band + Flying Colors)
No
visitaba la ciudad condal desde el concierto de Roger Waters con su
nuevo montaje de “The Wall”, en 2011, y la verdad es que me sigue
encantado. Ciertamente, con las señeras presentes en más de un
balcón ( y en más de dos), es fácil sentir un resurgimiento del
sentir independentista. Pero también es cierto que al hablar con la
gente, te das cuenta de que hay mucho de usar como ariete a la
población por parte de los medios y de la clase política – no
sólo en Cataluña – , mientras que no pocos preferirían dejar la
independencia y su promoción como una cuestión muy secundaria, para
gastar ese dinero en mejorar las escuelas y en los hospitales.
Wes y Sean
Odio
usar el término “minoría silenciosa” , más que nada porque lo
acuñó Richard Nixon en su día, pero lo cierto es que, cuando
vuelvo a Sevilla, me encuentro con personas cuya antipatía hacia
todo lo catalán parece más nacida de lo que vemos en las redes
sociales o en los medios de comunicación que de hablar con la gente de allí. Y eso
me parece una auténtica mierda.
Pero
este no es un blog de política, aunque también es verdad que casi
no es un blog sobre coches (como asegura su título), aunque esta es
una entrada sobre música y toca hablar de mis motivos para visitar
Barcelona: John Wesley y el enésimo supergrupo de Mike Portnoy,
Flying Colors.
Dos tercios de Flying Colors
Como
algunos de ustedes recordarán, entrevisté a Wesley hace unos meses
por motivo del lanzamiento de su “Disconnect”, una obra más que
correcta. Pero si verle sobre las tablas no fuera suficiente acicate,
resulta que en su grupo está integrado Sean Malone.
Con el bueno de Wes y el bueno de Sean, gracias mil a Aitor Nova. Sí, la cara de cansancio es equivalente a la satisfacción
¿Quién
es Sean Malone? Para algunos será conocido como el bajista de los
metaleros progresivos Cynic, pero para mí es, ante todo, el hombre
detrás de Gordian Knot. “¿Qué es un Gordian Knot?” Os oigo
preguntar, bueno, un “nudo gordiano” es un tema de mitología
griega, pero es también un proyecto instrumental que Malone montó
hace unos años y cuyo segundo disco, el monumental “Emergent”
(2003) – con aportaciones de Steve Hackett y Bill Bruford -, me
llegó a casa hace años, poco antes de salir para Barcelona, hacia
otro concierto de Roger Waters, en aquel caso para la gira de “In
the flesh”, la que significó su reencuentro con los fans del Viejo
Continente.
Misión cumplida
No
sé cuantas veces escuché ese disco durante el viaje en mi vetusto
Discman (no aquel cuya foto colgué hace tiempo, sino otro), puede
que tantas como el “Amused to death” de Waters. Pero si hay un
recuerdo que siempre asociaré con “Emergent” y más
concretamente con el tema al Stick “Grace”, es el de esa
carretera negra, eterna que recorrió el autobús (sí, he dicho
autobús), durante buena parte de la noche y el día siguiente. Por
si se lo preguntan, este último viaje a Barcelona lo hice con Ryanair, con lo
que se tarda mucho menos en llegar, pero uno se siente tan atocinado
como si viajase sobre ruedas, y mira que decían que el trato había
mejorado...
Después
de los dos impresionantes conciertos -¡lean mi crítica, cojones! -,
Wesley se quedó al lado de mesa de merchandising para saludar y
firmar a los asistentes, confirmando su fama como el Michael Palin
del Progresivo, esto es, alguien que es simpático con todo el mundo
y que le cae bien a todos.
Como
muestra, un botón: cuando le recordé lo de la entrevista se deshizo
en agradecimientos, y cuando le pregunté si Malone estaba cerca, no
dudó en acercarse al backstage para “traérmelo”. ¿Qué puedo
decir sobre uno de los bajistas más increíbles sobre la faz de la
tierra? Pues que, para colmo, es también un tipo de trato estupendo.
Esta vez no pude aguantarme y le tuve que contar la historia sobre el
periplo para ver a Waters con su disco en rotación continua. Y no
huyo despavorido al escucharme, sino que le pareció muy bien.
Hablamos
un poco sobre sus proyectos, el futuro recopilatorio de Cynic, de
cómo es tan fan de Wesley como éste lo es de él y.... bueno, fue
genial.
Lo
dicho, pequeñas cosas que hacen que los viajes, las pocas horas de
sueño y el devanarse los sesos con esta cosa que es la música,
merezcan la pena. Último volumen el mes que viene.
Epílogo:
¡Reseñas a go-go! (A encontrar en la revista, esto es)
Advertencia:
Es muy probable que al leer el
post de hoy, crean que me he comido a Paulo Coelho, Spencer Johnson y
a Wayne Dyer en una posible cena de auto ayuda, auto afirmación y
auto papanatismo, o que me he dispuesto a transformar este bitácora
en el anti “La realidad estupefaciente”. Nada más lejos de mi
intención, pero todos tenemos nuestros momentos de ilusionarnos de
manera absurda... y lo mejor es que el mes que viene habrá otro.
Otros
mundos, pero están en este.
Por
si se lo preguntan (y si no se lo preguntan, mala suerte, ya se lo
digo yo): el concierto que anuncie en la entrada anterior fue
musicalmente muy bien, y de público... digamos que aún queda UN
POCO (pero muy poco, eh) para llenar Wembley, todo se andará...
Pero
ahora vamos a la parte del artículo que les va a provocar arcadas.
Bien,
cuando el gran Pat Metheny estaba en los últimos compases de su
concierto, haciéndonos volar, él solito, con su manejo de las seis
cuerdas, me vino la siguiente reflexión: “Ahí fuera existe un
mundo lleno de desahucios, paro, enfermedades y dramas en la vidas de
cada uno, pero ahora mismo, en este momento, ese mundo se ha
detenido”.
Esa
es la magia – a falta de una palabra menos “etérea” - de la
música, no elimina las desgracias del mundo, pero las hace un poco
más llevaderas. O, tal y como se decía Robert Wyatt a sí mismo en
sus momentos más bajos, “al menos existe el jazz”.
Como
ya hemos explicado aquí en alguna que otra ocasión, aunque a veces
nos parezca que la música ofrece una vida mejor que la vida real
(una afirmación muy de Robert Fripp), a última hora, la vida no
imita tanto al arte como para ser sustituida por este. En otras
palabras, la música es genial, pero no se puede vivir sólo de ella,
es como esa gente que dice que les gustaría vivir sin
responsabilidades, obviando el hecho de que las responsabilidades
suelen evitar que nos transformemos en capullos integrales.
Y
en el mundo de la música, sobre todo cuando has conquistado el
éxito, es muy fácil transformarse en un capullo integral.
Afortunadamente,
no me he encontrado ninguno.
A
lo que ustedes podrían responder: “Bueno Fran, la mayor parte de
los músicos que sueles entrevistar no los conoce nadie, así que
tampoco tiene tanto mérito”. Bueno, vale, pero todo es
relativo, y el éxito aún más. Puede que Tony Banks no sea una
supermegaestrella pero ha formado parte esencial de uno de los grupos
– obviamente, para mí el más – destacables de la historia de la
música.
Dicho
esto, ni Mike Oldfield – de quien creo que muy poca gente podrá
discutir que es una supermegaestrella, o al menos lo ha sido, si bien
una no muy convencional - ni Ian Anderson (idem de idem), resultaron
capullos integrales. Aunque tampoco puedo fardar de que fuesen
entrevistas en las que todo fue como la seda. Una cosa es no ser
imbécil y otra muy distinta es pretender que tu interlocutor se
vuelva tu mejor amigo durante el transcurso de la entrevista.
Pero
hay ocasiones en las que consigues una extraña conexión, en la que
te permites el lujo de descubrir que la gente a la que admiras, a su
vez admira a otra gente que tú también consideras genios, que
comparte tu punto de vista sobre algunas cosas y que, para colmo, se
permiten el lujo de contarte chistes o de decirte al final de la
conversación que les ha encantado hablar contigo. Lo cual nos lleva
a...
Jackson
Browne
A
veces la gente me salta con cosas como “anda mira, pues qué raro
que no conozcas a este grupo, tú que sabes tanto de música”.
Entonces, tengo que explicarles que la parcela de la que me suelo
ocupar en This is Rock – progresivo y aledaños -, es una fracción
mínima del mundillo. Que hay tal cantidad de géneros y subgéneros
que es imposible seguir la pista a tantas corrientes.
Ahora
bien, hay ciertos nombres que, creo yo, todo el mundo debería
conocer, y Jackson Browne es uno de ellos. Vale, no todo el mundo
tiene por qué fliparlo con los cantautores surgidos de la escena
californiana de los 70, por mucho que James Taylor o Carole King
hayan dado algunas de las canciones que más se tararean en el mundo.
Pero hablamos de un señor que tuvo mucha mano en componer algunos de
los temas más conocidos de The Eagles, y por ahí sí que deberían
entrar en situación muchos aficionados a la música.
Browne
no es sólo un gran cantante y compositor, un perfeccionista como
sólo alguien de su talla puede serlo, sino una persona con quien se
puede discutir de lo divino y lo humano (como se suele decir), y
durante nuestra conversación tratamos de muchos temas que han
acabado en la entrevista publicada en el This is Rock de este mes:
tocar con Nico en Nueva York a finales de los 60, el control de armas
en los Estados Unidos, ser producido por Jon Landau...y Woody
Guthrie. Y este último tema es particularmente importante para la
entrada de hoy.
Algunos
de ustedes conocerán a Guthrie por su famosa pegatina “esta
maquina mata fascistas” que solía lucir su guitarra, o por ser uno
de los primeros cantautores protesta estadounidenses – coetáneo
del quizás más conocido ahora, Pete Seeger -, o por servir de
inspiración a un Bob Dylan primerizo.
Pero
además de todo eso, Guthrie escribió una novela, “House of
earth”, publicada finalmente en este 2014, con edición y prólogo
a cargo del historiador Douglas Brinkley y Johnny Depp. Sí, ESE
Johnny Depp, recordemos que vuestro pirata favorito antes de actor
quería ser músico y que su apoyo a músicos con una fuerte carga
política queda patente, por ejemplo, en sus apariciones del
documental sobre Joe Strummer.
El
tema de Guthrie surgió durante la charla con Browne porque este ha
puesto música a uno de los textos del cantautor para su último
disco, el tema en particular se llama “You know the night” y
deberían ustedes escucharlo porque es una preciosidad. Pero no sólo
eso, sino que existe una versión de 15 minutos (!!!) que de hecho
mencionamos en la entrevista y que se puede encontrar en un disco tributo a Woody.
Browne
quedó tan contento con la conversación - telefónica debo especificar, aunque llamó el propio músico...¡la primera vez una hora antes de lo previsto! - que me pidió mi correo para
mandarme un mp3 de la toma larga de “You know the night”, y no
sólo eso, sino que incluso me preguntó también mi dirección
postal para mandarme un copia de “House of earth” a casa, porque
“creo que con tu nivel de inglés no tendrás problemas para
entender el texto”. Sí, a estas alturas, el pecho de Fran estaba
muy muy hinchado.
Lástima
que el filtro anti-spam de cierto servidor de correo decidiera que
tanto los mensajes de Browne como de su asistente merecían estar en
la carpeta de “No deseado”... Una vez más, gracias Microsoft,
después os preguntaréis por qué la gente os tiene manía.
Os
podéis imaginar los estados por los que pasé durante esos días:
primero ilusión por lo bien que había ido la entrevista, después
decepción porque el correo de Browne no llegaba – sí,
comportándome como una groupie despechada -, y después impresionado
porque no sólo Jackson (mi nuevo supercolega Jackson, ya saben)
había escrito, sino que encima le pidió a su asistente personal que
repitiese la operación de pedirme mis señas.
Tres
semanas después llegó un paquete de California, conteniendo el
libro, una copia de la reseña en el New York Review (que, curiosamente, no termina de dejar bien del todo al libro) y una tarjeta de
esas, que, aparentemente tiene el señor Browne para cuando manda un
regalo. Fran era un conejito muy feliz.
Lo
más gracioso es que, durante las tres semanas que tardó en llegar
el paquete, recordé que el libro, de hecho, estaba editado en España
y que, para colmo, ya había leído una reseña en un periódico. No
se puede estar en todo ¿Saben? Como el ejemplar que me envió
Browne lo pienso tener como oro en paño, y a pesar de que,
efectivamente, yo leo bastantes cosas en inglés, pues me he hecho
con la edición de Anagrama.
Pero
toda esta perorata es para decir que, de vez en cuando, en mundos
como el “real” o “el de la música”, existen muchos
obstáculos, muchas tonterías. Te tienes que enfrentar a excusas,
malentendidos, o las desgracias que mencioné anteriormente, pero
también sucedes pequeñas cosas que ayudan a que lo que uno
hace, por poco impacto que tengan en el Gran Esquema de Las Cosas,
merezcan la pena. No es que una leyenda de la música (algo que para
mí Browne sin duda era antes de la entrevista) te regale un libro,
bueno, sí, pero no es el regalo, es el gesto. Por supuesto, en la
vida pasan muchas más cosas buenas y positivas, pero ésta se sale UN
POCO de lo normal. Y me encanta. Por cierto, no dejen de pegarle una
escucha al “Standing in the breach”, porque es un discazo.
Empyrium
Me
encantaría quedar como un incansable investigador de músicas, pero
me temo que en ocasiones los discos llegan a mí, primero, porque la
discográfica los manda a la revista, el director hace una criba por
géneros y lo distribuye entre los distintos “especialistas”. Eso
no quiere decir que reseñe todo lo que cae en mis manos, más que
nada porque entonces no haría otra cosa y porque hay casos en los
que hay disqueras que se centran en un estilo en particular del que
no soy especial conocedor ni fan.
Pero
a veces te llevas sorpresas y alegrías, “The turn of the tides”,
lo nuevo de los alemanes Empyrium es una de ellas, una obra a la que la etiqueta "folk metal épico" no le va
a la zaga, que ya
reseñé en el ejemplar del mes pasado y no puedo dejar de
recomendarla. Por si fuera poco, su lider, Markus Stock, es un germano
con la cabeza en su sitio, como espero que quede patente en la
entrevista. En otras palabras ¡Compren! ¡Compren! ¡Compren!
The
sixxis
A
veces uno escucha a un grupo por primera vez y se dice “esto va a
se grande”. A mí me ha ocurrido – y he acertado – en un par de
ocasiones, una fue con Porcupine Tree y la otra al ver el video de
“Sugar” de System of a Down en el Friday Night Rock Show de
Vh1, presentado por el inigualable Tommy Vance.
The Sixxis el año pasado en la Joy Eslava
No
sé si a The Sixxis les sucederá lo mismo, pero sin duda fue
emocionante verlos telonear a The Winery Dogs en la Joy Eslava el año
pasado y sentir cómo se iban ganando al público tema a tema. Aunque
su vocalista, Vladdy Iskhavov, resultó ser un poco más serio de lo
que yo esperaba, tuvimos oportunidad de analizar su corta pero
intensa carrera.
Neal
Morse
Más
coincidencias. Cuando hablé por última vez con Morse – de cara a
la promoción de “Kaleidoscope” de Transatlantic -, le comenté
que me gustaría que hiciese otro disco como sus dos primeros álbumes
en solitario - “Neal Morse” (1999) e “It's not too late” (2002) -, esto es,
grabaciones en las que se concentraba en canciones cortas de buen
pop.
Y
justamente, a eso se había dedicó durante el mes en el que se
concentraron las entrevistas, por eso ahora tenemos “Songs from
November”, repleto de temas que dejan atrás (al menos
momentáneamente), el progresivo épico. Aunque, tal y como explico
en la entrevista, Morse a veces hace las cosas un poco difíciles –
por el hecho de ser demasiado bueno, imagínense -, creo que habrá
algunas cosas que les agradará saber sobre uno de mis compositores
favoritos.
Pues
por ahora fin de la primera parte, mientras llega la segunda, yo voy
a dedicarme a leer el libro que me ha recomendado Jackson Browne. Ya
lo sé, queréis ser tan guays como yo, y si os esforzáis, puede que
algún día lo logréis... ¡Que no hombre, que no, que es broma!
Bueno, casi. Ah, y todos los enlaces que jalonan esta entrada, (que no están en el texto, quiero decir, bueno, salvo Morse que ya se reseñó el mes pasado) son una vez más, adelantos de las cosas que reseño en la sección de criticas del ejemplar de este mes. Por si acaso...