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jueves, 29 de enero de 2015

PREMIOS ASECAN – EL CINE ANDALUZ ES ALGO MÁS QUE UNA ISLA MÍNIMA

Alocada foto de familia final

La fiesta del cine andaluz empezó a una hora tan poca festiva como el domingo por la mañana, en la céntrica sala Chicarreros, el pasado 25 de Enero. Por el photocall desfilaban los invitados de la gala mientras los presentadores de la misma – los periodistas Rafa Ponte y Marta Jiménez – repasaban sus notas al tiempo que la actriz y “mujer de las mil voces” – Leonor Lavado – ensayaba sus intervenciones, micrófono inalámbrico en mano.


Le dije a Juan Diego "¡Posa para mí!", a lo que respondió "¡Tu lo flipas chaval"  Finalmente, llegamos a  un entente cordial (anécdota apócrifa)


La entrega de premios, una iniciativa que es posible gracias a la colaboración de la Fundación SGAE – la SGAE, ya saben, esa gente tan malvada que se encarga de que los autores cobren por sus creaciones, -, contó con una dinámica un poco diferente a otros eventos por el estilo. En lugar de una sucesión de trailers o imágenes de las obras nominadas, se anunciaba directamente al ganador de cada categoría, algo que puede parecer un poco demasiado directo, pero hace que estos galardones ganen en dinamismo.



Javier Paisano, presidente de ASECAN


De hecho, una de las cosas que dije – y que aún sigo pensando -, durante el post-mortem de la gala a algunos miembros de la organización es que había resultado más amena que los Goya. Y cuando una entrega de premios “autonómica” resulta más entretenida que la nacional, es para hacérselo mirar, en el caso de la nacional, esto es. Se lo dice alguien que ha intentado ver muchas veces los Goya. Lamentablemente, “intentar” y “ver los Goya” son terminologías muy asociadas.


Rafa Pontes y Marta Jiménez, presentadores de lujo.



Lo bueno del caso de ASECAN es que todos los discursos se saldaron con emotividad o con risas, ya fuese por las dedicatorias de los galardonados, por sus reflexiones o por el desparpajo de los presentadores, quienes, por cierto, fueron precedidos por Javier Paisano – presidente de ASECAN – que con su discurso, en cierta forma, marcó la dinámica del evento. Lo bastante serio como para ser oído con claridad pero sin perder el sentido del humor.


Ingrid García Jonsson, una de las galardonadas como actriz femenina.



Sobre los premiados, pueden ver un desglose pormenorizado en la web de ASECAN y algunas pinceladas (con fotos hechas por un servidor, aunque fuese con una cámara prestada, gracias Javi) a lo largo de este articulo. No obstante, me gustaría señalar lo merecido de algunos premios, en especial aquellos en los que no se suele reparar muy a menudo.


Yolanda Piña, mejor maquillaje y peluquería


Cualquiera que haya participado como figurante en cualquier película / spot / cosa audiovisual hecha en Andalucía durante los últimos años habrá visto a Yolanda Piña despilfarrar altas dosis de simpatía a lo largo de maratonianas sesiones de maquillaje, siempre dispuesta con sus pinceles listos a la hora de dar cualquier retoque necesario para la siguiente toma. Igualmente, Fernando Garcia es, lo que se dice, un currante en estas lides de hacer que la ropa que lleven los actores (y de nuevo, de todos aquellos que están en un plano) vistan de forma adecuada una grabación. Y yo he visto en acción a Daniel de Zayas, cuando dijo “gracias a mi equipo por soportarme”, no pocos le rieron la frase, pero hay que ser consciente de que, para que las cosas salgan bien a veces hay que ser un poco tiquismiquis. O perfeccionista.


El equipo (o más bien, una representación) de la webserie "Barra Libre"


A la hora de recibir su galardón, cada premiado dejó su particular marca durante su discurso. Las actrices, por ejemplo, destacaron por su sencillez – Ingrid García Johnson – o por la involuntaria radiografía que hizo del camino del actor Virginia de Morata al recordar los consejos que le dio el interprete Juan Diego años atrás cuando ella estaba de figurante en “El camino de los ingleses”. Consejos que se pueden resumir en “nunca rendirse”.


Fernando García, premio al mejor vestuario.


Hacía muchos años que no veía al gran Juan Diego (y sólo al día siguiente caí en la cuenta de que debía haberle dicho que me moría de ganas de ver su Ricardo III), para ser más exactos, desde el festival de cine de Carmona, y la homenajeada era Sara Montiel, imagínense.



Daniel de Zayas, mejor sonido.


El veterano actor – aquejado de una severa gripe - dejó unas palabras mucho más combativas que otros compañeros, quizás sólo comparables en espíritu de protesta a las del exhibidor Filomeno Martínez – que señaló ese difícil 21% de IVA cultural que es una losa que el sector soporta con más estoicismo que otra cosa -, pero dejando bien claro que no iba a cejar en su empeño de dar cine a los espectadores.



"Alcalá-Zamora. La Tercera España". Mejor producción para el medio televisivo.  


Y sí, “La isla mínima” arrasó, pero ustedes no leen este bitácora para saber lo que puede ya en cada cabecera informativa que aparece al escribir en la búsqueda de su navegador ¿Verdad? En todo caso, lo cierto es que aún no he visto el film dirigido por Alberto Rodríguez ¿Deberían prohibirme la entrada a esta clase de eventos por semejante falta? Nah, no creo. Ya les digo yo que hay muy pocas posibilidades de que vaya a ver la galardonada como mejor película extranjera - “Boyhood” de Richard Linklater -, al contrario que la premiada “Magical Girl” (Mejor película española sin producción española) de Carlos Vermut. A ver si los astros se alinean la puedo ver en cine, aunque a estas alturas puede que tenga que esperarme a algún repunte que provoque su presumible éxito en los Goya.



Julio de la Rosa, mejor música.


En todo caso, estos premios sirven para recordarnos que, a pesar del chaparrón, los creativos andaluces siguen adelante, incluso con una escasez de medios casi irreal – la webserie “Barra Libre” es un buen ejemplo -, o las trabas que toda empresa – audiovisual o no - se encuentra hoy en día.


Leonor Lavado, "maximizando a la audiencia"



A seguir creando, entonces.


Virginia de Morata

Alberto Rodriguez (director y guionista) con Rafael Cobos (guionista) recogen su galardón correspondiente por "La isla mínima" 

martes, 20 de enero de 2015

SE AVECINAN LOS PREMIOS ASECAN


Foto de familia, miembros de ASECAN y nominados, publicada anteriormente en mi tuiti ¿No me sigues en Tuiti? Mal, muy mal...


Me vuelvo a poner el sombrero de "bloguero cultural" - o eso dicen algunas personas, a mi me sigue pareciendo un título tan insultante como "artista multimedia" - en esta entrada un poco tardía, todo hay que decirlo, pero ahora explico los por qués.

Hablamos hoy de los premios que concede la Asociación de Escritoras y Escritores Cinematográficos de Andalucía, esto es, ASECAN de ahora en adelante. Unos galardones que, como se pueden ustedes imaginar, básicamente conceden los críticos de cine andaluces y que cuentan con la Fundación SGAE como colaborador oficial.

Si bien la gala propiamente dicha en la que se entregarán dichos premios se celebra el próximo domingo 25 de Enero de 2015 y se podrá seguir por streaming de vídeo a través de la propia web de la asociación , hubo una suntuosa presentación en el Palacio de los Marqueses de la Algaba. Un recinto,  del que he de decir, guardo un recuerdo muy especial, ya que en el 2013, y teniendo en cuenta que mi cumpleaños coincidía con la "Noche en blanco" pudimos disfrutar de un gran concierto de Javier Ruibal en solitario.

La presentación fue... el 20 de Diciembre del ya año pasado. La cosa de no informar de la misma y de los premios se debe a que había muchas posibilidades de que la fecha de la gala se cambiase ya que coinciden con la entrega de los Premios Feroz. Esto es, nuestro particular equivalente a los Globos de Oro. Ergo, por favor, que a nadie se le ocurra acuñar, por similitud, la frase de "Antesala de los Goya" porque me puedo poner muy violento como cazador de tópicos. En fin, que no hay que preocuparse porque no habrá choque aunque se haya mantenido la fecha, una gala será por la mañana y la otra al caer el sol.

Volviendo al acto de presentación, la intensa lista de nominados contó con las voces y presencia de los cineastas José Francisco Ortuño y Laura Alvea, de los periodistas Amalia Bulnes con Miguel Ángel Parra como compañero de fatigas, además del dúo que conformaron la actriz Cuca Escribano y el compositor Pablo Cervantes.

Laura Alvea y José Francisco Ortuño
Amalia Bulnes y Miguel Ángel Parra
Cuca Escribano y Pablo Cervantez

Hay que decir que este ha sido un año muy interesante para el cine español, con muchas producciones muy variadas que además han conseguido buenas cifras en las taquillas, aunque me da un poco de vergüenza reconocer que aún no he encontrado tiempo para ver los dos estrenos recientes que más me interesaban, esto es: "Musarañas" y "Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo". Ya saben la cabra freak siempre tira al monte de la animación.

Por supuesto, además de los galardones a películas, actores y equipo técnico, también habrá sitio para los reconocimientos a las carreras de dos veteranos del audiovisual andaluz: el director Victor Barrera y el exhibidor Filomeno Martinez de Aspe



Filomeno MArtinez de Aspe (izquierda) con Rogelio Delgado y Joaquín Durán, subdirector de RTVA

Victor Barrera

Mientras pasan los días que nos llevarán a la Gran Gala, tan solo desear toda la suerte del mundo a los nominados, como se suele decir, llegar hasta aquí ya es un reconocimiento. Algo que también se puede afirmar de las obras que en un principio tuvieron posibilidad de optar a la nominación pero que no han llegado más lejos.

Por cierto, si ustedes son lectores habituales del blog - sí, ya sé que en este caso se trata de mi propio tópico el decir esa frase -, habrán caído en la cuenta de que servidor tenía concierto el mismo día en Coria del Rio. Pero nada podía frenarme en mis empeños de informarles sobre estos premios, yo me debo a mi público. 

Eso o que estuve repartiendo publicidad del concierto a los asistentes, les dejo elegir.
















martes, 1 de julio de 2014

MÜNCHAUSEN: LOS AÑOS REMENDADOS







Como ustedes ya saben, en este blog no tenemos problemas en reconocer que se hacen cosas por puro amiguismo, que es una cosa que funciona muy mal en las instituciones públicas (y no tanto en las empresas privadas, pero se hace más o menos igual). En todo caso, y al igual que sucedió con Doppler, también hay un genuino interés por mi parte con respecto a lo que hace la banda. Así que hoy nos ocupamos del segundo disco del grupo: “Los años remendados”

¿Quienes son? ¿A qué suenan?

Münchausen son, básicamente, un cuarteto formado por veteranos de la escena del Rock andaluz: Antonio Navarro (guitarra solista, coros), Alex Maroto (bajo), Juanma Silva (batería) y David Cala (voz, guitarra rítmica). Cantan en castellano y practican un estilo que a mi me recuerda mucho a los primeros M-Clan, con vestigios de Héroes del Silencio y otros referentes del Rock'n'Roll patrio. Con sus diez temas, “Los años remendados”, conforman un compacto repertorio que suena más variado y efectivo que el anterior “Hoc Voluerunt” (2011).

“Con el tiempo que nos queda” es un principio bastante dramático, una canción con diversos parones, subidas y bajadas, “somos polvo, sangre, barro” se canta con bastante convencimiento hacia el final de un tema que ya marca los principales aspectos del grupo: ejecución al servicio de la música y no al revés, así como una producción de altos vuelos. Muy buena mezcla y masterización de la mano de Marco A. Rondán, de Infërno Productions.


“Ulises” se empieza con un eficiente (si bien no muy largo) solo de guitarra, como también corta es la canción, más que nada que un vehículo para un estribillo que amenaza con quedarse en la cabeza del oyente. Hay un efecto interesante en la voz en la coda del segundo estribillo, en el que se imita el efecto de cantar a través de un megáfono al que sigue otro solo de guitarra en los que el músico se dedica a exprimir el pedal del wah-wah, muy bueno.

Con todo, era algo más que inevitable que el optimismo de “Que nadie borre tu sonrisa” se transformara en una de las cartas de presentación de “Los años remedados”. Puede que sea uno de los momentos más conservadores de todo el disco, pero consigue conjurar ese optimismo al que antes hacíamos referencia sin caer en ñoñerías.

Por algún motivo, se me antoja “Patente de corso” como un tema que desentona en el disco. Quizás porque tiene el sonido de un montón de buenas ideas que, una vez unidas en una sola composición, no acaban de cuajar, eso no quita para que me encante esa línea de guitarra que parece sacada del “All the young dudes” the Bowie / Mott the hopple.


No llega a los cuarenta segundos el “entreacto” un corte para voz y guitarra acústica que sirve como fuerte contraste con respecto a “Nadando contra el aguacero”. Probablemente la letra más peleona de todo el álbum, con no pocas referencias bastante envenenadas para el que las sepa leer: “el mayor pecado es pensar, tu regresa pronto al rebaño / los mercaderes tomaron el templo y la curia se dejó acariciar...” El grupo saca su lado más rockero y además de sacar brillo a las guitarras, hay unos platos bastante explosivos en la sección rítmica. Ah, y un pequeño intermedio electrónico, un diminuto aviso de lo que viene después.

Pero antes, un preciosista dueto con Priscila Gago (de Naked Nana) es el protagonista de “Ángeles”, para mí, el momento más pop de todo el disco, ojo, no lo digo como algo negativo, pero sin duda es lo más suave que van a encontrarse nuestros oídos durante la escucha.

Vuelve la energía en “Por el ojo de una aguja”, y unos textos que, a pesar del romanticismo que despliegan, son en realidad mucho más descarnados si se analizan cuidadosamente. Lo que más me gusta de esta canción son los pequeños quiebros que sirven de puente entre las distintas secciones y ese momento de guitarra a lo Andy Summers después del segundo estribillo, lo cual es sólo un pequeño detalle en el canal derecho que una mente tan enferma como la mía podría señalar.

Otro tipo de empaque tienen los seis minutos de “A barlovento”, un tema que se va desplegando poco a poco, con un efectivo riff de guitarra que empieza con las cuerdas muteadas pero que da paso a un medio tiempo con aires de balada de estadio. Atención a las líneas de Hammond de Pedro Dominguez (invitado de lujo), canela fina.




La electrónica de la que habíamos hablado antes se deja ver de modo mucho más obvio en “Caracola”. Los ritmos programados y los sintes dominan el paisaje sonoro, algo que puede chocar después de los ambientes más orgánicos de las temas que le han precedido, pero sobre todo los pequeños toques de piano funcionan muy bien. Aparte de como fuerte contraste, (y cierre) también le da a la producción una oportunidad para jugar con los espacios, probablemente lo más minimalísta de todo el cancionero, con un pequeño texto recitado a modo de despedida.

¿Balance? Pues no es la primera vez – ni será la última, me temo -, que me encuentro con un álbum auto producido que suena tan bien como esos lanzamientos en los que se invierten miles – decenas de miles, cientos de miles - de euros. La clave del asunto es ¿De qué es esto realmente señal? ¿De que el futuro está en la independencia más absoluta o de que la industria discográfica prefiere rechazar ciertas propuestas en favor de A) Nombres ya establecidos o B) sólo posibles ídolos de jovencitas cuya edad no suele sobrepasar la media de sus propias fans?

Vaya usted a saber, lo cierto es que “Los años remendados” es la confirmación del talento de una maquinaria bien engrasada, un buen disco de Pop / Rock español. Lo cual no es algo que se diga muy a menudo.