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sábado, 28 de septiembre de 2013

This is... un blog que intenta sobrevivir + Dream Theater, Maschine, The Safety Fire y Touchstone






Ya sé lo que estarán ustedes pensando: "a Fran se le ha ido definitivamente la pinza" - algo que nunca se puede descartar del todo -, "Fran por fin ha acertado un pleno al quince o le ha tocado ese cuponazo de los viernes que echa de higos a brevas" - en ese caso, el bitácora habría muerto del todo o tendría entradas cada dos por tres - y, finalmente, "Fran está preparando un regreso por todo lo alto, como cuando hizo con Sting".

Pues... un poco de lo primero, nada de lo segundo (insisto, a buenas horas estaría yo contando cosas) y algo más de lo tercero. Ha habido tres factores principales por los que el blog lleva cosa de mes y pico en barrena.

La principal, como ustedes habrán podido suponer son las típicas cuestiones laboral / espiritual / personales de cualquier ser humano. La segunda es un detalle técnico: la "saga del notebook" se ha alargado un poco más de lo esperado. "¿Pero de verdad tu ordenador principal es un notebook?" Os  oigo preguntar. No, por motivos de trabajo tengo más tecnología que un portátil con un Linux especialmente creado para Asus (fin del misterio, ya que estamos), que es más difícil de actualizar que ponerle una conexión HDMI a un Spectrum. La cuestión es que el resto de mi tecnología no está especialmente pensada para escribir o viajar ( al menos no tanto, en lo referente a esto último), y que prefiero utilizarla para otras cosas como el retoque fotográfico, la edición de vídeo, la composición musical o como disco duro multimedia a lo burro.

Para lo que se vea de lo que estamos hablando


Dicho esto, insisto en lo que dije en mi Facebook, tener un amigo informático vale más que un guerrero elfo con 3.000 puntos de experiencia, gracias Mariano una vez más... Pero para que se hagan una idea, ahora para abrir el Openoffice (recuerden que estamos en Linux) o el Firefox, tengo que ponerme en modo "Terminal". Esto no quiere decir que me tenga que poner muy enfermo, pandilla de catetos, sino que debo escribir el nombre del programa en una pantalla de negro sobre blanco, sin gráficos ni estilizados iconos ¡Como en los tiempos del MS-DOS! ¡Yeaaaah!

Bueno, en el MS-DOS era blanco sobre negro...

El tercer factor es que he empezado a colaborar en la web de música "La musicoteca", mientras que en la revista "This is Rock" no paran de proponerme cosas cada vez más interesantes. Cualquiera de esas dos cosas es prioritaria sobre el blog, ¿Por qué? Pues por un motivo muy fácil de explicar, si mira usted a la derecha (¡a la derecha de la pantalla, palurdo!) verá que el blog no tiene más que 7 seguidores, aunque me consta que lo sigue y lo lee más gente, tiene difícil competición con respecto a los 4.000 que siguen la web - en Twitter al menos -  o una publicación impresa de tirada nacional. 

Por supuesto, las formas, temáticas o extensión de los artículos para el bitácora serán casi siempre muy distintos a mis colaboraciones en otros sitios. Aquí se habla de lo que me sale del chirimbolo, sea un anime de mi infancia, un grupo desconocido o cualquier reflexión chorra (o no tan chorra) que se me ocurra... lo que me lleva al siguiente problema: He estado, hasta ahora, trabajando en dos artículos de extensión ÉPICA sobre sendas películas (una buena y otra muy muy muy mala) porque creo que es el formato que solo puede tener cabida en cualquier blog que se precie, o un libro. Que para lo demás tenéis el Tuiti o el Feich.

Eso significa que se me va la mano, que si me da por poner hiperenlaces o imágenes, hay que buscarlas, por no hablar de que las correcciones se eternizan. E incluso en ese caso, se me escapan cosas, como ya he podido comprobar, repasando los artículos sobre "Discos de divorcio" o el que versa sobre "La Rebelión de Atlas". Hay días que me entra la angustia de corregir las vergonzosas faltas de ortografía, pero después digo... "bueno, ya si eso me pongo a dar un repaso generalizado a todas las entradas". Ese día creo que saldré de casa con la cara de espanto que solo puede tener un opositor antes de hacer el examen, después de un año o más de estudio sin salir de casa.


Todo esto para decir que "El coche perfecto" sigue vivo, que en breve tendrá nuevos artículos y que incluso volverá a hablar de coches, o algo. Aunque claro, ustedes puede que digan "oye, ¿y esas entradas provenientes del pasado pre-blog que decías que ibas a publicar cuando este se viese frenado?" Muy buena pregunta (sí, se me va la pinza que da gusto, pero no demasiado, gusto, quiero decir), lo cierto es que son cosas que escribí hace muuuucho tiempo, y me parece que el tono chirría un poco con el del blog. Pero bueno, se hará lo que se pueda.


Bueno, pero aparte de explicar la situación del blog, esta entrada tiene que servir como una de esas ocasiones de absurdo autobombo, así que, vamos al turrón, que es de almendra ¿De almendra? Sí, de almendra (maquillaje de Joker y risa alocada a continuación).


Para empezar, pueden ver mis fotos y mi reseña del reciente concierto de ese genio loco de las seis cuerdas que es Steve Vai. En el número de septiembre de This is Rock (que todavía pueden adquirir por un módico precio en su web), aparece mi entrevista con Maschine, así como mis criticas a lo nuevo de The Safety Fire, los propios Maschine y los exagerados Dream Theater. En el ejemplar de octubre, mi presencia se reduce a la reseña de lo nuevo de Touchstone, aunque sé que mis huestes de seguidores (¡hahahahahahahah! esta vez con reverberación de catedral) estarán preocupadas, no se atolondren, hay material muy interesante "en la nevera" para la revista. Pero no puedo hablar del tema, por el sencillo motivo de que no controlo qué se publica ni cuándo, con lo que resulta absurdo comentar cosas que aún no se sabe su fecha de salida. Además ¿cuándo ha dejado de tener cosas interesantes la This is Rock?


En fin, hace poco subí una composición nueva a mi canal de Youtube, y a pesar de que estaba bastante seguro de haber borrado mi cuenta de Flickr, los señores que llevan la web han considerado oportuno mantener mi arte fotográfico on-line. Lo que es una forma muy florida de decir que pasan de mi culo.

Eso es todo por ahora, en breve (espero), más y mejor.


miércoles, 10 de abril de 2013

CHIPRE



Chipre, detalle turístico 




Yo soy de esos pelagatos a los que les gusta señalar que la opinión pública es muy manipulable, todo depende del periódico o contertulio que te explique la noticia.

La crisis económica en Chipre es un buen ejemplo. Esa nación, esa islíta de la que solo sabíamos durante el reparto de puntos en Eurovisión, se encuentra de buenas a primeras (por lo menos para la opinión pública española), con lo bancos cerrados, limitación a la hora de acceder a sus ahorros a través de los cajeros y una “quita” - término apocalíptico a partir de ahora - en las cuentas, aunque posteriormente esta medida se endureció aún más en el líquido que supere los 100.000 euros. Lo que viene siendo un “corralito”,y después en un “doble de corralito para gente con demasiado dinero”.

Estas medidas, auspiciadas por la Unión Europea (o mas bien, el Banco Central Europeo), el Fondo Monetario Internacional, y el propio gobierno chipriota, son las desesperadas acciones que se acometen para salvar a la nación de la caída libre en la que está inmersa su economía. Lo que viene siendo un “rescate”, aunque muchos entendamos que se trata mas bien de un “secuestro”.

Primera reacción de algunos: Chipre no se merece esto, Chipre es la enésima víctima de una gestión económica laxa, Chipre está sufriendo las consecuencias del despilfarro por parte de sus dirigentes, Chipre va a ser hundida en pozo negro del que le va a costar mucho salir, este rescate supone un golpe de gracia a la isla. Pobre Chipre.

Ah, pero esta nación cuenta con un aliado mas temible que la pequeña aldea gala que soportó el asedio de los romanos durante el punto álgido de la expansión del Imperio en viñetas: Rusia. Por lo visto, muchos mandamases, oligarcas y gente cuyo saldo en las cuentas chipriotas son múltiplos de 100.000 euros – difícilmente personas honradas, debemos entender - son oriundos de la antigua Unión Soviética. Los rusos no parecen estar solos en este sentido, la liberal legislación sobre impuestos de Chipre parece haber promovido este éxodo de gente con cartera abultada. Lo cual hace reflexionar sobre el corte de mangas de Gerard Depardieu al gobierno francés, cuando emigra hacia las tierras de Tolstoy, en pos de su propia amnistía fiscal... Si alguien que no va precisamente descalzo, como el protagonista de “Matrimonio de Conveniencia” decide poner su dinero en cuentas rusas, ¿Qué clase de capital manejan los que han repetido la jugada en suelo chipriota?

¡Chúpate esa, Hollande!

Que el gobierno de Putin - básicamente, sigue siendo "el gobierno de Putin" - exprese su apoyo a esta pequeña nación, añadido a que los parlamentarios de la misma se cierren en banda frente a las demandas del FMI y la UE provoca otra oleada de reacciones: Chipre echa mano de sus matones Dimitri o Ivan – o más exactamente, Vladimir -, para defenderse, Chipre chulea a Europa, Chipre oculta dinero negro proveniente de Dios sabe dónde, Chipre juega sucio, Chipre es la aliada de las mafias, Chipre mala, Chipre caca, así se hunda en la mas absoluta miseria.

Si yo fuera un conspiparanóico (que lo soy, yo pienso que los mismos extraterrestres que mataron a Kennedy construyeron las pirámides y han diseñado la actual crisis económica mundial para así poder quedarse con... ¿nuestros cerebros? Si, eso mismo), creería que estos vaivenes en nuestra percepción sobre la crisis chipriota son en realidad, jugadas de los Iluminati, cortinas de humo para ocultarnos un mal mayor sobre el que nos quieren mantener ignorantes, les doy a elegir: puede ser que Corea del Norte realmente la pueda liar parda con sus amenazas bélicas o puede ser que se esté preparando a Bruce Willis y a Steve Buscemi para frenar a un meteorito que se acerca peligrosamente a la tierra y del cual, nadie sabe nada.

Sí, escribo "Iluminati" en Google Images y sale esto...

Frente a estas posibilidades, hay un ejemplo mas triste: el “corralito” chipriota se inició durante un fin de semana – no hay día bueno para estas cosas, pero hay que tener mala baba para bloquear las extracciones la tarde de un viernes -, posterior a la elección de un nuevo pontífice de la Iglesia Cristiana. Cierta publicación impresa que sale a diario, a la cual algunos llaman con desprecio “La Hoja Parroquial”, decidió que era mejor dedicarle la portada del Domingo a unas declaraciones del recién elegido Papa. Había que indagar en el número de la edición hispalense para encontrar una cobertura de la crisis de nuestros vecinos, siendo especialmente chocante hallar una firma del actual presidente del gobierno, Mariano Rajoy (o de la persona de su gabinete de prensa responsable de estos artículos), sobre la eterna aspiración de Madrid a ser ciudad Olímpica, acompañada por un diseño infográfico de un futurible Estadio Olímpico (¿y el de La Peineta en el que yo vi a Paul McCartney? ¿En qué queda?). La reacción lógica ante la firma, por lo menos desde mi punto de vista, sería: “De verdad, Mariano, ahora no es el momento para preocuparse de estas cosas, de verdad que no”.

Si esto fuera el Mondo Brutto, haría un comentario jocoso sobre lo oportuno de unos ripios de Antonio Burgos, o de unas rimas de Barbeito, pero aquí no se trata de hacer suposiciones tontunas sobre unos profesionales que realizan su trabajo de forma eficaz y cuyas opiniones no tiene por qué coincidir con la línea editorial. Es dicha línea editorial la que choca. Que un periódico de tirada nacional y buenas ventas decida dar la espalda de forma tan fulminante a lo que muchos convendrían es la actualidad, hace suponer que el equivalente a un Randolph Hearst de nuestros días es una suerte de chimpancé enviado por los rusos al espacio – para mas INRI – que ha vuelto en un estado de evolución tan avanzado que resulta incomprensible para nosotros, dando sus instrucciones sobre portadas y artículos a publicar entre gritos guturales, vestido con un uniforme de templario.

Estampa aleatoria de políticos españoles bromeando, I

Tonterías aparte, y volviendo a Chipre, el (al menos inicial), apoyo ruso y el bloqueo por parte de la propia clase política isleña a las condiciones del rescate, generó unas advertencias de inminente desastre por parte de los tecnócratas europeos, lo cual probablemente provocó la siguiente pregunta retórica en mas de uno: ¿Realmente se pueden poner peor las cosas?

Bueno, a veces, después de caer a lo mas bajo, se puede escarbar, afortunadamente – por decir algo -, al final se llegó a un acuerdo que implica, ademas de la quita o las habituales reducciones de la plantilla de trabajadores públicos, la transformación de dos de las entidades bancarias más importantes de aquel país en iteraciones buena y mala de los bancos. Para que después yo me queje de que lo único que hace la terminología de marketing es utilizar gerundios en inglés. Como marketing, por ejemplo.

En este sentido, involuntariamente, Chipre se ha transformado en un triste ejemplo de nuestra desastrosa política económica internacional y las reacciones que ha suscitado también ponen en evidencia nuestra egoísta – por lo cambiante – percepción que tenemos de estas medidas. Porque, obviamente, en España, que siempre parece que somos los siguientes en la lista para sufrir una intervención económica de semejante severidad (recordemos que estamos siendo rescatados ma non troppo), nos preguntamos si puede pasar algo parecido.

Cuando el corralito primigenio, el argentino, sucedió, muchos preguntaron si algo así podía suceder en nuestra, cada vez menos, piel de toro. “¡Por supuesto que no, hay un fondo garantizado!”, dijeron, después los rescates con medidas de austeridad asfixiante llegaron a Grecia, pasaron en un modo un tanto más suave a Irlanda y Portugal, con lo que quedaba muy poco para que después nos tocara a nosotros. Aunque aquí parece que estamos aguantando el tirón (a nivel macroeconómico, quiero decir, porque los indices de paro y los desalojos hacen suponer otra cosa), las continuas “equivocaciones” sobre los efectos de la crisis preocupan, y mucho.

Pongámoslo así: si lo que sucede diariamente en algunas partes de África o Camboya o lo que pasaba en la Libia de Gadafi cuando era nuestro colega, hace de nuestra Declaración de Derechos Humanos una broma pesada, una comedia de errores que produce lloros, entonces, lo que ha pasado en Chipre transforma la moneda única, nuestra cacareada Constitución Europea - ¿se acuerdan de la que montamos para impugnarla?- y el Mercado Común en algo tan útil como la información nutritiva del envoltorio de un chicle sin azúcar.

Y ahora viene la parte que yo creo que es un sketch montado por los miembros de Monty Python que siguen vivos.

Seguro que tienen algo que ver

Preocupado por los militares destinados en Chipre – para bien o para mal, se trata de un país con una situación estratégica -, el gobierno británico decidió enviar dinero en compartimentos blindados, dinero británico en metálico y blindado para sus soldados, no fuera a ser que tuviesen sus ahorros en malvadas entidades bancarias chipriotas. Como las ayudas de comida y medicamentos que suele dejar caer la ONU en paracaídas sobre zonas en conflicto, pero con un poco menos de riesgo de ser robadas por las guerrillas, ya que aquí las escoltan hombres y mujeres con armas de fuego.

Bien, aquellos de nosotros que hemos ido a la universidad, que escuchamos al taurino Carlos Herrera por la mañana, a la anti taurina Julia Herrero por la tarde o la SER, o hasta la COPE para contrastar, que llegamos a hablar de nosotros mismos como “progresistas liberales” en una suerte de intentona de conciliar la justicia social y el progreso económico, que leemos dos periódicos (y no, no me refiero al MARCA y al AS), que nos consideramos “inteligentes” hasta cierto punto, solemos adoptar una actitud condescendiente cuando un niño o alguien con solo el Graduado Escolar nos dice “Y si no hay dinero ¿Por qué no imprimen más?”

Con una sonrisa desinflada, articulamos lentamente un “es un POCO más complicado que eso, me temo”, ¡como si lo tuviéramos clarísimo! Y entonces desarrollamos una de esas explicaciones sobre mercados, Euribors, y burbujas inmobiliarias que hemos extraído a partes iguales de Españistan, Simiocracia, algún libro de economía para Dummies escrito por un tecnócrata mediático o un colaborador de Intereconomía. Porque al final, culpamos igualmente a Aznar, que a Zapatero, a Draghi, Rajoy o a Mourinho. Estoy seguro de que Mou tiene algo que ver con todo esto.


El movimiento inglés le da en toda la cara a nuestras sesudas explicaciones inspiradas por “Inside Job” con el calcetín sudado de la obviedad que solo un “Bob Esponja” podría exhibir. Curiosamente, lo que llega a Chipre son unos (cada vez) más denefestrables (sic) euros en lugar de vigorosas libras esterlinas, cosas de esta unión nuestra, supongo.


El problema ya no es ni siquiera explicar cómo hemos llegado hasta aquí, pero conviene hacer un pequeño apunte. Cuando la crisis argentina devino en la limitación para acceder a los ahorros, tanto los niñatos sociatas como los pijos de mierda, tuvieron el descaro de señalar con el dedo a los propios ciudadanos de la nación sudamericana como responsables de la situación, en base a explicaciones tan peregrinas como “eso pasa por tener el dinero guardado debajo del colchón”. Que es lo mismo que “esto pasa por haber vivido tanto tiempo por encima de nuestras posibilidades”. Hay que ser gilipollas.

Con todas nuestras intelectuales teorías de cómo hemos llegado a la lamentable situación actual, creo que podemos extraer que, como siempre, todo se debe a una concatenación de hechos en la cual se mezcla la pobre gestión del dinero público, la pobre gestión de los préstamos hipotecarios por parte de las entidades bancarias, la pobre gestión de las fusiones de dichas entidades y sí, me temo que también hay algo de la pobre gestión de nuestra economía doméstica, pero no todo. Pero creo que la palabra clave es “gestión”.

Pero la gestión de la crisis chipriota es preocupante en otro sentido, por lo general, unas medidas de restricción tan severas suelen producir un “efecto rebote” de ilegalidad que multiplica el consabido “hecha la ley, hecha la trampa” por un factor de decenas de millar. En otras palabras, la gente que tiene Ferraris y más de 100.000 euros en su cuenta corriente – insisto, dos factores que transpiran maldad intrínseca -, ya ha hecho una jugada bastante peregrina al meter sus vastos ingresos en un cuentas de la isla, ¿qué no harán para proteger sus capitales? Es lo mismo que las limitaciones de nuestro gobierno para realizar operaciones en metálico o para declarar cuentas en el extranjero, por no hablar de las amnistía fiscal. De acuerdo, salen muchas sonrojantes maniobras antiguas a flote, pero me resulta difícil creer que no se están maquinando otras tantas por lo que pueda pasar en el futuro.

Ademas, si la fragilidad económica de Chipre se debía, en parte y según algunos analistas, a su economía “de casino”, - es decir, impuestos bajos para que, por ejemplo, los rusos ricos pudieran burlar la hacienda de su país -, entonces ¿Para cuando un rescate de Suiza? Sí, yo también me he reído mucho al escribir esto, no se crean... sobre todo porque Suiza no pertenece a la UE.

Lo mismo podría decirse de las Islas Caimán, pero en el fondo, todos estos son pespuntes, a mi lo que me preocupa no son los grandes capitales de Europa del Este y más allá, ingresados en Chipre, sino su equivalente al señor y la señora García que no pueden sacar del banco el dinero de su alquiler porque tenían que comprar alguna otra cosa y por la absurda quita tienen que hacer esperar a su casero, el cual, lo mas seguro, es que no se encuentre especialmente boyante.

Afortunadamente, y en contraste con el enfadado ascenso de la ultraderecha griega, da la impresión de que la solidaridad entre ciudadanos parece ser la reacción habitual en la isla, pero resulta especialmente descorazonador leer sobre los españoles que emigraron a Chipre a la búsqueda de una mejoría y sueltan frases tan tristes como “huimos de la crisis, pero parece que ésta nos persigue”.

Estampa aleatoria de políticos españoles bromeando, II

Hablando del enfado de los ciudadanos, hace poco, cierto político, (a cuya línea de declaraciones se sumaría Núñez Feijóo) durante una entrevista instaló una curiosa retórica sobre los “escraches” o intimidación pública de los políticos, a veces quedándose en una protesta verbal en las sedes gubernamentales o de las partidos, pero llegando a las amenazas físicas en sus propios domicilios particulares. Lo que este cargo se preguntó en voz alta fue si las siguientes víctimas de dichas intimidaciones iban a ser los jueces o los periodistas. Entre líneas, y si uno se ofuscaba, se podía leer un “a ver si de tanto meteros con nosotros, los siguientes en recibir una turba enfurecida vais a ser vosotros, machos”.

Pues teniendo en cuenta la imputación de la Infanta Cristina en la trama Nóos, me da que lo mismo a los jueces no, o si recordamos que aquí todo hijo de vecino tiene a alguien que ha estudiado Comunicación Audiovisual o Periodismo y sabe de la precariedad laboral en los medios, a los periodistas, va a ser que tampoco. Eso sí, nunca he visto un ejemplo tan fulminante de una figura publica que, intentando echar balones fuera, se dibujara una diana para los articulistas su propia frente. Buen trabajo.

Tal y como conté en el artículo sobre “La Rebelión de Atlas”, lo que me preocupa son los “escraches” o las turbas enfurecidas en si. Reconozco que, cuando veo a algunos políticos gastarse bromitas en el senado o en el congreso de diputados, me entran ganas de plantarles una buena hostia con la mano abierta en toda la boca (“políticos”, en masculino). Pero eso es porque, con la que esta cayendo, a uno le parece que el derecho a reírse en publico - o incluso en privado - debería suprimirse en la clase política hasta que todos los problemas del país o del mundo se hayan solucionado, y esto es, lógicamente, una pretensión poco realista. Y a mi, como a todo el mundo, me entran ganas de darle una buena hostia – de las que ahorran explicaciones o visten de torero – a mucha gente al cabo del día. Pero no lo hago.

El problema con las turbas enfurecidas, lleven antorchas o no, es que suelen estar dirigidas por imbéciles que arengan a las masas mientras preparan algún tipo de excusa política y al poco montan un partido para aspirar a ese mismo sillón que exigen quemar, luego sentarse en él y cometer los mismo errores. Cuando alguien me dice que la mejor solución para la crisis actual es la violencia y el caos social, las ganas de soltar el manotazo se me quedan dentro por unas micras.

¿Cual es el plan? ¿Transformar la profesión política en una actividad de alto riesgo? ¿Nos ha parecido exagerado el respiro del supuesto fin de ETA, cuyas amenazas – estas sí - se cernían sobre jueces y periodistas? ¿Que los mandatarios se lo piensen antes de firmar una ordenanza o votar una enmienda? Me parece que intentar quemar la casa del alcalde de una pequeña localidad, con sus hijos dentro, no es la clase de “protesta social” que vaya a dirimir nuestra hecatombe económica.

Lo que más nos debería preocupar no es cómo Chipre o el mundo ha llegado a esta situación, sino cómo generar riqueza, y en eso, parece que El Vaticano nos lleva una importante ventaja. Como ustedes ya sabrán, la declaración del pontífice que ocupó la portada del ABC aquel domingo fue “Yo quiero una Iglesia pobre para los pobres”. Claro que sí, campeón, le damos un aplauso y dejamos que se vaya. A intentarlo, quiero decir.
¿Por qué demonios no?

Menos mal que nos queda Portugal...¡ouch!