Algunos
de vosotros ya lo habréis adivinado por mi cambio de foto en el
perfil de, por ejemplo, el tuiti.
Así que no tiene más sentido esperar para el anuncio del próximo
concierto... a menos que os pase como a mí y os encontréis
escribiendo anuncios de próximos conciertos cuando os queda poco
tiempo para ir a la cama. Eso podría justificar algunos errores
gramaticales, si no fuera por el hecho de que pienso repasar este
texto por la mañana nada más despertarme.
¿Por
qué Fran escribe a horas tan intempestivas? Creedme cuando os digo
que no he encontrado otro momento.
Me
veo en la tentación de decir “el próximo chou va a ser diferente
de los anteriores”, pero pensándolo bien, ningún concierto de 12
canciones tristes se ha parecido
mucho al anterior. Pero este sí que plantea algunas diferencias
importantes. Para empezar, su emplazamiento en el Café Cultural “Lagallina en el diván”, la clase de sitio en el que vuestro
cantautor lánguido favorito ha pasado muchas tardes con un libro y
un café. Sí, soy de los que aún hace cosas así.
Sita en la Calle
Alejandro Collantes 38 (Sevilla), “La gallina” tiene muchas cosas
buenas: ludoteca (por si os aburrís mucho con las canciones, pues os
ponéis con una animada Y SILENCIOSA partida al Monopoly), cómics
(uno de ellos firmados por Carlos Pachecho, no menos) y, lógicamente,
comida y bebida en abundancia.
También
tiene un pequeño “handicap”, y es que al encontrarse en un
barrio residencial, el tema del ruido es delicado. Se supone que
servidor empezará a las 21:00 (ya de por sí una hora comprometida)
y que los conciertos allí tienden a ser “desenchufados”. Yo no
tengo problema en cantar a voz viva – léase pelada
-, pero en todo caso me llevaré por lo menos el micrófono y un
altavoz para hacerme ilusiones de que aquello suena como si fuese
Wembley, aunque sea en mi cabeza. He sopesado cantar usando una mano
como micrófono, como tito Phil en uno de sus vídeos más celebrados
(y baratos), pero entonces no podré tocar las notas más bajas en el
teclado y las cuerdas de la guitarra estarían siempre al aire.
En otro orden de cosas,
una diferencia más de este concierto con respecto a los anteriores
es que no voy a planear un repertorio cerrado. Servidor se va a
llevar sus cuadernos de acordes y letras para dejar que la tarde
fluya, en todo caso habrá dos partes... ¡Puede que en un momento
dado pregunte cosas al público! ¡Cosas como “¿Cuál fue el
primer disco que te compraste”?
Bien pensado, la idea de
cerrar set-list empieza a ganar fuerza.
¡Venirse! ¡Volveré a
imprimir otro programa de la gira (con CD incluido) para ser sorteado
entre los asistentes! ¡Mientras más seamos... etc, etc, etc....!
Hay
gente que vive el drama de sufrir un cansancio devastador pero ni por
esas consigue dormir de forma plácida por las noches. En mi caso,
cualquier posible síntoma de insomnio se ha visto borrado
fulminantemente gracias al hecho de pasar las ultimas semanas con los
días llenos de cosas. Ni siquiera he tenido tiempo de procrastinar
como Dios manda, así que no he tenido un momento de “voy a
polemizar sobre este comentario en Facebook / Twitter” ni un “voy
a ver este vídeo tan gracioso del que todo el mundo habla”, no.
Como mucho, los trailers de “Batman vs Superman”, el de la nueva
de Star Wars y el de El Hombre Hormiga.... que sigo sin tenerlo muy
claro ¿Michael Douglas es Hank Pym y el otro es Scott Lang? ¿Si
Chaqueta Amarilla es el malo, en la segunda (si llega a existir) Lang
pasará a ser Goliat y el enemigo El Hombre Gigante? ¿Habrá perdido
el lector medio el interés sobre esta entrada y aún no hemos
terminado ni el primer párrafo?
En
fin, cual hoplita rechazando una invasión persa, he conseguido
rascar algo de tiempo después de un mes francamente frenético y así
escribir un poco en el blog sobre la historia detrás de mis
colaboraciones en el último ejemplar de This is Rock... que ya ha
sido sustituido por otro nuevo número para cuando se publica esta
entrada, ya saben, para qué perder las buenas costumbres.
Antes
de eso, y por si se preguntara qué tal fue mi
último concierto, he de decir que la gente que asistió me dio
la enhorabuena. Si estás leyendo esto y no estuviste, es una
lástima, deberías haber estado ya que, por ahora, no habrá estreno
en 4K y 3D de la grabación... más que nada porque me parece que más
allá de un par de fotos no han sobrevivido más pruebas visuales del
show. Una lástima, pero la versión TOCHA de “12 canciones
tristes” es como James Bond o Terminator, siempre vuelve. Ah, sí,
también he visto el trailer de la nueva de Terminator, a pesar del
nombre creo que tampoco han llamado a Tony
Banks para hacer la banda sonora ¿Sabían ustedes que Tony fue
considerado para la banda sonora de la primera de Terminator? Les da
igual ¿No? Joer, cada vez que pienso que Genesis y la Cannon están
relacionados me entra tal escalofrío...
Y
hablando de Genesis...
Steve
Hackett
Vale, no lo voy a decir.
No lo voy a decir, ya lo he repetido muchas veces y ustedes no
necesitan oírlo (leerlo) one more time... A tomar por culo la
bicicleta, ADORO a Steve Hackett. Hablar con el guitarrista siempre
es un placer, cuesta encontrar a alguien tan educado en el mundo de
la música y que sea capaz de hablar sobre tantos temas tan distintos
sin ningún tipo de cortapisas. Aunque en este caso, el lógico eje
en torno al cual giró la conversación fue su nuevo álbum,
“Wolflight”, no hubo problema en mencionar a nuestro (también)
adorado Andrés Segovia o el polémico documental “The
sum of the parts”. Por cierto, después de mi primera
entrevista con Hackett, recuerdo mencionarle a él y a Jo (su tercera
esposa) que era mucho más fácil encontrar vídeos de Narciso Yepes emitidos por la televisión japonesa que por la española, y he aquí
la prueba...
Aunque sea un triste
consuelo, con Paco de Lucia hemos tenido un poco más de suerte a la
hora de conservar su memoria audiovisual.
Ahora bien, los que
hayáis leído la reseña que hago del nuevo disco de Hackett – o
si habéis escuchado el podcast oficioso de la revista del que se
ocupa mi tocayo, Fran
Garcia -, podréis pensar “mucho adorarlo, Fran, pero tampoco
parece que lo hayas tratado muy bien”. Bueno, lo que no voy a hacer
es mentir. Yo siempre digo que me atreví a tocar mi primera nota en
una guitarra por culpa de Steve, y me gusta todo lo que hace, pero
tampoco es garantía de que TODO vaya a ser excelente. En todo caso,
ya parece que hay bastante gente flipando con el disco, así que mis
120 palabras no creo que hundan un lanzamiento que, a pesar de lo que
pueda parecer, me parece muy respetable.
Igual que no creo que mis
tropocientas palabras sobre lo magnifico que es el nuevo de Steven
Wilson vayan a hacer que venda millones de copias.
Pre-Von
Hertzen Brothers
Un colega veterano en
estas lides del periodismo musical (¡glups!), me dice que un factor
que siempre le frenó a la hora de buscar nuevos talentos a los que
producir / promocionar – algo que parece el paso habitual entre los
que escribimos sobre música -, es que ya tenía sus gustos muy
asentados en géneros y artistas más bien clásicos, con lo cual le
costaba mucho emocionarse con bandas nóveles. Por cierto, cuando
digo clásico me refiero a cosas como el Blues o el Hard Rock
setentero, no a Mozart o Rossini.
Tengo que confesar que
esto es algo que a mi también me ha ocurrido. Si bien en mi caso –
como ustedes ya pueden adivinar -, el lugar estaba tomado por el
Progresivo. Durante muchos años, para mí la “actualidad musical”
era saber si Yes sacaba disco nuevo... y con qué formación. Hasta
la llegada de Internet, leer buena parte de las revistas de música
que se editaban en español, implicaba pasar páginas y páginas de
grupos que desconocía o en los que tenía muy poco interés hasta
llegar a las míseras dos páginas sobre el músico que realmente me
interesaba.
Afortunadamente, siempre
hubo pequeños rescoldos en publicaciones como “World 1 Music”
(aquella portada con Jon Anderson y Vangelis me ganó desde el primer
momento), y más adelante mi inglés mejoró lo bastante como para
poder leer cosas como la “Classic Rock” y la revista mazacote
“Q”. Al igual que “El Gran Musical”, lo bueno de la “Q”
es que, aunque no me interesaran profundamente todos los grupos que
aparecían en ella, estaba tan bien escrita que el factor diversión
estaba a la par con el factor información. Y así acababa uno
descubriendo bandas que era prácticamente imposibles de encontrar en
la radio.
Porque, a pesar de lo que
pueda decir mi colega Anil
Prasad sobre las publicaciones impresas y aunque tengo bastante
claro que escribir para el papel es una cosa de La Vieja Escuela,
sigue existiendo una pequeña brecha cualitativa. Es menos inmediato
que una web, sí, pero precisamente es esa falta de inmediatez lo que
permite ser un poco más reflexivo, redactar un poco mejor, y,
espero, darle a la revista un poco de ese aura de objeto a conservar.
Como hago yo con el viejo volumen encuadernado del Popu que me compré
en Discos La Pera.
Ahora
sí: Von Hertzen Brothers
Toda esta perorata para
hablar de los fineses Von Hertzen, los cuales son también un poco
Vieja Escuela, pero al mismo tiempo hacen música con proyección de
futuro. Sus bases están en Led Zeppelin, Black Sabbath y Pink Floyd,
pero toman esas referencias con la suficiente frescura como para que
una diga “coño, es Rock Clásico, pero muy bien hecho y encima
meten cosas más actuales”.
La cosa es que si no
fuera por el director de This is Rock, nunca habría oído hablar del
grupo que comandan los hermanos Von Hertzen (Jonne, Kie y Mikko), y
desde que colaboro con la revista me mantengo mucho más al tanto de
la actualidad musical que antes. Pero no se trata, en mi caso, de
ponerse una medalla ni nada por el estilo. Siempre me ha gustado
considerar esto, ante todo, como divulgación de la música que yo –
y otros como yo -, amamos. Poco más.
Realmente creo que los
Von Hertzen pueden llegar a un público muy amplio, ya son estrellas
en su país natal, además de haber logrado penetrar en un mercado
tan difícil y chovinista como el británico, por lo que creo que su
“New Day Rising” puede facilitarles el salto a un nuevo nivel.
Para hablar del tema, nos
pusimos en contacto con Mikko (voz solista y guitarra) e hicimos una
de las cosas que más me gusta que haga This is Rock: el formato
“entrevista en profundidad”. Aunque dudo mucho que algún día
lleguemos al nivel de la entrevista con Almodovar que apareció en el
primer número de “Nickel Odeon” (más que nada porque esa
entrevista ocupaba en páginas el equivalente a medio ejemplar del
TiR), los 45 minutos de charleta que mantuve con Mikko a través de
Skype dieron bastante de sí.
Y como no podía ser de
otra manera, cuando terminó la entrevista “oficial”, Mikko me
estuvo contando las ganas que tenía de visitar Barcelona porque se
había vuelto loco con los libros de Carlos Ruiz Zafón (“La sombra
del viento”). Un tío muy cool este
Mikko. Lástima que decidiera pasarse buena parte de la entrevista
mascando chicle ¡Joder tío, que en España os tenemos a los fineses
como gente muy fina! (Y no, no es un juego de palabras).
The Gentle Storm
Cosas de la vida, hay
artistas a los que admiras profundamente, pero que son horribles en
el trato personal, y hay gente que te cae bien desde el primer
momento en el que entablas conversación pero por algún motivo no
consigues conectar del todo con sus creaciones.
Esto es un poco lo que me
ocurre con Arjen Lucassen, que muchos de vosotros conocéis como La
Mente Maestra del proyecto musical que es Ayreon. Encuentro admirable
lo que ha conseguido con sus creaciones, artística y comercialmente.
Es un señor la mar de majo, con los pies en la tierra, educado y
posee un gran sentido del humor. Pero, salvo contadas excepciones, no
me acaba de llegar lo que hace y casi me siento tentado de decir “lo
siento”.
Su colaboración con la
dulce Anneke van Giersbergen (ex-The Gathering), The Gentle Storm, ha
desembocado en un disco, “The diary”, que me parece bueno, además
de partir de un concepto interesante, pero no termina por
apasionarme. Una vez más, a Arjen no le hace falta que a mí me
apasione porque ya tiene una cantidad importante de fieles fans que
le siguen y que, estoy seguro, disfrutarán mucho de este álbum. Lo
único que puedo decir, tal y como destaco en mi reseña, es que
probablemente hubiera sido mejor que hubiera sacado un álbum de un
sólo disco y dejara las múltiples versiones de los temas para la
edición especial.
¡Fish!
Al igual que Bryan
Ferry, otra asignatura pendiente de ver en directo que se aprueba
con nota alta. Ya sé que a mucha gente le resultará un poco
incomprensible, pero para mí pocas cosas hay como la música en
directo. Sí, a veces hay que hacerse tantos (o más) kilómetros que
los propios músicos para ver a algunos grupos en directo, es un
coñazo tener cerca a esa gente que, por algún incomprensible
motivo, son fans de una banda (se saben las canciones y todo, me
consta) pero se pasan buena parte del show comentándolo como si
aquello fuera un partido de fútbol, y el precio de las entradas a
veces puede ser un poco abusivo (me refiero especialmente a las
grandes estrellas consagradas, no a los curritos como Fish o Bigelf).
Pero no hay nada como el
momento en el que la música ambiental se detiene, las luces se
apagan y el tipo al que tantas veces has visto en DVD aparece sobre
las tablas. Que sí, que tenemos Ultra HD, 3D y Dolby Atmos, pero
donde se ponga una sala con iluminación...er.... complicada (no vean
lo que sufrí para sacar una foto decente) y una PA atronadora, que
se quite lo demás.
En serio, estuvo muy
bien, y para mí fue un plus el encontrarme, nada más llegar, al
gran Paco Fox en la cola de entrada, al que después se sumaría un
señor que ha escrito un libro sobre...¿Formula 1?
Por cierto, que una de
las cosas de las que hablamos la gente de “Vicisitud
y Sordidez” y yo – aparte de mucho sobre Rock Progresivo y de
cómo eso nos da incontables puntos de destreza para ser un héroe
del Nunca Follarás en la Vida -, fue “Cinebasura, la película”,
proyecto que Paco, con la ayuda de un esforzado equipo creativo
intenta levantar. La campaña de crowdfunding
ya terminó, pero si usted quiere currar en una película y tiene
capacidad para ocupar puestos como Director de Arte u otras destrezas
técnicas, no dude en ponerse en contacto con el señor Fox.
Obviamente, casi mejor si vive usted en Madrid.
Como ya he mencionado, el
concierto en sí se saldó con un buen éxito artístico (del cual ya
hablo en mi crónica para la revista), y hasta cierto punto también
de asistencia (sobre todo teniendo en cuenta que era martes por la
noche). Pero el otro plus adicional para mí fue que el señor
William Dereck salió a las puertas de la Sala Caracol para firmar
todo aquello que los fans le pusiéramos por delante, hacerse fotos
con nosotros, comentar la jugada e incluso se acordaba de la
entrevista que mantuvimos por Skype
el año pasado, o eso dijo, no sé hasta qué punto de cansado estaba
el hombre para acordarse de tales cosas y en realidad estaba
intentado quedar medio bien.
Por lo demás, no puedo
decir mucho salvo que Madrid me sigue encantando, que por poco no
llego al AVE de vuelta a tiempo (más por un problema de orientación
que por ganas de quedarme) y que este año tiene toda la pinta de que
voy a gastarme mucha más pasta en asistir a conciertos ajenos que en
montar los míos como ar-tis-ta. Mal, Fran, muy mal.
When worlds collide... (Selfie tomada con una reflex, así nos las gastamos)
Muy bien, mientras algunos de vosotros seguís disfrutando de la Semana Santa en sus múltiples variantes (ya sea acudiendo a ver procesiones o huyendo de ellas) yo os propongo un plan GRATIS, FREE, BY THE FACE para el duro lunes posterior al Domingo de Resurrección.
Ni más ni menos que un concierto de un servidor, en un centro cívico. En el auditorio de un centro cívico, para ser más exactos, con sus cómodos asientos. Sin sorteos de programa de la gira, sin pagar entradas, sin tener que consumir, aunque, lógicamente, sin barra a la que acudir, me temo. Son las reglas del Centro Cívico. Tan sólo tenéis que estar a la hora.
Ah, y no va a durar más de 60 minutos (o así) y va a haber muchos temas en castellano. Durante el concierto ya os contaré.
Sin olvidar de que además, será un Chou Multimedia (léase,
hay un proyector y lo voy a usar). Por cierto, estoy justo ahora sufriendo un ataque frontal de alergia, voy fatal de tiempo con los ensayos, me toca grabar la madrugá y me está doliendo la cabeza cosa fina. ¿Qué podría salir mal? Venid el lunes y lo averiguaremos.
Como
en la mayor parte de los ámbitos de la vida, pero especialmente en
el audiovisual, la iniciativa lo es todo. Si no fuera por la gente
con iniciativa, el preocupante estado del sector pasaría a
“alarmante” sin pasar por la casilla de botón
del pánico. Me
refiero, obviamente, a las personas que consiguen levantar proyectos
como webseries, cortometrajes e incluso películas con más ganas que
medios, pero logrando esa pirueta vital que supone que la ausencia de
presupuestos millonarios apenas se note.
En
este sentido, la productora Dream Art se lanza con triple tirabuzón
a la maniobra de organizar el Primer Festival Internacional de
Cortometrajes de Terror, Sci-Fi y Fantástico de La Rinconada, esto
es, Rincofest (y no “Rincónfest” como siempre le digo a todo el
mundo, gracias a lo que supongo será una galopante dislexia).
Ensayando la mirada Magnun de cara a Zoolander 2
Y
digo lo de triple tirabuzón porque cualquiera que se las haya tenido
que ver con organizar un evento de características similares sabe
que puede ser una fuente importante de quebraderos de cabeza. Si
hasta organizar unas charlas en una facultad puede hacer que te
golpees la frente contra una pared repetidamente, haciendo que te
preguntes en voz alta “¿¡Por qué zeñó, por qué?!
En
este sentido, no se puede más que aplaudir el programa que se ha
preparado para este festival, además de las obvias proyecciones de
los cortos que se envíen a concurso (el plazo para enviar obras se
cierra el 19 de abril, así que les quiero ver vaciando como que YA
esos discos duros o exportando esos proyectos de Final Cut), hay una
buena cantidad de conferenciantes cuyas charlas resultarán de
interés al cinéfilo medio, le guste el fantástico o no.
Julian Lara es el de la derecha, el otro señor no sé quién es - Fran, es Geor... ¡NO RECONOZCO A ESE SEÑOR, HE DICHO!
El
dramatis personae en este caso se compone de: El músico David
Sálezmar, el director Julián Lara, el dibujante y divulgador del
cómic José Antonio Sollero, el guionista (aunque también
divulgador del cómic) Rafael Jiménez, el experto en animación en
CGI Bernardo González y el director de arte (por destacar algo de su
amplio CV) Alejandro Jiménez.
David Salézmar
Por
si todo esto no fuera suficiente, también cuenta con iniciativas tan
interesantes como el desafío que supone el rodar una pieza en 48
horas con la localidad de San José de La Rinconada – donde tiene
lugar el certamen, por si se me habían despistado -, como telón de
fondo. Sin olvidar el “Infection day”, un paso más allá del
“Zombie Walk” pero que se adivina más divertido (si bien menos
aparatoso) que una sesión de paintball.
Porque nunca viene mal poner una foto de Roger Corman
Aunque
todo esto ya es de por si estupendo, he de decir que, desde mi
particular atalaya de blogger
–
esta son la clase de cosas que me permito escribir yo, pero como
alguien me llame blogger
en
alguna red social o en la calle, os juro que le cruzo la cara -, lo
que me parece más interesante son los talleres formativos sobre los
aspectos prácticos para un rodaje de las características que tocan
las obras del festival. Sobre todo cuando se ofertan a precios de
risa.
Babadook aprueba este festival
Por
un lado está el “Taller de Cámara DSLR e Iluminación en Cine de
Guerrilla”. O sea, cómo grabar e iluminar para que el vídeo HD de
vuestra flamante réflex no de la impresión de haber sido grabado...
por alguien que se acaba de grabar una cámara. Además, me encantan
que hayan elegido la terminología “cine de guerrilla”, porque
inmediatamente remite a la New World Pictures de Roger Corman. Dicho
lo cual, si alguien quiere un guión a la altura de las cosas
producidas por Corman, que me llame. Peor no lo voy a hacer, de
hecho, prometo entregar un guión a la altura del “Dracula 3D” de
Dario Argento. Este es el nivel.
El adorable Cthulhu en peluche aprueba este festival
También
habrá oportunidad para aprender cómo realizar un convincente
maquillaje zombi o de fantasía, así como lo que se adivina como un
muy interesante taller sobre efectos especiales. Estoy bastante
seguro de que ayudará a que los voluntariosos aspirantes a creadores
de esta clase de cosas no se quemen las cejas intentando crear
explosiones convincentes o que se deje de hacer – al menos de vez
en cuando – la manida frase “esto ya lo hacemos con el After
Effects”.
Ash también se plantea ir al Rincofest mientras ensaya su mirada Frigodedo
Sin
olvidar que, a la hora de escribir esto, aún hay cosas por
anunciarse, o eso me ha dicho el señor de la gabardina...
¿Os he contado alguna vez que se supone que la máscara de Michael Myers está basada en una careta de William Shatner? No os importa lo más mínimo ¿Verdad?
Así
que ya saben, del 7 al 10 de Mayo de 2015 (ambos inclusive), tienen
una cita ineludible. Ah, y en el estrambótico caso de que no le
tiren ninguno de los temas anteriormente mencionados (con lo cual me
costaría entender por qué estará usted leyendo este blog),
todavía tenemos la excusa gastronómica ya que también se ha
anunciado la “Ruta de la Tapa Sangrienta” a la que se han
adherido no pocos establecimientos de la localidad. Mi esperanza es
que produzcan platos lovecraftianos, que se coman al comensal o algo
parecido ¡Qué no hombre, que no! Que seguro que está todo
superbueno... (dijo él antes de lanzar un grito en la oscuridad).
Me
dicen mis fuentes que la última iteración de “12 canciones
tristes” en el sevillano (y trianero) Bar-Café Bohémio Kahawa
estuvo muy bien, o, en palabras del dueño del local, “has dado un
concierto muy bonito” ¿Qué más se puede pedir? Pues supongo que,
si usted lee estas lineas y no ha venido a uno de mis shows (qué
raro se me hace usar la palabra cuando se trata de mí), que se venga
al próximo. Copón (palabra que a mi madre le disgusta mucho que
use, por cierto).
Foto cortesía de Javier Rojas
Mientras
me decido o no a colgar los momentos estelares del concierto en
vuestro canal de Youtube
favorito – be kind, suscribe -, aquí les traigo una pequeña
actualización de cómo marchan mis grandes proyectos para la
dominación mundial... más o menos.
A
ver, mis días andan bastante llenos de actividades de un tipo u otro
– una cura estupenda para el insomnio, se lo digo yo, anoche caí
ten redondo en la cama que casi me ha molestado el despertador y mira
que estaba programado para dejarme dormir mis horas -, así que
espero que tantas “cosillas” lleguen a buen puerto, pero vayamos
por partes.
Tengo
muy poca presencia en el último This
is Rock, aunque ALGO me dice que eso va a ser un poco diferente
en el próximo número.... Pero eso sí, mi exigua aportación no
podía ser otra que una entrevista al magnifico, enorme y simpático
Neal Morse. Aunque un poco accidentada por la poca fiabilidad de la
que a veces hacen gala las conexiones por Skype a la línea
telefónica normal, nuestra conversación giró especialmente en
torno a “The great experiment”, la última grabación que ha
firmado el otrora líder de Spock's Beard, además de insigne miembro
de Transatlantic y Flying Colors. Aunque esta vez se lanza el disco
bajo el nombre de “The Neal Morse Band”, con lo que se entiende
que los regulares de su banda en en vivo – como los sempiternos
Randy George o Mike Portnoy – han jugado un mayor papel en la
composición de los temas... y debo de ser el único que no cree que
es lo mejor que ha hecho hasta ahora Morse, a tenor de las otras
reseñas que he leído. Ay Fran, siempre nadando a
contracorriente.... En fin, si quieren saber mi opinión al respecto,
no dejen de leer la revista, pero ya les adelanto yo que después de
“Momentum “(2012), me cuesta imaginar que Neal alcance cúspides
mucho más altas (artísticamente, al menos, aunque espero
equivocarme).
Por
otro lado, están las reseñas. Aunque ya hace algún tiempo que se
lanzó (ya saben, la vida), el álbum de regreso de los canadienses
The Tea Party – ejemplo, como Anthrax, de que hay que ser cuidadoso
con la elección de nombres para tu banda, no sea que te las tengas
que ver con asociaciones desagradables -, he de decir que “The
ocean at the end” (finales del 2014, de hecho) es una obra
increíble, y cuyo tema-título es, simplemente, de otro universo. En
el cual te introduce, todo hay que decirlo.
Por
cierto, después de que los miembros de Messenger
me avergonzaran de mala manera al saber más de Progresivo español
que yo, he decidido enmendarme un poco con los últimos lanzamientos
del panorama nacional, como por ejemplo, Albatros.
Pero
hay una buena cantidad de otros lanzamientos la mar de interesantes
de los que aquí os pongo un adelanto:
Bien,
y ahora el resto de los proyectos. Tal y como ya saben algunas
personas, he escrito una novela fantástica. No quiero decir que sea
una creación estupendísima (que también), sino que he escrito algo
que se puede enmarcar dentro del género fantástico. Después de un
primer borrador caótico, confuso y prácticamente imposible de leer,
voy ya por un tercero que parece ser un poco más definitivo. La cosa
es que sigue sin ser excesivamente larga – el término americano
novella se ajusta más
a su longitud -, así que aún dudo sobre sus posibles salidas. Una
de ellas podría ser sumarle “Un código básico” (el relato
ganador del certamen organizado por Fanhammer)
y otras historias que tengo en la recamara, de corte no-fantástico,
y hacer un volumen autoeditado, de esos tan fabulosos que se hacen
on-line... cuestión de verlo, supongo.
En
el apartado musical, hace poco me compré un flamante interfaz de
audio con vistas a grabar... ¿El qué? ¿TODAS mis canciones?
Lamento sonar pomposo, pero hasta que me pueda permitir una orquesta
(sí, ya sé que Tony
Banks nos contó que la de Praga es asequible, pero me da a mí
que “asequible” no significa lo mismo para él que para el resto
de los mortales), hay temas que se quedarán en el formato de los
directos, si es que me animo a registrarlos.
Hay
más cosas que se encuentran en una fase francamente embrionaria: uno
de los proyectos que me encantaría llevar a cabo es un libro, o
mejor MEGALIBRO / COFRE (a lo edición tocha de Taschen), compilando
mis entrevistas, amén de reseñas, artículos y fotos sobre música
o músicos... podría ser el libro más caro de la historia con las
peores ventas... junto con el volumen para promocionar el “Dune”
de Jorodowsky... ¡Y ese se regalaba!
Para
terminar, mi fulgurante carrera como “actor”... Como algunos
recordaréis, hice un pequeño papel – poco más que un cameo
glorificado – en el film “La
memoria de los olivos” de Raúl Romera. Pero me alegro mucho de
que la película continúe con su periplo por festivales ¿Me verá
algún director de casting y dirá “ese muchacho tiene potencial”?
Mmm... creo que será mejor esperar sentado a la llegada de esa
respuesta.
Pero
me he decidido también a hacer un pequeño videobook (por llamarlo
de alguna manera) con algunas de mis idas de olla e intervenciones
audiovisuales... ya verán ustedes qué risa.
Siempre
he sido un poco alérgico a la idea de escribir un bitácora como los
que la gente hacía en los albores del fenómeno, esto es, un
estricto diario on-line que narre mi día a día. Joder, si hasta el
blog deRobert
Fripp se acabó transformando en una colección de fotos de
dulces y pasteles en el que, muy de vez en cuando, surgía alguna
novedad sobre King Crimson. Y hay que ser muuuuuy paciente para
atravesar tanta reflexión sobre el arte, el comercio, las reformas
en el hogar (sic), la adopción de un conejo como mascota (sic) para
llegar a algo que a uno, como fan de la música, realmente le pueda
interesar.
Por si alguien no pillaba la retorcida referencia cinematográfica por la que nombro a este artículo
Pero
hará cosa de un mes y pico, tuve uno de esos “momentos
francamente” que le hacen pensar a uno que a lo mejor puede ser un
buen principio para una entrada de esas que no tratan de nada en
particular.
Y
entonces me pilló el toro con las actualizaciones sobre lo que había
hecho para la This is Rock más reciente (para
variar, cuando el siguiente número está a punto de llegar a las
estanterias, pero ustedes ya están acostumbrados a mi ritmo ¿No?) y
decidí juntarlo todo.
El
momento en cuestión fue cuando me dio un arrebato de turista inglés
en playas españolas y salí a la calle para andar, despejarme e
intentar arroparme en los últimos rayos de sol de la tarde sevillana
para quitarme de encima un poco de frío. Porque sí, en Sevilla, se
lo crean o no, hace frío y llueve cuando llega el invierno. Y cuando
mi paseo me hizo llega a la altura de la estación de trenes, pensé:
“Ey, la entrevista a Roger Hodgson no ha salido nada mal”.
Para
el que no lo sepa, Hodgson fue, junto con Rick Davies, uno de los
líderes de Supertramp, esa banda cuyas canciones todo el mundo
conoce, pero como les pasa un poco a The Moody Blues, nadie tiene muy
claro a qué género pertenecen, ¿Progresivo? ¿Pop / Rock? ¿Jazz /
Pop? “¿Tourtilla de patatas”? (como dijo Mike Oldfield en cierta
ocasión).
Lo
de Hodgson ha sido, para mí, un poco jugar al gato y al ratón. En
varias ocasiones he tenido la oportunidad (no aprovechada) de verle en directo con la
consiguiente posibilidad de entrevistarlo. Sin ir más lejos, el
mismo verano que entrevisté a Steve
Hackett y vi a Springsteen sobre las tablas por primera vez,
Hodgson tocaba en la plaza de toros de Estepona. El mismo escenario
donde, años antes, había visto a Yes. Unos auténticos Yes, quiero
decir, con Anderson y Wakeman en sus filas y no la banda tributo de
medio pelo
que se arrastra actualmente por los escenarios.
Pero
precisamente por ya haber hecho un viaje a Canarias y por el
concierto del Boss, pensaba que ya sería excesivo desplazarme hasta
la localidad malagueña, una de las alegrías del freelance es que
puede disponer de su tiempo como quiera... hasta cierto punto.
Años
después, Hodgson tocaba en Barcelona, en el Palau de la Música,
justo al día siguiente del segundo show de Roger Waters resucitando
su “The Wall” en la
ciudad condal (y que fue precisamente el que yo pude ver), nos
encontrábamos, de hecho, haciendo la visita guiada por el Palacio
cuando nos llevaron a las butacas y desde allí podíamos ver la
disposición de los instrumentos de la banda de Hodgson, la batería,
las guitarras, los teclados y... la palmera que este hombre insiste
en llevar en sus conciertos.
Yo
ya sabía que todas las entradas estaban vendidas, pero duele un poco
más cuando puedes ser testigo de un poco de lo que te vas a perder
en unas horas... Ouch. Y ahí también me di cuenta de lo fan
histérica que puedo llegar a ser sin que nadie se llegue a percatar:
a pesar de que el Palau es un sitio espectacular desde el punto de
vista estético, a mí lo que me embelesaba era ver la disposición
del escenario. Ya sé que es una tontería, pero el mero hecho de ver
unos atriles, unos micrófonos y unas guitarras sobre el escenario ya
me anima. Tarde o temprano, entre todas esas cosas, alguien va a
hacer música, y eso sólo puede ser buena señal. La mayor parte de
las veces.
Perdida
ya toda esperanza, el año pasado se anunció el lanzamiento del
clásico “Crime of the century” (1974) de Supertramp en versión
“cofresupermegalujoquetecagas” y, sin yo esperarlo, me llegó un
correo del dire diciendo que había posibilidades de entrevista
telefónica con Hodgson...¡Allá vamos!
Al
igual que con Damon
Fox o Jackson
Browne, la conversación con Roger entra en la categoría de
“esto iba a ser una mera cuestión promocional y acabamos con casi
una hora de charla”. Hubo un momento, alrededor de los 20 minutos
de entrevista (que suele ser un punto crítico) en los que pensaba
que nos íbamos a despedir, pero entonces Hodgson siguió contando
cosas, entre ellas pequeñas revelaciones que, al menos en lo que a
mí respecta, nunca le había oído contar.
He
de decir que fue genial, y parece ser que, por fin, voy a poder
aprobar la asignatura pendiente de ver a Hodgson en directo este año
(¡¡¡¡¡Ueeeee!!!), aunque tengo que confesar que mientras Roger
se lamentaba de que Davies siguiera sacando a Supertramp a la
carretera mucho después de su “divorcio” artístico, no tuve el
nervio de confesar a mi interlocutor que, de hecho, yo había ido a
uno de los conciertos de esos Supertramp (en Granada, gira del “Slow
Motion”, 2002).
De
hecho, en los tiempos del VHS, mis grabaciones del especial de “It
was the best of times,” (para RTVE, en 1999) y del directo de
Hodgson en el Circulo de Bells Artes madrileño (para 40tv) estaban
muy quemadas antes de que los DVDs ocupasen su sitio debajo del
televisor. Supongo que hacerme una sesión doble de las es lo más
cerca que estaré nunca de ver una reunión de Supertramp. Y después
de hablar con Roger, creo que es lo más cerca que estaremos muchos
de nosotros de ver una reunión del grupo. Ouch x2.
A
los pocos días de la llamada, la manager (y si no me equivoco,
también esposa) de Hodgson me llamó para decirme que su
representado estaba muy contento con cómo había ido a la
conversación. No sé cómo de sincera sería la afirmación, lo
cierto es que no me importó que se me enfriase la tostada (ya saben,
el tema de los desfases horarios, Roger vive ahora en Estados Unidos)
mientras mi pecho se hinchaba de orgullo.
Pequeñas
cosas que merecen la pena, one more time.
Y
por supuesto, este artículo ha tenido como invitados especiales a
los enlaces que muestran algunos de los discos que he reseñado en
este número, amén de otras curiosidades.