viernes, 27 de marzo de 2015

¡QUE VIENE EL RINCOFEST!






Como en la mayor parte de los ámbitos de la vida, pero especialmente en el audiovisual, la iniciativa lo es todo. Si no fuera por la gente con iniciativa, el preocupante estado del sector pasaría a “alarmante” sin pasar por la casilla de botón del pánico. Me refiero, obviamente, a las personas que consiguen levantar proyectos como webseries, cortometrajes e incluso películas con más ganas que medios, pero logrando esa pirueta vital que supone que la ausencia de presupuestos millonarios apenas se note.



En este sentido, la productora Dream Art se lanza con triple tirabuzón a la maniobra de organizar el Primer Festival Internacional de Cortometrajes de Terror, Sci-Fi y Fantástico de La Rinconada, esto es, Rincofest (y no “Rincónfest” como siempre le digo a todo el mundo, gracias a lo que supongo será una galopante dislexia).

Ensayando la mirada Magnun de cara a Zoolander 2


Y digo lo de triple tirabuzón porque cualquiera que se las haya tenido que ver con organizar un evento de características similares sabe que puede ser una fuente importante de quebraderos de cabeza. Si hasta organizar unas charlas en una facultad puede hacer que te golpees la frente contra una pared repetidamente, haciendo que te preguntes en voz alta “¿¡Por qué zeñó, por qué?!

En este sentido, no se puede más que aplaudir el programa que se ha preparado para este festival, además de las obvias proyecciones de los cortos que se envíen a concurso (el plazo para enviar obras se cierra el 19 de abril, así que les quiero ver vaciando como que YA esos discos duros o exportando esos proyectos de Final Cut), hay una buena cantidad de conferenciantes cuyas charlas resultarán de interés al cinéfilo medio, le guste el fantástico o no.

Julian Lara es el de la derecha, el otro señor no sé quién es
- Fran, es Geor...
¡NO RECONOZCO A ESE SEÑOR, HE DICHO!


El dramatis personae en este caso se compone de: El músico David Sálezmar, el director Julián Lara, el dibujante y divulgador del cómic José Antonio Sollero, el guionista (aunque también divulgador del cómic) Rafael Jiménez, el experto en animación en CGI Bernardo González y el director de arte (por destacar algo de su amplio CV) Alejandro Jiménez.

David Salézmar


Por si todo esto no fuera suficiente, también cuenta con iniciativas tan interesantes como el desafío que supone el rodar una pieza en 48 horas con la localidad de San José de La Rinconada – donde tiene lugar el certamen, por si se me habían despistado -, como telón de fondo. Sin olvidar el “Infection day”, un paso más allá del “Zombie Walk” pero que se adivina más divertido (si bien menos aparatoso) que una sesión de paintball.

Porque nunca viene mal poner una foto de Roger Corman


Aunque todo esto ya es de por si estupendo, he de decir que, desde mi particular atalaya de blogger – esta son la clase de cosas que me permito escribir yo, pero como alguien me llame blogger en alguna red social o en la calle, os juro que le cruzo la cara -, lo que me parece más interesante son los talleres formativos sobre los aspectos prácticos para un rodaje de las características que tocan las obras del festival. Sobre todo cuando se ofertan a precios de risa.

Babadook aprueba este festival


Por un lado está el “Taller de Cámara DSLR e Iluminación en Cine de Guerrilla”. O sea, cómo grabar e iluminar para que el vídeo HD de vuestra flamante réflex no de la impresión de haber sido grabado... por alguien que se acaba de grabar una cámara. Además, me encantan que hayan elegido la terminología “cine de guerrilla”, porque inmediatamente remite a la New World Pictures de Roger Corman. Dicho lo cual, si alguien quiere un guión a la altura de las cosas producidas por Corman, que me llame. Peor no lo voy a hacer, de hecho, prometo entregar un guión a la altura del “Dracula 3D” de Dario Argento. Este es el nivel.

El adorable Cthulhu en peluche aprueba este festival 


También habrá oportunidad para aprender cómo realizar un convincente maquillaje zombi o de fantasía, así como lo que se adivina como un muy interesante taller sobre efectos especiales. Estoy bastante seguro de que ayudará a que los voluntariosos aspirantes a creadores de esta clase de cosas no se quemen las cejas intentando crear explosiones convincentes o que se deje de hacer – al menos de vez en cuando – la manida frase “esto ya lo hacemos con el After Effects”.

Ash también se plantea ir al Rincofest mientras ensaya su mirada Frigodedo


Sin olvidar que, a la hora de escribir esto, aún hay cosas por anunciarse, o eso me ha dicho el señor de la gabardina...

¿Os he contado alguna vez que se supone que la máscara de Michael Myers está basada en una careta de William Shatner? No os importa lo más mínimo ¿Verdad?


Así que ya saben, del 7 al 10 de Mayo de 2015 (ambos inclusive), tienen una cita ineludible. Ah, y en el estrambótico caso de que no le tiren ninguno de los temas anteriormente mencionados (con lo cual me costaría entender por qué estará usted leyendo este blog), todavía tenemos la excusa gastronómica ya que también se ha anunciado la “Ruta de la Tapa Sangrienta” a la que se han adherido no pocos establecimientos de la localidad. Mi esperanza es que produzcan platos lovecraftianos, que se coman al comensal o algo parecido ¡Qué no hombre, que no! Que seguro que está todo superbueno... (dijo él antes de lanzar un grito en la oscuridad).

Es broma.

O no.

En serio, es broma.




O no.

lunes, 23 de marzo de 2015

LA CALMA ANTES DE LA TEMPESTAD (O ALGO ASÍ)



Me dicen mis fuentes que la última iteración de “12 canciones tristes” en el sevillano (y trianero) Bar-Café Bohémio Kahawa estuvo muy bien, o, en palabras del dueño del local, “has dado un concierto muy bonito” ¿Qué más se puede pedir? Pues supongo que, si usted lee estas lineas y no ha venido a uno de mis shows (qué raro se me hace usar la palabra cuando se trata de mí), que se venga al próximo. Copón (palabra que a mi madre le disgusta mucho que use, por cierto).

Foto cortesía de Javier Rojas

Mientras me decido o no a colgar los momentos estelares del concierto en vuestro canal de Youtube favorito – be kind, suscribe -, aquí les traigo una pequeña actualización de cómo marchan mis grandes proyectos para la dominación mundial... más o menos.

A ver, mis días andan bastante llenos de actividades de un tipo u otro – una cura estupenda para el insomnio, se lo digo yo, anoche caí ten redondo en la cama que casi me ha molestado el despertador y mira que estaba programado para dejarme dormir mis horas -, así que espero que tantas “cosillas” lleguen a buen puerto, pero vayamos por partes.

Tengo muy poca presencia en el último This is Rock, aunque ALGO me dice que eso va a ser un poco diferente en el próximo número.... Pero eso sí, mi exigua aportación no podía ser otra que una entrevista al magnifico, enorme y simpático Neal Morse. Aunque un poco accidentada por la poca fiabilidad de la que a veces hacen gala las conexiones por Skype a la línea telefónica normal, nuestra conversación giró especialmente en torno a “The great experiment”, la última grabación que ha firmado el otrora líder de Spock's Beard, además de insigne miembro de Transatlantic y Flying Colors. Aunque esta vez se lanza el disco bajo el nombre de “The Neal Morse Band”, con lo que se entiende que los regulares de su banda en en vivo – como los sempiternos Randy George o Mike Portnoy – han jugado un mayor papel en la composición de los temas... y debo de ser el único que no cree que es lo mejor que ha hecho hasta ahora Morse, a tenor de las otras reseñas que he leído. Ay Fran, siempre nadando a contracorriente.... En fin, si quieren saber mi opinión al respecto, no dejen de leer la revista, pero ya les adelanto yo que después de “Momentum “(2012), me cuesta imaginar que Neal alcance cúspides mucho más altas (artísticamente, al menos, aunque espero equivocarme).



Por otro lado, están las reseñas. Aunque ya hace algún tiempo que se lanzó (ya saben, la vida), el álbum de regreso de los canadienses The Tea Party – ejemplo, como Anthrax, de que hay que ser cuidadoso con la elección de nombres para tu banda, no sea que te las tengas que ver con asociaciones desagradables -, he de decir que “The ocean at the end” (finales del 2014, de hecho) es una obra increíble, y cuyo tema-título es, simplemente, de otro universo. En el cual te introduce, todo hay que decirlo.



Por cierto, después de que los miembros de Messenger me avergonzaran de mala manera al saber más de Progresivo español que yo, he decidido enmendarme un poco con los últimos lanzamientos del panorama nacional, como por ejemplo, Albatros.



Pero hay una buena cantidad de otros lanzamientos la mar de interesantes de los que aquí os pongo un adelanto:





Bien, y ahora el resto de los proyectos. Tal y como ya saben algunas personas, he escrito una novela fantástica. No quiero decir que sea una creación estupendísima (que también), sino que he escrito algo que se puede enmarcar dentro del género fantástico. Después de un primer borrador caótico, confuso y prácticamente imposible de leer, voy ya por un tercero que parece ser un poco más definitivo. La cosa es que sigue sin ser excesivamente larga – el término americano novella se ajusta más a su longitud -, así que aún dudo sobre sus posibles salidas. Una de ellas podría ser sumarle “Un código básico” (el relato ganador del certamen organizado por Fanhammer) y otras historias que tengo en la recamara, de corte no-fantástico, y hacer un volumen autoeditado, de esos tan fabulosos que se hacen on-line... cuestión de verlo, supongo.

En el apartado musical, hace poco me compré un flamante interfaz de audio con vistas a grabar... ¿El qué? ¿TODAS mis canciones? Lamento sonar pomposo, pero hasta que me pueda permitir una orquesta (sí, ya sé que Tony Banks nos contó que la de Praga es asequible, pero me da a mí que “asequible” no significa lo mismo para él que para el resto de los mortales), hay temas que se quedarán en el formato de los directos, si es que me animo a registrarlos.

Hay más cosas que se encuentran en una fase francamente embrionaria: uno de los proyectos que me encantaría llevar a cabo es un libro, o mejor MEGALIBRO / COFRE (a lo edición tocha de Taschen), compilando mis entrevistas, amén de reseñas, artículos y fotos sobre música o músicos... podría ser el libro más caro de la historia con las peores ventas... junto con el volumen para promocionar el “Dune” de Jorodowsky... ¡Y ese se regalaba!

Para terminar, mi fulgurante carrera como “actor”... Como algunos recordaréis, hice un pequeño papel – poco más que un cameo glorificado – en el film “La memoria de los olivos” de Raúl Romera. Pero me alegro mucho de que la película continúe con su periplo por festivales ¿Me verá algún director de casting y dirá “ese muchacho tiene potencial”? Mmm... creo que será mejor esperar sentado a la llegada de esa respuesta.



Pero me he decidido también a hacer un pequeño videobook (por llamarlo de alguna manera) con algunas de mis idas de olla e intervenciones audiovisuales... ya verán ustedes qué risa.


O no.

miércoles, 25 de febrero de 2015

ROGER AND ME


Siempre he sido un poco alérgico a la idea de escribir un bitácora como los que la gente hacía en los albores del fenómeno, esto es, un estricto diario on-line que narre mi día a día. Joder, si hasta el blog de Robert Fripp se acabó transformando en una colección de fotos de dulces y pasteles en el que, muy de vez en cuando, surgía alguna novedad sobre King Crimson. Y hay que ser muuuuuy paciente para atravesar tanta reflexión sobre el arte, el comercio, las reformas en el hogar (sic), la adopción de un conejo como mascota (sic) para llegar a algo que a uno, como fan de la música, realmente le pueda interesar.



              Por si alguien no pillaba la retorcida referencia cinematográfica por la que nombro a este artículo


Pero hará cosa de un mes y pico, tuve uno de esos “momentos francamente” que le hacen pensar a uno que a lo mejor puede ser un buen principio para una entrada de esas que no tratan de nada en particular.





Y entonces me pilló el toro con las actualizaciones sobre lo que había hecho para la This is Rock más reciente (para variar, cuando el siguiente número está a punto de llegar a las estanterias, pero ustedes ya están acostumbrados a mi ritmo ¿No?) y decidí juntarlo todo.




El momento en cuestión fue cuando me dio un arrebato de turista inglés en playas españolas y salí a la calle para andar, despejarme e intentar arroparme en los últimos rayos de sol de la tarde sevillana para quitarme de encima un poco de frío. Porque sí, en Sevilla, se lo crean o no, hace frío y llueve cuando llega el invierno. Y cuando mi paseo me hizo llega a la altura de la estación de trenes, pensé: “Ey, la entrevista a Roger Hodgson no ha salido nada mal”.




Para el que no lo sepa, Hodgson fue, junto con Rick Davies, uno de los líderes de Supertramp, esa banda cuyas canciones todo el mundo conoce, pero como les pasa un poco a The Moody Blues, nadie tiene muy claro a qué género pertenecen, ¿Progresivo? ¿Pop / Rock? ¿Jazz / Pop? “¿Tourtilla de patatas”? (como dijo Mike Oldfield en cierta ocasión).




Lo de Hodgson ha sido, para mí, un poco jugar al gato y al ratón. En varias ocasiones he tenido la oportunidad (no aprovechada) de verle en directo con la consiguiente posibilidad de entrevistarlo. Sin ir más lejos, el mismo verano que entrevisté a Steve Hackett y vi a Springsteen sobre las tablas por primera vez, Hodgson tocaba en la plaza de toros de Estepona. El mismo escenario donde, años antes, había visto a Yes. Unos auténticos Yes, quiero decir, con Anderson y Wakeman en sus filas y no la banda tributo de medio pelo que se arrastra actualmente por los escenarios.




Pero precisamente por ya haber hecho un viaje a Canarias y por el concierto del Boss, pensaba que ya sería excesivo desplazarme hasta la localidad malagueña, una de las alegrías del freelance es que puede disponer de su tiempo como quiera... hasta cierto punto.




Años después, Hodgson tocaba en Barcelona, en el Palau de la Música, justo al día siguiente del segundo show de Roger Waters resucitando su “The Wall” en la ciudad condal (y que fue precisamente el que yo pude ver), nos encontrábamos, de hecho, haciendo la visita guiada por el Palacio cuando nos llevaron a las butacas y desde allí podíamos ver la disposición de los instrumentos de la banda de Hodgson, la batería, las guitarras, los teclados y... la palmera que este hombre insiste en llevar en sus conciertos.





Yo ya sabía que todas las entradas estaban vendidas, pero duele un poco más cuando puedes ser testigo de un poco de lo que te vas a perder en unas horas... Ouch. Y ahí también me di cuenta de lo fan histérica que puedo llegar a ser sin que nadie se llegue a percatar: a pesar de que el Palau es un sitio espectacular desde el punto de vista estético, a mí lo que me embelesaba era ver la disposición del escenario. Ya sé que es una tontería, pero el mero hecho de ver unos atriles, unos micrófonos y unas guitarras sobre el escenario ya me anima. Tarde o temprano, entre todas esas cosas, alguien va a hacer música, y eso sólo puede ser buena señal. La mayor parte de las veces.





Perdida ya toda esperanza, el año pasado se anunció el lanzamiento del clásico “Crime of the century” (1974) de Supertramp en versión “cofresupermegalujoquetecagas” y, sin yo esperarlo, me llegó un correo del dire diciendo que había posibilidades de entrevista telefónica con Hodgson...¡Allá vamos!




Al igual que con Damon Fox o Jackson Browne, la conversación con Roger entra en la categoría de “esto iba a ser una mera cuestión promocional y acabamos con casi una hora de charla”. Hubo un momento, alrededor de los 20 minutos de entrevista (que suele ser un punto crítico) en los que pensaba que nos íbamos a despedir, pero entonces Hodgson siguió contando cosas, entre ellas pequeñas revelaciones que, al menos en lo que a mí respecta, nunca le había oído contar.




He de decir que fue genial, y parece ser que, por fin, voy a poder aprobar la asignatura pendiente de ver a Hodgson en directo este año (¡¡¡¡¡Ueeeee!!!), aunque tengo que confesar que mientras Roger se lamentaba de que Davies siguiera sacando a Supertramp a la carretera mucho después de su “divorcio” artístico, no tuve el nervio de confesar a mi interlocutor que, de hecho, yo había ido a uno de los conciertos de esos Supertramp (en Granada, gira del “Slow Motion”, 2002).





De hecho, en los tiempos del VHS, mis grabaciones del especial de “It was the best of times,” (para RTVE, en 1999) y del directo de Hodgson en el Circulo de Bells Artes madrileño (para 40tv) estaban muy quemadas antes de que los DVDs ocupasen su sitio debajo del televisor. Supongo que hacerme una sesión doble de las es lo más cerca que estaré nunca de ver una reunión de Supertramp. Y después de hablar con Roger, creo que es lo más cerca que estaremos muchos de nosotros de ver una reunión del grupo. Ouch x2.




A los pocos días de la llamada, la manager (y si no me equivoco, también esposa) de Hodgson me llamó para decirme que su representado estaba muy contento con cómo había ido a la conversación. No sé cómo de sincera sería la afirmación, lo cierto es que no me importó que se me enfriase la tostada (ya saben, el tema de los desfases horarios, Roger vive ahora en Estados Unidos) mientras mi pecho se hinchaba de orgullo.




Pequeñas cosas que merecen la pena, one more time.





Y por supuesto, este artículo ha tenido como invitados especiales a los enlaces que muestran algunos de los discos que he reseñado en este número, amén de otras curiosidades.





Hasta la próxima.





sábado, 31 de enero de 2015

PREMIOS FEST: HEMOS HECHO NUESTRAS REVERENCIAS Y RESPONDIDO A NUESTRAS LLAMADAS A ESCENA

De nuevo, alocada foto de familía

Ya sé lo que estarán pensando, "Fran no hace otra cosa que asistir a saraos culturales". Ya les digo yo que me encanta ejercer de blogger cultural, e ir a los sitios a canapear y medrar. Pero mucho me temo que el grifo para asistir a esta clase de eventos se me corta como ya que mismo. Al menos por ahora, no hay muchos más eventos de los que informar, la realidad impone su ley y uno no puede asistir a todo lo que le gustaría, como por ejemplo el Festival de Cortos de Terror y Fantástico "La vieja encina" que se celebró hace unas semanas en San Nicolas del Puerto. En fin, ya habrá ocasión de resarcirse.


El propio Mansilla recibió un premio por parte de las programadoras culturales.

Vamos a lo que ocupa el titular de esta entrada: la entrega de premios a aquellas obras, artistas y figuras que, en opinión del jurado del feSt, merecen un reconocimiento.


Manuel Cañadas, mejor bailarín

Al igual que el año pasado, se contó con la inestimable presencia de Fernando Mansilla (nuestro particular Ian McKellen) apoyado por sus músicos - Luis Navarro y Daniel Abad -, como conductor de una gala muy divertida que contó con el añadido de las actrices Isa Ramirez y Ana Ropa, caracterizadas como esas programadoras culturales que algunos de nosotros nos hemos podido encontrar alguna vez; señoras un poco catetoides que sólo quieren traer espectáculos a sus pueblos que la gente de verdad pueda entender. O sea, más Arévalo que Robert Lepage y Robert Wilson deconstruyendo un MacBeth visto por detrás con música de Philip Glass. Y lo digo con todo el respeto hacia el humorista, les recuerdo que aquí analizamos la biografía de Mariano Ozores. (Y de hecho, yo me hice una foto con Arévalo en cierta ocasión, imagen que está a buen recaudo....).


Isabel Vázquez, mejor bailarina.

Pero si hubo un nombre protagonista, más allá de los premiados - como en el caso de ASECAN, aquí tienen una selección de ganadores con sus correspondientes fotos y en la propia web del festival una cobertura más amplia -, fue el de Salvador Távora y su teatro, el cual se halla actualmente, al borde de un efectivo desahucio. En boca de casi todos los que se subieron al escenario estuvo la figura del cantaor y director teatral, reivindicado de forma efectivamente justificada. Se podría decir que la historia de La Cuadra es un poco paralela a la crisis económica que ha golpeado al mundo y, por ende, al tejido empresarial sevillano. Los tiempos de optimismo y montajes ambiciosos se dan de bruces con la erosión de un público que pocos espectáculos se puede permitir y menos aún con un salvaje IVA cultural. Ya sé que empiezo a sonar como un disco rayado con el tema del impuesto, y reconozco que la raíz del problema es más profunda, pero este 21% no ayuda precisamente.



Eva Rubio, mejor actriz


Por eso es importante que iniciativas como el feSt sigan existiendo, tal y como anunciaron las dos programadoras de pega, son una serie de espectáculos que no se ven  ni en el Lope de Vega, ni en el Teatro Central ni en el Maestranza, los cuales tienen una serie de propuestas perfectamente respetables (y geniales en algunos casos), pero que juegan en una liga muy distinta a TNT, la Sala Cero, La Imperdible o La Fundición.


Mane Solano (o más bien, su representación sustituta), mejor actor

De nuevo, con el apoyo de la Fundación SGAE - antes que alguien me crucifique por mi comentario en la entrada anterior, yo no comulgo con todas las actuaciones de dicha sociedad de autores, pero eso tampoco implica que no se pueda reconocer su gran labor en ciertos aspectos -, asistimos a una entrega de galardones que, cuando menos, resultó entretenida, y cuando más, llena de emociones a flor de piel.


Juan Dolores Caballero, mejor dirección 

En mi caso en particular, me llegaron al fondo del corazón las palabras de Isabel Vázquez. Quizás porque he llegado relativamente tarde a esto de subirme a un escenario, pero cuando dijo "tengo 50 años, muy mayor para ser bailarina, pero así me siento y así moriré" no pude evitar romper en aplausos.


Ramón Bocanegra recoge el premio por el mejor espectáculo infantil.


Lo cual me recuerda el artículo que narró el evento  en las páginas de El diario de Sevilla, con firma de Rosalía Gómez, quien ponía en solfa el hecho de que buena parte de los premiados habían dejado atrás los 40. Algo que no deja de ser curioso cuando, en estos últimos meses le he planteado a dos artistas muy diferentes (Sharon den Adel y Pastora Vega) los roles que puede adoptar una mujer que se sube a las tablas después de cierta edad.


Ricardo Iniesta (acompañado por su equipo) recoge el premio al mejor montaje


Puede que estos hayan sido los premios de la veteranía, pero tampoco se puede olvidar que es una veteranía que se permite apadrinar nuevos talentos emergentes.


El músico Manuel Calleja recoge su galardón


Y llegados a este punto, puede que ustedes se planteen si, como en el caso de ASECAN, no he visto los montajes que se han llevado el reconocimiento del jurado. Bien, en este caso ha sido aún peor, ya que de toda la oferta del feSt sólo he visto UN espectáculo... y ni siquiera estaba entre los premiados. Pero voy a hacer como el presentador de la gala, y usaré el recurso de decir que "mis espias" me han contado que hubo gran variedad de propuestas satisfactorias, aunque  hubo no pocas funciones (incluyendo a la que yo asistí) que sufrieron la plaga invernal de los ataques de tos durante las intervenciones dramáticas. 


Roberto Quintana, premio de Honor por su carrera actoral


En otras palabras, que la gente, con gripe o resfriada, tuvo fuerzas para ir al teatro, lo cual es muy encomiable, pero posiblemente un poco insufrible para los demás que estamos un poquito más sanos. A decir verdad, los problemas respiratorios de unos de los espectadores en la función a la que yo asistí fueron tan severos que llegué a sospechar que intentaba torpedear a la actriz protagonista por algún tipo de antipatía personal. Ese era el nivel.


José María Roca y Pedro Alvarez-Ossorio, codirectores del feSt.


En todo caso, después de esta gala, espero que empiece la cuenta atrás para que Sevilla cuente de nuevo, con la iniciativa del feSt.

jueves, 29 de enero de 2015

PREMIOS ASECAN – EL CINE ANDALUZ ES ALGO MÁS QUE UNA ISLA MÍNIMA

Alocada foto de familia final

La fiesta del cine andaluz empezó a una hora tan poca festiva como el domingo por la mañana, en la céntrica sala Chicarreros, el pasado 25 de Enero. Por el photocall desfilaban los invitados de la gala mientras los presentadores de la misma – los periodistas Rafa Ponte y Marta Jiménez – repasaban sus notas al tiempo que la actriz y “mujer de las mil voces” – Leonor Lavado – ensayaba sus intervenciones, micrófono inalámbrico en mano.


Le dije a Juan Diego "¡Posa para mí!", a lo que respondió "¡Tu lo flipas chaval"  Finalmente, llegamos a  un entente cordial (anécdota apócrifa)


La entrega de premios, una iniciativa que es posible gracias a la colaboración de la Fundación SGAE – la SGAE, ya saben, esa gente tan malvada que se encarga de que los autores cobren por sus creaciones, -, contó con una dinámica un poco diferente a otros eventos por el estilo. En lugar de una sucesión de trailers o imágenes de las obras nominadas, se anunciaba directamente al ganador de cada categoría, algo que puede parecer un poco demasiado directo, pero hace que estos galardones ganen en dinamismo.



Javier Paisano, presidente de ASECAN


De hecho, una de las cosas que dije – y que aún sigo pensando -, durante el post-mortem de la gala a algunos miembros de la organización es que había resultado más amena que los Goya. Y cuando una entrega de premios “autonómica” resulta más entretenida que la nacional, es para hacérselo mirar, en el caso de la nacional, esto es. Se lo dice alguien que ha intentado ver muchas veces los Goya. Lamentablemente, “intentar” y “ver los Goya” son terminologías muy asociadas.


Rafa Pontes y Marta Jiménez, presentadores de lujo.



Lo bueno del caso de ASECAN es que todos los discursos se saldaron con emotividad o con risas, ya fuese por las dedicatorias de los galardonados, por sus reflexiones o por el desparpajo de los presentadores, quienes, por cierto, fueron precedidos por Javier Paisano – presidente de ASECAN – que con su discurso, en cierta forma, marcó la dinámica del evento. Lo bastante serio como para ser oído con claridad pero sin perder el sentido del humor.


Ingrid García Jonsson, una de las galardonadas como actriz femenina.



Sobre los premiados, pueden ver un desglose pormenorizado en la web de ASECAN y algunas pinceladas (con fotos hechas por un servidor, aunque fuese con una cámara prestada, gracias Javi) a lo largo de este articulo. No obstante, me gustaría señalar lo merecido de algunos premios, en especial aquellos en los que no se suele reparar muy a menudo.


Yolanda Piña, mejor maquillaje y peluquería


Cualquiera que haya participado como figurante en cualquier película / spot / cosa audiovisual hecha en Andalucía durante los últimos años habrá visto a Yolanda Piña despilfarrar altas dosis de simpatía a lo largo de maratonianas sesiones de maquillaje, siempre dispuesta con sus pinceles listos a la hora de dar cualquier retoque necesario para la siguiente toma. Igualmente, Fernando Garcia es, lo que se dice, un currante en estas lides de hacer que la ropa que lleven los actores (y de nuevo, de todos aquellos que están en un plano) vistan de forma adecuada una grabación. Y yo he visto en acción a Daniel de Zayas, cuando dijo “gracias a mi equipo por soportarme”, no pocos le rieron la frase, pero hay que ser consciente de que, para que las cosas salgan bien a veces hay que ser un poco tiquismiquis. O perfeccionista.


El equipo (o más bien, una representación) de la webserie "Barra Libre"


A la hora de recibir su galardón, cada premiado dejó su particular marca durante su discurso. Las actrices, por ejemplo, destacaron por su sencillez – Ingrid García Johnson – o por la involuntaria radiografía que hizo del camino del actor Virginia de Morata al recordar los consejos que le dio el interprete Juan Diego años atrás cuando ella estaba de figurante en “El camino de los ingleses”. Consejos que se pueden resumir en “nunca rendirse”.


Fernando García, premio al mejor vestuario.


Hacía muchos años que no veía al gran Juan Diego (y sólo al día siguiente caí en la cuenta de que debía haberle dicho que me moría de ganas de ver su Ricardo III), para ser más exactos, desde el festival de cine de Carmona, y la homenajeada era Sara Montiel, imagínense.



Daniel de Zayas, mejor sonido.


El veterano actor – aquejado de una severa gripe - dejó unas palabras mucho más combativas que otros compañeros, quizás sólo comparables en espíritu de protesta a las del exhibidor Filomeno Martínez – que señaló ese difícil 21% de IVA cultural que es una losa que el sector soporta con más estoicismo que otra cosa -, pero dejando bien claro que no iba a cejar en su empeño de dar cine a los espectadores.



"Alcalá-Zamora. La Tercera España". Mejor producción para el medio televisivo.  


Y sí, “La isla mínima” arrasó, pero ustedes no leen este bitácora para saber lo que puede ya en cada cabecera informativa que aparece al escribir en la búsqueda de su navegador ¿Verdad? En todo caso, lo cierto es que aún no he visto el film dirigido por Alberto Rodríguez ¿Deberían prohibirme la entrada a esta clase de eventos por semejante falta? Nah, no creo. Ya les digo yo que hay muy pocas posibilidades de que vaya a ver la galardonada como mejor película extranjera - “Boyhood” de Richard Linklater -, al contrario que la premiada “Magical Girl” (Mejor película española sin producción española) de Carlos Vermut. A ver si los astros se alinean la puedo ver en cine, aunque a estas alturas puede que tenga que esperarme a algún repunte que provoque su presumible éxito en los Goya.



Julio de la Rosa, mejor música.


En todo caso, estos premios sirven para recordarnos que, a pesar del chaparrón, los creativos andaluces siguen adelante, incluso con una escasez de medios casi irreal – la webserie “Barra Libre” es un buen ejemplo -, o las trabas que toda empresa – audiovisual o no - se encuentra hoy en día.


Leonor Lavado, "maximizando a la audiencia"



A seguir creando, entonces.


Virginia de Morata

Alberto Rodriguez (director y guionista) con Rafael Cobos (guionista) recogen su galardón correspondiente por "La isla mínima"