sábado, 31 de enero de 2015

PREMIOS FEST: HEMOS HECHO NUESTRAS REVERENCIAS Y RESPONDIDO A NUESTRAS LLAMADAS A ESCENA

De nuevo, alocada foto de familía

Ya sé lo que estarán pensando, "Fran no hace otra cosa que asistir a saraos culturales". Ya les digo yo que me encanta ejercer de blogger cultural, e ir a los sitios a canapear y medrar. Pero mucho me temo que el grifo para asistir a esta clase de eventos se me corta como ya que mismo. Al menos por ahora, no hay muchos más eventos de los que informar, la realidad impone su ley y uno no puede asistir a todo lo que le gustaría, como por ejemplo el Festival de Cortos de Terror y Fantástico "La vieja encina" que se celebró hace unas semanas en San Nicolas del Puerto. En fin, ya habrá ocasión de resarcirse.


El propio Mansilla recibió un premio por parte de las programadoras culturales.

Vamos a lo que ocupa el titular de esta entrada: la entrega de premios a aquellas obras, artistas y figuras que, en opinión del jurado del feSt, merecen un reconocimiento.


Manuel Cañadas, mejor bailarín

Al igual que el año pasado, se contó con la inestimable presencia de Fernando Mansilla (nuestro particular Ian McKellen) apoyado por sus músicos - Luis Navarro y Daniel Abad -, como conductor de una gala muy divertida que contó con el añadido de las actrices Isa Ramirez y Ana Ropa, caracterizadas como esas programadoras culturales que algunos de nosotros nos hemos podido encontrar alguna vez; señoras un poco catetoides que sólo quieren traer espectáculos a sus pueblos que la gente de verdad pueda entender. O sea, más Arévalo que Robert Lepage y Robert Wilson deconstruyendo un MacBeth visto por detrás con música de Philip Glass. Y lo digo con todo el respeto hacia el humorista, les recuerdo que aquí analizamos la biografía de Mariano Ozores. (Y de hecho, yo me hice una foto con Arévalo en cierta ocasión, imagen que está a buen recaudo....).


Isabel Vázquez, mejor bailarina.

Pero si hubo un nombre protagonista, más allá de los premiados - como en el caso de ASECAN, aquí tienen una selección de ganadores con sus correspondientes fotos y en la propia web del festival una cobertura más amplia -, fue el de Salvador Távora y su teatro, el cual se halla actualmente, al borde de un efectivo desahucio. En boca de casi todos los que se subieron al escenario estuvo la figura del cantaor y director teatral, reivindicado de forma efectivamente justificada. Se podría decir que la historia de La Cuadra es un poco paralela a la crisis económica que ha golpeado al mundo y, por ende, al tejido empresarial sevillano. Los tiempos de optimismo y montajes ambiciosos se dan de bruces con la erosión de un público que pocos espectáculos se puede permitir y menos aún con un salvaje IVA cultural. Ya sé que empiezo a sonar como un disco rayado con el tema del impuesto, y reconozco que la raíz del problema es más profunda, pero este 21% no ayuda precisamente.



Eva Rubio, mejor actriz


Por eso es importante que iniciativas como el feSt sigan existiendo, tal y como anunciaron las dos programadoras de pega, son una serie de espectáculos que no se ven  ni en el Lope de Vega, ni en el Teatro Central ni en el Maestranza, los cuales tienen una serie de propuestas perfectamente respetables (y geniales en algunos casos), pero que juegan en una liga muy distinta a TNT, la Sala Cero, La Imperdible o La Fundición.


Mane Solano (o más bien, su representación sustituta), mejor actor

De nuevo, con el apoyo de la Fundación SGAE - antes que alguien me crucifique por mi comentario en la entrada anterior, yo no comulgo con todas las actuaciones de dicha sociedad de autores, pero eso tampoco implica que no se pueda reconocer su gran labor en ciertos aspectos -, asistimos a una entrega de galardones que, cuando menos, resultó entretenida, y cuando más, llena de emociones a flor de piel.


Juan Dolores Caballero, mejor dirección 

En mi caso en particular, me llegaron al fondo del corazón las palabras de Isabel Vázquez. Quizás porque he llegado relativamente tarde a esto de subirme a un escenario, pero cuando dijo "tengo 50 años, muy mayor para ser bailarina, pero así me siento y así moriré" no pude evitar romper en aplausos.


Ramón Bocanegra recoge el premio por el mejor espectáculo infantil.


Lo cual me recuerda el artículo que narró el evento  en las páginas de El diario de Sevilla, con firma de Rosalía Gómez, quien ponía en solfa el hecho de que buena parte de los premiados habían dejado atrás los 40. Algo que no deja de ser curioso cuando, en estos últimos meses le he planteado a dos artistas muy diferentes (Sharon den Adel y Pastora Vega) los roles que puede adoptar una mujer que se sube a las tablas después de cierta edad.


Ricardo Iniesta (acompañado por su equipo) recoge el premio al mejor montaje


Puede que estos hayan sido los premios de la veteranía, pero tampoco se puede olvidar que es una veteranía que se permite apadrinar nuevos talentos emergentes.


El músico Manuel Calleja recoge su galardón


Y llegados a este punto, puede que ustedes se planteen si, como en el caso de ASECAN, no he visto los montajes que se han llevado el reconocimiento del jurado. Bien, en este caso ha sido aún peor, ya que de toda la oferta del feSt sólo he visto UN espectáculo... y ni siquiera estaba entre los premiados. Pero voy a hacer como el presentador de la gala, y usaré el recurso de decir que "mis espias" me han contado que hubo gran variedad de propuestas satisfactorias, aunque  hubo no pocas funciones (incluyendo a la que yo asistí) que sufrieron la plaga invernal de los ataques de tos durante las intervenciones dramáticas. 


Roberto Quintana, premio de Honor por su carrera actoral


En otras palabras, que la gente, con gripe o resfriada, tuvo fuerzas para ir al teatro, lo cual es muy encomiable, pero posiblemente un poco insufrible para los demás que estamos un poquito más sanos. A decir verdad, los problemas respiratorios de unos de los espectadores en la función a la que yo asistí fueron tan severos que llegué a sospechar que intentaba torpedear a la actriz protagonista por algún tipo de antipatía personal. Ese era el nivel.


José María Roca y Pedro Alvarez-Ossorio, codirectores del feSt.


En todo caso, después de esta gala, espero que empiece la cuenta atrás para que Sevilla cuente de nuevo, con la iniciativa del feSt.

jueves, 29 de enero de 2015

PREMIOS ASECAN – EL CINE ANDALUZ ES ALGO MÁS QUE UNA ISLA MÍNIMA

Alocada foto de familia final

La fiesta del cine andaluz empezó a una hora tan poca festiva como el domingo por la mañana, en la céntrica sala Chicarreros, el pasado 25 de Enero. Por el photocall desfilaban los invitados de la gala mientras los presentadores de la misma – los periodistas Rafa Ponte y Marta Jiménez – repasaban sus notas al tiempo que la actriz y “mujer de las mil voces” – Leonor Lavado – ensayaba sus intervenciones, micrófono inalámbrico en mano.


Le dije a Juan Diego "¡Posa para mí!", a lo que respondió "¡Tu lo flipas chaval"  Finalmente, llegamos a  un entente cordial (anécdota apócrifa)


La entrega de premios, una iniciativa que es posible gracias a la colaboración de la Fundación SGAE – la SGAE, ya saben, esa gente tan malvada que se encarga de que los autores cobren por sus creaciones, -, contó con una dinámica un poco diferente a otros eventos por el estilo. En lugar de una sucesión de trailers o imágenes de las obras nominadas, se anunciaba directamente al ganador de cada categoría, algo que puede parecer un poco demasiado directo, pero hace que estos galardones ganen en dinamismo.



Javier Paisano, presidente de ASECAN


De hecho, una de las cosas que dije – y que aún sigo pensando -, durante el post-mortem de la gala a algunos miembros de la organización es que había resultado más amena que los Goya. Y cuando una entrega de premios “autonómica” resulta más entretenida que la nacional, es para hacérselo mirar, en el caso de la nacional, esto es. Se lo dice alguien que ha intentado ver muchas veces los Goya. Lamentablemente, “intentar” y “ver los Goya” son terminologías muy asociadas.


Rafa Pontes y Marta Jiménez, presentadores de lujo.



Lo bueno del caso de ASECAN es que todos los discursos se saldaron con emotividad o con risas, ya fuese por las dedicatorias de los galardonados, por sus reflexiones o por el desparpajo de los presentadores, quienes, por cierto, fueron precedidos por Javier Paisano – presidente de ASECAN – que con su discurso, en cierta forma, marcó la dinámica del evento. Lo bastante serio como para ser oído con claridad pero sin perder el sentido del humor.


Ingrid García Jonsson, una de las galardonadas como actriz femenina.



Sobre los premiados, pueden ver un desglose pormenorizado en la web de ASECAN y algunas pinceladas (con fotos hechas por un servidor, aunque fuese con una cámara prestada, gracias Javi) a lo largo de este articulo. No obstante, me gustaría señalar lo merecido de algunos premios, en especial aquellos en los que no se suele reparar muy a menudo.


Yolanda Piña, mejor maquillaje y peluquería


Cualquiera que haya participado como figurante en cualquier película / spot / cosa audiovisual hecha en Andalucía durante los últimos años habrá visto a Yolanda Piña despilfarrar altas dosis de simpatía a lo largo de maratonianas sesiones de maquillaje, siempre dispuesta con sus pinceles listos a la hora de dar cualquier retoque necesario para la siguiente toma. Igualmente, Fernando Garcia es, lo que se dice, un currante en estas lides de hacer que la ropa que lleven los actores (y de nuevo, de todos aquellos que están en un plano) vistan de forma adecuada una grabación. Y yo he visto en acción a Daniel de Zayas, cuando dijo “gracias a mi equipo por soportarme”, no pocos le rieron la frase, pero hay que ser consciente de que, para que las cosas salgan bien a veces hay que ser un poco tiquismiquis. O perfeccionista.


El equipo (o más bien, una representación) de la webserie "Barra Libre"


A la hora de recibir su galardón, cada premiado dejó su particular marca durante su discurso. Las actrices, por ejemplo, destacaron por su sencillez – Ingrid García Johnson – o por la involuntaria radiografía que hizo del camino del actor Virginia de Morata al recordar los consejos que le dio el interprete Juan Diego años atrás cuando ella estaba de figurante en “El camino de los ingleses”. Consejos que se pueden resumir en “nunca rendirse”.


Fernando García, premio al mejor vestuario.


Hacía muchos años que no veía al gran Juan Diego (y sólo al día siguiente caí en la cuenta de que debía haberle dicho que me moría de ganas de ver su Ricardo III), para ser más exactos, desde el festival de cine de Carmona, y la homenajeada era Sara Montiel, imagínense.



Daniel de Zayas, mejor sonido.


El veterano actor – aquejado de una severa gripe - dejó unas palabras mucho más combativas que otros compañeros, quizás sólo comparables en espíritu de protesta a las del exhibidor Filomeno Martínez – que señaló ese difícil 21% de IVA cultural que es una losa que el sector soporta con más estoicismo que otra cosa -, pero dejando bien claro que no iba a cejar en su empeño de dar cine a los espectadores.



"Alcalá-Zamora. La Tercera España". Mejor producción para el medio televisivo.  


Y sí, “La isla mínima” arrasó, pero ustedes no leen este bitácora para saber lo que puede ya en cada cabecera informativa que aparece al escribir en la búsqueda de su navegador ¿Verdad? En todo caso, lo cierto es que aún no he visto el film dirigido por Alberto Rodríguez ¿Deberían prohibirme la entrada a esta clase de eventos por semejante falta? Nah, no creo. Ya les digo yo que hay muy pocas posibilidades de que vaya a ver la galardonada como mejor película extranjera - “Boyhood” de Richard Linklater -, al contrario que la premiada “Magical Girl” (Mejor película española sin producción española) de Carlos Vermut. A ver si los astros se alinean la puedo ver en cine, aunque a estas alturas puede que tenga que esperarme a algún repunte que provoque su presumible éxito en los Goya.



Julio de la Rosa, mejor música.


En todo caso, estos premios sirven para recordarnos que, a pesar del chaparrón, los creativos andaluces siguen adelante, incluso con una escasez de medios casi irreal – la webserie “Barra Libre” es un buen ejemplo -, o las trabas que toda empresa – audiovisual o no - se encuentra hoy en día.


Leonor Lavado, "maximizando a la audiencia"



A seguir creando, entonces.


Virginia de Morata

Alberto Rodriguez (director y guionista) con Rafael Cobos (guionista) recogen su galardón correspondiente por "La isla mínima" 

martes, 20 de enero de 2015

SE AVECINAN LOS PREMIOS ASECAN


Foto de familia, miembros de ASECAN y nominados, publicada anteriormente en mi tuiti ¿No me sigues en Tuiti? Mal, muy mal...


Me vuelvo a poner el sombrero de "bloguero cultural" - o eso dicen algunas personas, a mi me sigue pareciendo un título tan insultante como "artista multimedia" - en esta entrada un poco tardía, todo hay que decirlo, pero ahora explico los por qués.

Hablamos hoy de los premios que concede la Asociación de Escritoras y Escritores Cinematográficos de Andalucía, esto es, ASECAN de ahora en adelante. Unos galardones que, como se pueden ustedes imaginar, básicamente conceden los críticos de cine andaluces y que cuentan con la Fundación SGAE como colaborador oficial.

Si bien la gala propiamente dicha en la que se entregarán dichos premios se celebra el próximo domingo 25 de Enero de 2015 y se podrá seguir por streaming de vídeo a través de la propia web de la asociación , hubo una suntuosa presentación en el Palacio de los Marqueses de la Algaba. Un recinto,  del que he de decir, guardo un recuerdo muy especial, ya que en el 2013, y teniendo en cuenta que mi cumpleaños coincidía con la "Noche en blanco" pudimos disfrutar de un gran concierto de Javier Ruibal en solitario.

La presentación fue... el 20 de Diciembre del ya año pasado. La cosa de no informar de la misma y de los premios se debe a que había muchas posibilidades de que la fecha de la gala se cambiase ya que coinciden con la entrega de los Premios Feroz. Esto es, nuestro particular equivalente a los Globos de Oro. Ergo, por favor, que a nadie se le ocurra acuñar, por similitud, la frase de "Antesala de los Goya" porque me puedo poner muy violento como cazador de tópicos. En fin, que no hay que preocuparse porque no habrá choque aunque se haya mantenido la fecha, una gala será por la mañana y la otra al caer el sol.

Volviendo al acto de presentación, la intensa lista de nominados contó con las voces y presencia de los cineastas José Francisco Ortuño y Laura Alvea, de los periodistas Amalia Bulnes con Miguel Ángel Parra como compañero de fatigas, además del dúo que conformaron la actriz Cuca Escribano y el compositor Pablo Cervantes.

Laura Alvea y José Francisco Ortuño
Amalia Bulnes y Miguel Ángel Parra
Cuca Escribano y Pablo Cervantez

Hay que decir que este ha sido un año muy interesante para el cine español, con muchas producciones muy variadas que además han conseguido buenas cifras en las taquillas, aunque me da un poco de vergüenza reconocer que aún no he encontrado tiempo para ver los dos estrenos recientes que más me interesaban, esto es: "Musarañas" y "Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo". Ya saben la cabra freak siempre tira al monte de la animación.

Por supuesto, además de los galardones a películas, actores y equipo técnico, también habrá sitio para los reconocimientos a las carreras de dos veteranos del audiovisual andaluz: el director Victor Barrera y el exhibidor Filomeno Martinez de Aspe



Filomeno MArtinez de Aspe (izquierda) con Rogelio Delgado y Joaquín Durán, subdirector de RTVA

Victor Barrera

Mientras pasan los días que nos llevarán a la Gran Gala, tan solo desear toda la suerte del mundo a los nominados, como se suele decir, llegar hasta aquí ya es un reconocimiento. Algo que también se puede afirmar de las obras que en un principio tuvieron posibilidad de optar a la nominación pero que no han llegado más lejos.

Por cierto, si ustedes son lectores habituales del blog - sí, ya sé que en este caso se trata de mi propio tópico el decir esa frase -, habrán caído en la cuenta de que servidor tenía concierto el mismo día en Coria del Rio. Pero nada podía frenarme en mis empeños de informarles sobre estos premios, yo me debo a mi público. 

Eso o que estuve repartiendo publicidad del concierto a los asistentes, les dejo elegir.
















sábado, 17 de enero de 2015

PEQUEÑAS COSAS QUE MERECEN LA PENA: ALGO MÁS QUE “EL PRIMER GUITARRISTA DE GENESIS” (y otros músicos respetables en el This is Rock de este mes)





.bueno, vale, a lo mejor me estoy pasando de romántico. Lo cierto es que en Junio de 2009 yo me encontraba en el bar / cafetería del hotel AC de Las Palmas de Gran Canaria, y sentados delante de mí, un señor con un ron con cola sobre la mesita que tenía al lado, y no muy lejos, andaba su (por aquel entonces) futura esposa, Jo.

 - Entonces va Peter y nos dice "He visto El Topo  de Jodorowsky y creo que podríamos a hacer lo mismo pero con música, se va a cagar la perra".


El señor respondía el nombre de Steve Hackett, y es, en mi humilde opinión, el mejor guitarrista de la HISTORIA. A ver, sí, están Vai, Beck, Zappa, Holdsworth, Howe, Clapton... todos son increíbles, pero aquí hablamos de cómo nos transmite, de formar personal lo que hace un señor en particular con su música.



Como comenté en una “Megacrónica” que escribí sobre aquel viaje (y que sólo han leído algunos alegados, por aquello de proteger a la humanidad de tanta sensiblería), yo salí de aquella charla – una de mis primeras colaboraciones con This is Rock, por cierto -, sintiéndome más alto, o, más bien, con los pies a unos centímetros del suelo. Háganse a la idea, no sólo tuve 45 minutos de pura entrevista y otros 30 de simple conversación con el músico que me impulsó a coger una guitarra (tal y como le hice saber). Sino que también me firmó los dos vinilos de sendas obras maestras y, como propina, me dijo a la cara que debía subirme a un escenario. Copón, si todavía al escribir esto y recordarlo me entra un escalofrío. Después se preguntarán por qué ADORO a Steve Hackett.

'Cos this is how I FUCKING roll


Aquella fue la primera vez que entrevisté a un miembro de Genesis y... pensaba que ahí quedaría la cosa, la verdad. Poco podía adivinar yo que, acabaría por hablar con casi todos los que han formado parte del grupo... salvo los dos calvos que, casualmente, cantan. Y créanme, se ha intentado, pero hay tantísimas capas de representación por atravesar que resulta casi imposible... ¡Pero aún no he tirado latoalla! En todo caso, aún quedan también músicos que les han acompañado en muchas giras como Chester Thompson, Daryl Stuermer u otros colaboradores que seguro también tienen una buena entrevista.

En todo caso, tengo que admitir otra pequeña derrota, aunque hay gente que me ha llegado a llamar “el mayor fan de Genesis” (afirmación absurda, porque siempre hay gente que te va a ganar por la mano esa supuesta competición), incluso a mí se me pasó destacar la carrera en solitario de Anthony Phillips durante el especial de RadioSubterranea. Imperdonable.



Pero en los numerosos documentales – incluido el último “Sum of the parts”, reseñado en la revista de este mes – también se obvia su corpus creativo, algo que también me parece del todo imperdonable. Pero me exime de algo de culpa.



Para solucionarlo, en cuanto supe que una remezcla en 5.1 de su primer álbum – el INCREÍBLE “The geese and the ghost” (1977) – estaba preparándose, empecé a dar la tabarra al dire con que había que entrevistar a Phillips. Lo que no me esperaba es que la buena gente de Esoteric además enviasen una copia de la lujosa antología “Harvest of the heart”. Ou yeah.



Y qué puedo decir, a través de la pantallita de mi móvil – en ese momento, mi único dispositivo con Skype – podía ver a Phillips, desde su estudio, rodeado por sus innumerables guitarras, desgranando sus aventuras en el negocio musical e ignorante de que yo estaba al borde del colapso.

Lamentablemente, no era por la emoción. Aunque he de decir que en mi cabeza se repetían las mismas frases que cuando tenía a Hackett delante mía - “es él, el tipo que tantas veces has visto hablando por televisión en tus uvehacheses y deuvedéles ¡Y está hablando contigo!” - lo cierto es que esta conversación fue la primera que se produjo el día del pasado verano que fui víctima de un absurdo... ¿Resfriado? Niños, NO os vayáis a la siesta con el aire acondicionado puesto. Uno de esos consejos de Francisco Roldán que no os van a costar dinero pero que valen mucho.



Lo peor es que, a base de no cuidarme, aquel día había llegado a un estado físico deplorable, de hecho, durante la charla, llegué a sentir ciertas nauseas. Y ahí es donde una voz dentro de mí entonó una plegaria “Por favor, Señor, no permitas que vomite mientras hablo con Anthony Phillips, sobre todo cuando él puede verme (creo) a través de la cámara”. Y mis plegarias fueron escuchadas.




También fui afortunado porque algunos colegas, más expertos en la magnifica carrera de Phillips que yo – entre ellos, la gente de Vicisitud ySordidez -, mandaron preguntas muy interesantes. Aunque aún estoy intentando asimilar qué quería decir Ant (como le gusta que le llamen) cuando, al terminar, me dijo “Thank you so much Francisco for the interview, you're a darling”. Y como dice en la entrevista, me invita a un té por si alguna vez estoy por Londres, pobrecito, no sabe a lo que se expone...

Como ya he dicho algunas veces, 6 páginas en una revista de tirada nacional y 400 palabras para reseñar la nueva caja: más no puedo hacer para promocionar la música de este hombre en mi país, salvo un espacio en prime time televisivo. Y si pudiese, lo haría ¿Qué es eso de que quitan un programa en Tele5?

Mis problemas con Ian Anderson

En este blog hemos hablado mucho, MUCHO, del flautista y de la banda que ha liderado durante décadas. Soy ventilador (como diría Supersantiego) de lo que ha hecho, hace y, probablemente, hará. Pero, tal y como cuento en la entrevista, Anderson no es fácil como entrevistado.

Hasta cierto punto, es algo que puedo entender. Ian, durante buena parte de su carrera, ha sido vilipendiado por la prensa musical de su país. De hecho, en “Warchild” (1974, y cuya reedición en formato de lujo fue el motivo de la entrevista) llegó a responder, a través de una de sus canciones, al severo ataque de un periodista.



Entiendo que eso le ha ayudado a desarrollar un caparazón bastante denso para protegerse de cualquier incidencia. Y no es que sea borde ni nada por el estilo (de hecho, me cuesta pensar en un músico más educado a la hora de hablar), sino que opta por una solución mucho más salomónica: habla por los cuatro costados. En serio, un montón. Para cuando te quieres dar cuenta, ya ha pasado la mitad del tiempo designado para la entrevista y no has hecho más que una pregunta. Como era algo que ya me esperaba después de nuestra cita telefónica para discutir sobre “Homo Erraticus” (2014), he de reconocer que, en esta ocasión, no me preparé más de 5 preguntas. En claro contraste con las 20 que suelo tener en al recámara.



Nada de esto quiere decir que lo que cuenta Anderson no sea interesante, muy al contrario, y siempre es estimulante escuchar a una leyenda de la música... por mucho que no te deje meter baza en la conversación. Pero bueno, yo soy de los que piensan que una conversación en la que se nombra a los Monty Python es siempre una conversación molona. Ah, y también pueden leer (en la revista) mi reseña destacada del “cofre” (como dicen en Fnac) de “Warchild”. Otro lanzamiento altamente recomendable.

Within Temptation

Si no me equivoco, segunda ocasión en la que entrevisto a una mujer para la revista, lo cual, teniendo en cuenta los géneros por los que me muevo... es una proeza. Tal y como cuento en la revista, Sharon den Adel (vocalista de WT) es increíblemente simpática y fue un auténtico placer hablar de ella del papel de las mujeres en el Rock, su visión sobre la escenografía, la evolución musical del grupo... de hecho, antes de colgar, Sharon me agradeció la entrevista porque habíamos cubierto muchos temas muy variados. Demonios, alguna vez me tendré que poner alguna medalla ¿No?



Además, durante los primeros minutos de conversación la pobre tuvo auténticos problemas para encontrar el programa de actos promocionales del día, con lo que se retrasó mi turno de preguntas, el cual ella no tuvo problemas en ampliar. Lo dicho, una mujer con clase, casi no daba la impresión de que estuviese promocionando el nuevo CD/DVD/BR en vivo “Let us burn”. Como ya dije en mi reseña de “Hydra”, los Within Temptation nunca van a destacar por ser sutiles. Pero si son habituales del blog, ya sabrán que aquí somos más de la épica descontrolada.

Kaipa

Y si usted está leyendo estas lineas, puede que, como yo, fuese lector habitual de fanzines de Progresivo a finales de los 90 / principios del siglo XXI (ah, como me gusta poder escribir esa clase de oraciones, es tan Ciencia-Ficción....), si es así, le acompaño en el sentimiento. Tonterías aparte, si usted leía cosas como “El Mellotron”, “Lunar Suite / Waves” o “Atropos”, lo más probable es que acabara con la sospecha de que los países del Norte y Este de Europa se estaban transformando en una especie de reserva espiritual del género, por la cantidad y calidad de bandas que surgían de Suecia, Polonia, Noruega u Holanda.



Eso era antes de darnos cuenta de que, en muchos casos, la pasión por un sonido retro y la estructuración clásica de los temas (por “clásica” léase “como lo harían Genesis, Yes o King Crimson en los 70”) acababa pesando mucho en estas formaciones.

Independientemente de este hecho, lo cierto es que los nórdicos han desarrollado su propio sonido, que podrá gustar o no. A mí me gusta, mucho, pero también es cierto que veo venir el desarrollo de las canciones a una milla de distancia. Lo más gracioso es que Hans Lundin (teclísta y cerebro de Kaipa) entró en el Rock casi a la vez que la bandas que conformarían el particular podio del Progresivo. La historia de Kaipa se remonta a los primeros 70, siendo uno de los primeros grupos del género del país y contado a la guitarra por aquel entonces con un señor llamado Roine Stolt que a lo mejor le suena a alguien...



Sattyg” es el nuevo lanzamiento del grupo y pude hablar con Lundin sobre el tema. Escuchándole, y sobre todo a la hora de transcribir sus palabras, recordé la definición que algunas personas han hecho de Jon Anderson en el pasado “el hippie con guante de hierro”. No creo que Lundin llegue a esos niveles, pero desde luego da la impresión de ser una persona que, si bien pone toda la pasión en lo que hace, tiene los pies en el suelo.

Tú dices potato (AC/DC), yo digo poteito (Big Elf + Jolly + Bend Sinister)

Además de mis diversas críticas en la revista, también podrán encontrar fotos y mi reseña del concierto que dieron el triple cartel de Big Elf, Jolly y Bend Sinister en la madrileña Copernico, del cual aquí tienen algunos descartes fotográficos que no han terminado en las páginas.



No voy a hablar del concierto en sí, pero hay un par de ideas que me surgieron durante el mismo. Primero, cuando hace cosa de un año estaba flipando (literalmente) con “The Audio Guide to Happiness part 2” de los Jolly, poco me podía imaginar que iba a acabar coreando – a la vez que los otro cuatro locos que nos gusta este grupo – cosas como “Dust  nation bleak”. Aunque me gusta mucho Big Elf (y sobre todo su último “Into the maelstrom”), la inclusión de los neoyorquinos en el paquete de la gira fue lo que me hizo decidirme para pedir la acreditación. Más aún que la presencia de Mike Portnoy o John Wesley (en este gira, al menos) en el grupo comandado por Damon Fox.

El bajista de Bend Sinister, estirando los límites del recinto


Segundo, hace algunos años vi a Jon Anderson en la misma sala, con su show en solitario. Era un auténtico lujo ver a alguien así en una entorno tan íntimo, a escasos centímetros de ti. En cierta forma era normal, acompañado sólo por una guitarra, un piano y algunos samplers – amén de proyecciones varias -, Copernico era un entorno más o menos aceptable para un concierto de ese tipo, aunque unas sillas tampoco hubieran estado mal.



En el caso de estas tres bandas, no es que el entorno estuviese mal, de hecho, diría que funcionaron bastante bien. Para mí lo ridículo de la situación era otra cosa. Ahí estábamos, viendo a una serie de artistas de un calibre impresionante, tocando en un escenario minúsculo mientras que propuestas mucho más convencionales – Bunbury, Fito & Fitipaldis o Extremoduro son los primeros ejemplos que se me vienen a la cabeza – llenan polideportivos. Cuidado, no desmerezco la calidad de esos nombres, y uno no puede obligar a la gente a que le gusten ciertos estilos por el mero hecho de que uno los considere más desafiantes.



Pero después pasan cosas como las de AC/DC.

De nuevo, yo no osaría afirmar que los australianos no son una gran banda, joder, si yo también creo que cualquier película mejoraría con su música de fondo, pero estoy bastante seguro de que un alto porcentaje de las personas que han agotado las entradas para su bolo en Madrid (y el añadido por el éxito de ventas) no tienen ni un sólo disco suyo en casa. Vamos, ni en casa, ni en el portátil ni en el móvil ni siquiera creo que hayan escrito su nombre en el motor de búsqueda de Spotify. Tal y como se cuenta en un artículo (lo siento tío, sigo sin poder encontrarlo, si ves esto, mándame un link a tu blog, por favor), son la clase de personas que sólo tienen un interés tangencial en la música, que lo mismo van a un concierto de AC/DC como a uno de los Rolling o Melendi por el mero hecho de poder ponerse la medalla de haber estado, hacerse un selfie y subirlo a Instagram. Actitud que me parece una mierda.


AC/DC va con todo, TODO.


Pero los tres sets que se pudieron ver por apenas 20 pavos en la sala sita en Moncloa fueron la polla. Y este es el tipo de lenguaje que sólo me permito usar en el blog. Que para algo está. Copón, copín y copete.


Hasta la próxima.

martes, 13 de enero de 2015

ECULTURA (SIC) BARATA: OCHO QUILATES, UNA HISTORIA DE LA EDAD DE ORO DEL SOFTWARE ESPAÑOL ( + entrevista con el autor)

Esta es la pinta que tiene el segundo volumen... sin la absenta, claro.




¡Vade retro, nostalgia!

Gracias a Internet, vivimos en un mundo en el que ya nada está pasado de moda. Cualquier tendencia, cualquier aspecto de la cultura “culta” o “popular” está en permanente reivindicación, tan sólo hay que buscar la página de fans en Facebook adecuada. Eso no quita para que haya cosas que, obviamente, ya han visto sus mejores épocas hace mucho tiempo, y que ahora sólo nos quede la mirada nostálgica.

Pero ¿Es una nostalgia cuya base es lo mucho que echamos de menos algo en concreto o lo que se extraña es una etapa de nuestra vida?

Como muestra, un botón; cuando mi Macbook blanquito era una máquina flamante, me descargué un emulador de Amstrad CPC, amén de algunos juegos, entre los cuales se hallaba uno de los últimos que pude disfrutar en mi primer ordenador, una versión de “WWF Wrestlemania”. Al ver a lo que estaba jugando, una amiga me dijo “¿En serio?”

Tal que así


Háganse ustedes una idea, Playstation 3 acaba de salir mientras que ahí estaba yo, haciéndome a la idea de que aquel amasijo de píxels - moviéndose en una pantalla dispuesta para la Alta Definición - eran Hulk Hogan o El Último Guerrero.

¿Disfruté de la partida? Lo cierto es que sí, pero también es cierto que buena parte del atractivo de todo aquello se había perdido. Las cosas de la asociación de ideas, el hecho de que muchos títulos no tuvieran música me hacía poner discos en la minicadena (“minicadena”... concepto que, creo que esto delata ya del todo mi edad), y aún hoy, cuando escucho el “Selling England by the pound” de Genesis, mi dedos no saben si buscar el teclado del vetusto Amstrad o moverse como si intentaran tocar el solo de Tony Banks en “The Cinema show”.

Más que digno sustituto de las músicas del Amstrad


Una historia en dos volúmenes

Así las cosas, con ferias, revistas y equipos de programación dedicados a la retroinformática, era sólo cuestión de tiempo que alguien con la suficiente dedicación, fuerza de voluntad y habilidad con la palabra escrita, diese buena cuenta de aquel periodo de los videojuegos en los que, parafraseando al autor, toda una aventura de naves espaciales no ocupaba más peso en Kilobytes que el archivo .docx en el que tienes tu currículo.

Empero, ya se han publicado libros sobre la historia del software de entretenimiento, dos de los cuales, de hecho, yo reseñé en el anterior (y extinto, con lo cual, me temo que no puedo poner enlaces para su lectura), blog de Game Over. Pero había una historia que no se había contado, o al menos no de forma muy pormenorizada, aquella que los niños españoles que crecimos durante los ochenta vivimos con especial cercanía: la llamada “Edad de Oro del Software Español”.

Portada de Luis Royo o Azpiri.. lo más probable es que, de todas todas, la dificultad iba  a ser de aúpa



Como cualquier etapa en la que se quiera dividir La Historia, dicha Edad de Oro es un constructo teórico que nos facilita, sobre todo a la hora de echar la vista atrás, la comprensión de un periodo que pasó por muchas fases internas, innumerables subidas y bajadas, giros inesperados, maniobras inteligentes o vergonzosas meteduras de pata. Se trata también de una época sobre la que abundan leyendas urbanas, rumores que, a estas alturas, se habían transformado en verdad para algunos y puntos que no habían terminado de encontrar las íes sobre las que que colocarse.

Dicho así, puede parecer que las historias narradas en estos dos volúmenes son de vital importancia para La Humanidad. Tampoco es eso, pero para una industria como la de los videojuegos, tan profesionalizada y casi tan homogénea hoy en día, tan diferente a como fue en sus inicios, echar la vista atrás a través de los involucrados es profundamente vital, revelador, necesario.



Lo que Jaume Esteve Gutiérrez ha hecho, dentro de lo posible, es hablar con todos aquellos ingenieros, informáticos, comerciales o artistas que tuvieron algo que ver con la creación de software español de entretenimiento. Recuerden el contexto histórico que se nos recuerda en las páginas de la obra: hablamos de una España con una democracia joven, aún ilusionada, con dos canales de televisión, sin apenas coches de gama alta por la calle – ni siquiera por las calles de Madrid -, sin Internet, con un parqué de ordenadores instalados en las casas absurdo (por la escasa cantidad además de por la fragmentación provocada por las distintas plataformas) y, como suele ser habitual, con gente repleta de ganas e ideas, pero con escasez de medios.

España, aquel país desconocido

Tras leer las casi 700 páginas de esta, principalmente, historia oral, uno llega a diversas conclusiones: la primera, que el autor ha realizado una labor hercúlea a la hora de localizar a los protagonistas. La segunda, que en nuestro país no se llegó a profesionalizar la industria de los videojuegos tan rápido como el Reino Unido o Francia, pero tampoco tardó en coger carrerilla. Y tercera, que a pesar del nombre de esta Edad de Oro, nadie que empezó a programar en el desván de los padres se hizo millonario de la noche a la mañana.

Tenga el lector actual una cosa en cuenta: como cualquier Historia, ésta es escrita por “los vencedores”. En la abundante bibliografía que se puede encontrar sobre los inicios del software de entretenimiento escrita en inglés, se nos habla de una génesis que tiene más que ver, sobre todo, con las videoconsolas que con los ordenadores domésticos. Se suele pasar del “Pong” a los primeros intentos de Atari, se habla tímidamente de los Commodore 64 y se pasa a Nintendo o a los Pcs de 16 bits.



En Europa, y sobre todo en España, la cosa fue muy diferente. Los ordenadores domésticos de 8 bits fueron el primer contacto para muchos usuarios con la informática. Con sus tímidas memorias, los voluminosos manuales de programación traducidos por alguien que (daba la impresión) odiaba cualquier forma comprensible de redactar en castellano, los no excesivamente baratos modelos de Sinclair y más tarde, de Amstrad, encendieron la mecha de la creatividad en Codigo Máquina – Lenguaje Ensamblador -, en los jóvenes de la época.

Todo esto y mucho más es lo que ha conseguido comprimir Jaume Steve en una(s) obras(s) de éxito. O al menos de bastante éxito como para que un servidor, con sus habituales reflejos, tardase el suficiente tiempo en pedir sus ejemplares como para sólo poder optar a la versión digital del primer volumen – con lo que obtiene el extraño honor de ser el primer libro que me he leído en el móvil, con un tamaño de fuente, eso sí, que me hace parecer más miope de lo que realmente soy -, y a la física del segundo. Ambos comprados directamente al autor, eso sí. Pero sin lámina de Azpiri... ouch.



Tampoco quiero hacer una crítica pormenorizada de “Ocho quilates”, no más allá de recomendarlo encarecidamente, creo que cualquiera que tenga un mínimo interés en el tema lo que encontrará muy fácil de disfrutar. Jaume usa un lenguaje sencillo, cercano – a veces un tanto demasiado coloquial – pero nunca pierde el pulso. Además, si es usted fan de los cotilleos, podrá encontrar diversas historias un tanto polémicas de las que, a lo mejor, ustedes no tenían ni idea, tales como el culebrón que supuso la carrera para programar “Fernando Martin” (Simulador de baloncesto) o esas maniobras dignas de un ejecutivo agresivo ochentero que sucedieron en la órbita Topo-Erbe-HobbyPress.

Entrevista con el autor y “Obsequium” (El libro sobre “La abadía del crimen”)

Ustedes ya habrán adivinado que el blog se mantiene con oleadas de actividad seguidas de auténticos páramos desérticos en lo referente a las actualizaciones que parecen anunciar el cese del bitácora. Pero, de verdad, si algún día me pongo a contar las vicisitudes que atravieso para poder escribir con tranquilidad para el blog... lo más probable es que ustedes creyeran que me lo invento todo. Hoy mismo, por ejemplo, el hecho de poder desayunar ya ha resultado una extraña proeza...¡Y hablamos de un lunes por la mañana!



Por cosas así, no me da tanta vergüenza mirar la fecha en la que Jaume (espero que no le importe el tuteo), con su habitual diligencia, tuvo a bien responder las preguntas que le envié por correo electrónico sobre “Ocho quilates” y, ya que estábamos, sobre su libro “Obsequium”, volumen que analiza de forma más pormenorizada la historia de “La abadía del crimen”, auténtica obra de culto del software español ligada, como ustedes ya sabrán, a la novela “El nombre de la rosa” de Umberto Eco.

Aún no he pedido mi ejemplar de la nueva obra, pero seguro que será tan interesante (sino más) que “Ocho quilates”, así que, sin más dilación, les dejo con el cuestionario que le hice al autor:

1) ¿Cómo se gestó el libro en términos cronológicos? Es decir ¿Decidiste "ahora me pongo con el libro" y estuviste un tiempo continuado o tuviste que hacerlo en segmentos? ¿Cuánto tiempo en total crees que has invertido en la investigación, entrevistas y redacción? ¿Te pusiste un límite u objetivo de páginas / palabras?

La idea surgió para hacer un reportaje a doble página en unas prácticas, que tiene tela si te fijas en la extensión final de los libros. Aquello fue a finales de 2007 pero aunque hice alguna entrevista suelta, no me puse en serio hasta octubre de 2010. Ahi fue cuando comencé a investigar y a hacer entrevistas y el punto final recuerdo que lo puse un 31 de marzo de 2012. Entre medias pasó lo que suele suceder con estos proyectos que se comen tu tiempo libre: en épocas de poco trabajo le daba muy duro y en épocas de currazo, lo justo. Si contara realmente el tiempo que me llevó, diría que un medio año.

2) El libro se centra, sobre todo en el segundo volumen, en las empresas más importantes del sector - Zigurat / Made in Spain, Dinamic, Topo y Opera - ¿Consideraste en algún momento hablar un poco más de empresas más pequeñas de un modo profundo o pensaste que no merecía la pena?

No es que no mereciera la pena, es que tenía que acotar por algún lado a riesgo de volverme loco. De hecho, los grupos pequeñitos tienen algunas historias apasionantes, que realmente es lo que trata de explorar el libro, contar esa historia a través de las vivencias de los protagonistas.



3) Uno de los momentos más interesantes a nivel "culebrón empresarial" es la entrada de Gabriel Nieto en Erbe / Topo ¿No has conseguido establecer contacto con él ni siquiera después de la publicación para que te diera su versión de los hechos?

Es uno de los testimonios que más me duele que no llegaran al libro. Le tenía más que localizado y siempre que llamaba a su trabajo estaba reunido con tan mala suerte que el día que me devolvió la llamada no me pilló frente al teléfono. Cuando por fin le expliqué lo que quería no volvió a dar señales de vida así que imaginé que no quería saber nada del asunto. Y es una pena, porque es un testimonio interesantísimo para esta historia.

Algo me dice que al final del juego no sale Nick Furia...


4) ¿Hubo alguien más, aparte de Nieto y de Paco Menendez con quien quisiste hablar y no pudiste?

Me faltó incluir algún relato del sector editorial y tiene guasa porque hoy conozco a gente que trabajó en Microhobby y Micromania o que conoce a quienes lo hicieron en aquellos años. Pero en aquel momento, sin determinados contactos y desde un despacho en Barcelona, era complicado dar con cierta gente.

5) En el libro te detienes a hablar de algunos juegos, ya sea por relevancia o por un cariño personal ¿Hay alguno del que no pudiste hablar más de lo que te hubiera gustado?

Qué va, en ese aspecto puedo decir que todos los juegos que me marcaron y de los que me hacía especial ilusión hablar, están en el libro.



6) En el tramo final sobre Dinamic hablas sobre cómo, su supervivencia a base de PCFutbol y de la distribución en kioskos, pero añades "eso es tema para, quizás, otro libro ¿Barajas hacer un volumen centrado en el soft español pos "Edad de Oro"?

Siempre digo que la producción española de los noventa, pese al bajón que dio, es lo suficientemente interesante como para escribir sobre ella. ¿Da para un libro? Eso ya depende de los límites que te quieras poner pero creo que hay buenas historias que contar de esa época.



7) ¿Consideras paradigmático que unos sistemas tan poco “pirateables” como las consolas sustituyeran de forma tan fulminante los ordenadores de 8 bits?

Es un buen objeto de estudio, la verdad. Como todo lo que existen son especulaciones, te diré lo que sucedió en mi caso: apareció una bestia como la Super Nintendo con unos gráficos que te dejaban picueto y con unos tiempos de carga inexistentes. Todo ello con un mando que, para aquella época, funcionaba como un reloj. Era lo más de lo más.

8) Ocho Quilates es sobre todo una historia oral, lo cual me parece lógico pero ¿Llegaste a considerar otras formas de narración (a base de fichas, como una enciclopedia, compilación de entrevistas completas pero individuales...)?

Fue una de las primeras decisiones que tomé respecto al libro: tenía que ser una historia contada por los protagonistas. Más que nada porque yo soy un don nadie con poco o nada que decir, así que lo importante era que hablaran los tipos que tomaron las decisiones en su momento y que hicieron los juegos.



9) ¿Estás contento con la recepción del libro? ¿Piensas en una reedición física en algún punto?

Contento no, contentísimo. La verdad que pasear por RetroMadrid y que la gente te pare para felicitarte por el libro no tiene precio. No tenía pensada una reedición porque los gastos son bastante elevados y el ritmo de ventas no es muy alto, pero están llegando tantas peticiones en los últimos meses que quizá tendré que planteármelo en algún momento.

10) ¿Has acabado sabiendo más de informática después de redactar Ocho Quilates?

De informática no. Del mundillo del videojuego, muchísimo.

11) ¿Te pasa como a mí, que cuando alguien se queja de los gráficos de los juegos actuales piensas (o dices) "no tenéis ni idea de cómo empecé yo a jugar?"

Sé que va a sonar a fucker, pero es que a mí los gráficos actuales no me llaman en exceso, salvo casos puntuales. Que sí, que el fotorrealismo es la leche, pero por el camino se ha perdido la magia del pixel. No digo ni que unos sean mejores ni que otros sean peores. Los tiempos pasados eran diferentes y, por nostalgia, yo los recuerdo con cierto cariño.

OBSEQUIUM (A falta de leer el libro, éstas son las que se me han ocurrido)

1) ¿Por qué crees que La Abadía siempre ha estado rodeado de un halo de fascinación?

Hay varios motivos: esa condición de juego de culto, maltratado en su salida y venerado con los años; el hecho de que fuera una rareza técnica y temática en nuestra industria; la desgraciada muerte temprana de Paco Menéndez...



2) ¿Por qué elegiste contar la historia del juego a través de 7 personas? ¿Cuál fue tu criterio de selección para los que iban a estar involucrados?

Son siete textos como siete días transcurren en el juego. Ha habido un poco de todo, hubo gente que tenía muy clara que tenía que escribir (Antonio Giner, Enrique Colinet, José Manuel Fernández, Manuel Pazos) y a otros llegué por recomendaciones de terceros, como José Luis Sanz, o por pura casualidad fortuita, como con Juanma Moreno. Escribió hace unos meses un texto fantástico sobre el juego y en cuanto lo leí supe que ahí había alguien que se conocía el título y que tenía algo que decir sobre el mismo.

3) Hay una historia trágica detrás de uno de los creadores del juego, de la que ya hablas en Ocho Quilates ¿Crees que es complicado contar la historia de La Abadía sin tener eso en cuenta?

En el libro pasamos de puntillas por ese aspecto. Está claro que parte del mito de La Abadía del Crimen está construido alrededor de la muerte de Menéndez, pero si te centras en el juego en sí hay material de sobra para desmenuzarlo y llegar a conclusiones interesantes. Y eso es lo que hemos intentado hacer.



4) ¿Crees que hay algún otro título del software español que debería ser diseccionado de forma tan concienzuda?

Me encantaría leer algo sobre Commandos, un hit mundial al que parece que tenemos un poco abandonado, y no entiendo por qué.

5) Aunque publicaciones como Retro Gamer han destacado el título ¿Crees que se trata de un fenómeno íntimamente español?

Sin lugar a dudas, y lo entiendo perfectamente. El juego no salió de España en su día y, hoy en día, es muy difícil que cale entre un público que no lo mamó en su momento. Yo, sin enterarme de nada de lo que sucedía, ya me quedé embobado cuando lo probé por primera vez, con cuatro o cinco años...

6) La Abadia, al igual que Blade Runner, es el fenómeno de culto por antonomasia ¿Encuentras que hay gente que la sigue descubriendo?

Sé de gente que la conoce y se pone ahora con ella, lo que siempre es bueno. Es cierto que es un juego que, con una mentalidad actual, te pone las cosas difíciles. Tienes que echarle ganas y paciencia para salir adelante porque no se deja meter mano fácilmente.