domingo, 2 de septiembre de 2012

… Y UN DÍA TE LLAMA TONY BANKS AL MÓVIL

Casual foto de un genio de los teclados





Está muy bien admirar a Lady Gaga, a Bono o a Madonna, pero, curiosamente, hay un buen montón de gente ahí fuera que bebe los vientos por músicos poco conocidos a los que consideran tan ídolos e influyentes como los típicos que decoran las camisetas de gente que no han escuchado nada mas que el “Imagine” de John Lennon, no sabrían seguir las letras de los Ramones mas allá de “Hey ho, let's go!” o que creen que Sid Vicious era realmente el cantante de los Sex Pistols.

Cuidado, no es que esta gente – bueno, Lennon y los Ramones – no fueran importantes para la historia del pop y del rock, pero la cara de la música no sería la misma sin otros “maestros silenciosos” como Robert Fripp, Paul Buchanan o Joe Zawinul, gente que ha ocupado pocas portadas pero que son mencionados con reverencia por muchos artistas.

A Tony Banks le ha tocado, en ese sentido, bailar con la mas fea, puede que fuera tan responsable (sino más) de la música de la etapa más celebrada artísticamente de Genesis – cuando Peter Gabriel cantaba – y de la de explosión comercial del grupo cuando tito Phil agarró el micro, pero nunca ha conseguido por su cuenta ni el éxito ni el reconocimiento crítico de los cantantes de la banda. Afortunadamente, siempre ha tenido el suficiente sentido del humor como para no rebotarse mucho cuando, por ejemplo a mediados de los ochenta, a una presentadora de la televisión australiana le dio por presentar a Genesis como “el nuevo grupo de Phil Collins”. Ouch.

Para colmo, Banks toca los teclados, probablemente el instrumento menos cool – hasta el fagot ha tenido mejores reivindicaciones – dentro del Ruack, aunque al menos nos ha ahorrado la estampa de verle una keytar colgando del cuello, aunque durante una época fue el instrumento que deseaba para mi...

¿Tony and the mechanics? ¿Face Banks? ¡No! ¡Bankstatement! Así seguro que conquisto las listas de éxito...


Da igual, siempre digo que Banks es mi miembro favorito de la banda, lo cual es cierto de una forma un tanto retorcida, ya que por su culpa me metí en este maldito asunto de los sintetizadores, pero preguntarme si “The fugitive” me gusta tanto como “Face Value” o “So” sería una encuesta un poco traidora. Si la comparación fuera con “Testify”, lo mismo la balanza se inclina un poco hacia Antonio Bancos...

No obstante, hay momentos de absoluta grandeza que sí rivalizan con las obras del resto de los miembros de Genesis o incluso con temas de la banda madre, ya sea la épica dramática de “An island in the darkness”, el solo de piano en “Still takes me by surprise” o ese bizarro (en cualquiera de las acepciones de la palabra) instrumental que es “Charm”, con esa guitarra de Daryl Stuermer entrando cuando menos te lo esperas, fuck yeah.

El problema básico que siempre ha tenido Banks es que si bien era el que tenía el mejor porte del grupo, su timidez y lo limitado de su voz – que él mismo admite que se parece a la de Neil Tennant de los Pet Shop Boys – han jugado en su contra a la hora de promocionar sus discos en solitario. Su desgracia ha sido que los mejores interpretes de su música ya pertenecían a Genesis (y eso incluye al injustamente denostado Ray Wilson), con lo que o se veía forzado o a cantar él mismo los temas o tenía que recurrir a diversos cantantes, con resultado variable y creando un poco de confusión sobre la autoría de los álbumes.

Genesis llevando al límite su máxima de "la imagen no es importante para nosotros"

Eso no significa que no contase con buenas voces, tanto Andy Taylor (nada con ver con el de Duran Duran) como Fish – que siempre ha tenido bastante de clon garrulo de Peter Gabriel – realizaron una labor magnifica en “Still”. Por otro lado, Toyah Wilcox y Jayney Klimek hicieron eso tan raro de dar una visión femenina a canciones que podrían haber encajado perfectamente en un disco de Genesis.

Es una lástima, Banks, como el resto de sus colegas siempre se ha definido básicamente como un compositor y si bien el fantasma de otro grande como Burt Bacharach queda un poco diluido en baladones como “Hold on my heart”, probablemente con la promoción adecuada, actuaciones en directo y una banda estable, otra fortuna le hubiera sonreído. O se habría visto acuciado por las deudas a lo John Entwistle, vaya a usted a saber. Sea como fuere, después del sinsabor que dejó “Strictly inc.” (un intento de firmar discos bajo otro nombre que se tradujo en ventas aún mas bajas de lo habitual), y de que “Calling All Stations” con Genesis no consiguiera reverdecer viejos laureles comerciales, Banks decidió volver la mirada a la música orquestal.

Finales y nuevos principios

La primera indicación de que lo mismo Tony estaba pensando en componer una obra sinfónica apareció en el artículo de la revista inglesa “Classic Rock”(Febrero del 2000). Con el nombre de “Genesis: Is this the end?” (profético, aunque fuera por ocho años), se componía de entrevistas con Banks, Mike Rutherford y Steve Hackett. Curiosamente, fue éste último el que dejó caer que Tony quizás considerase seriamente lo de poner un pie en el mundo clásico. Tiene su lógica, Hackett había logrado un cierto éxito con el disco que había grabado para EMI Classics, “A midsummer's night dream”, una serie de piezas para guitarra clásica y orquesta que había escalado a lo mas alto de las listas del género, lo cual no deja de tener algo de trampa porque para conseguir esa posición no había que vender mucho más de 20.000 copias.

Nada va mejor con un Yamaha DX7 que una chaqueta a rayas


Pasarían cuatro años hasta que ese comentario de pasada se convirtiese en un disco compacto que pudiéramos escuchar en nuestros reproductores. Se llamó “Seven”, y lo editó Naxos – EMI pasó de Tony, quiźas asustados ante la tristes ventas y elevado presupuesto de “Return to the center of the earth” de Rick Wakeman -, un sello especializado en vender clásica a precios altamente competitivos. Tan competitivo como 9 euros, creo recordar. Pero, ay amigos, la música contenida valía mucho mas que esos 9 euros, con lo cual entra con holgura dentro de “Cultura Barata”, y a diferencia de con otros discos que uno se compra nada mas salir, en ningún momento tiene uno la sensación de que lo han timado, sino al revés.

Con un título nada rimbombante – a fin de cuentas se componía de siete piezas -, “Seven” estaba lleno de momentos líricos y pastorales, siguiendo la mejor tradición de los compositores ingleses de principios del siglo XX, como Holst, Elgar o Vaughan Williams. Escuchar “Spring Tide” hacía que se te vinieran un montón de imágenes evocadoras a la cabeza, una banda sonora perfecta para un film (o serie de televisión) que aún está por rodarse. Y por supuesto, nada de teclados, salvo algunos toques de piano aquí y allá, eludiendo uno de elementos habituales de “teclísta de rock hace un disco con orquesta”.

Ahora bien, una cosa del mundo clásico: es un ambiente muy jodido comparado con el rock o el pop, que como todos ustedes saben, tampoco es un camino de rosas precisamente. Si tiene usted un grupillo y es razonablemente bueno, practicando un estilo mínimamente popular, pues te puedes sacar bastantes bolos al año. Pero si tiras por lo clásico, o te transformas en un gran interprete de algún instrumento y/o compositor, – lo cual es un territorio minado repleto de interrogantes –, intentas hacerse fijo en un orquesta – ríanse de unas oposiciones - o tiras por la composición.

El problema es que durante el siglo XX, la música clásica “oficial”, es decir, aceptada por los estirados mandamases y que se promociona por los programas oficiales de los teatros de mayor importancia, suele ser un batiburrillo sonoro vanguardista y experimental que en muchos recitales de orquestas se suelen colar entre las enésimas interpretaciones de piezas populares de Mozart o Bethoveen. La música debe evolucionar, y teniendo en cuenta los cambios de estética, tarde o temprano, la partitura tradicional y armónica iba a ser superada, un poco como el arte abstracto ha sustituido al figurativo.

Y esto fue la sesión de fotos promocional para "Seven"


¿Les he perdido ya a estas alturas? Bueno, conozco mucha gente que opina que las bandas sonoras de gente como John Williams – hay un guitarrista clásico del mismo nombre -, Jerry Goldsmith o Michael Nyman, son ejemplos de música clásica “moderna”. Si miran los manuales de Historia de la Música, verán que dichos autores y sus obras son denostados con el adjetivo de “música comercial”, si acaso Nyman es el que consigue un mayor reconocimiento porque la música que hace para sus proyectos lejos de la pantalla se acercan mucho al coñazo que es la música clásica actual.

Porque sí, hacer algo melódico, con motivos reconocibles y ritmos que se pueden seguir con golpes de zapato es hacer concesiones al público, ser muy “decimonónico”, predecible o aburrido para aquellos que practican la deconstrucción musical. La tontería, lamentablemente, es que las composiciones atonales la sirven los entendidos en bandeja de plata a un público que va a estos recitales con el mismo propósito con el que se va al palco de un partido de fútbol o en las corridas de toros: a cerrar negocios mientras dan buena cuenta del bebercio y el comercio.

...Y en este contubernio se mete el señor Banks, quién sufrió una breve polémica en una publicación del ramo, cuando insinuaron que lo que único que había hecho era darle sus maquetas con sintetizadores al orquestador Simon Hale y que éste último se había encargado de pasarlas al lenguaje sinfónico mientras Tony seguía jugando al golf. En aquella ocasión, también estuvo presente el director de orquesta Mike Dixon, mientras que para "Six" los dos puestos los ha ocupado el compositor de bandas sonoras - por decir uno de los aspectos de su variada carrera - Paul Englishby.

Con todo,”Seven” consiguió las mejores ventas de la carrera en solitario de Tony desde de su debú en solitario con “A curious feeling” (próximamente monográfico...¡en inglés!), llegando, ciertamente, a lo mas alto de las listas de clásica. Y no tengo problema en decir que probablemente es lo mejor que ha hecho este hombre, una vez liberado de las ataduras y las expectativas del mundo pop.



Por supuesto, desde entonces hubo una reunión de Genesis que mantuvo a Tony bastante ocupado y durante su promoción, afortunadamente, algún periodista tuvo la decencia de preguntarle qué es lo que iba a hacer una vez que se terminase el periplo de la banda madre. Y aunque algunos albergábamos la esperanza de que le entraran ganas de hacer otro disco de canciones – insisto, “Seven” es de lo mejor, pero me sigue gustando su faceta rock -, el teclísta ya daba pistas de que después de la turné, ya tenía el cupo rellenado de tocar con una batería y una voz, queriendo repetir con la orquesta.

Todo empieza, para variar, con una dama.

En realidad, la culpa de que a Anthony George Banks le entrara el gusanillo por lo sinfónico la tiene una banda sonora, la de “The wicked lady”, un título de poca repercusión con Faith Danaway como protagonista. El vinilo con la música del film se componía por una cara con la música del teclísta convenientemente orquestada para armonizar con el ambiente de la película – una cosa en plan “Los tres mosqueteros”, por decir algo - y en la otra, las composiciones tal y como habían sido grabadas por Banks en su estudio casero, con sintetizadores y cajas de ritmo. Curiosamente, el single de la banda sonora fue una de las pistas registradas por Tony en su domicilio, quizás se quería emular el éxito de “Carros de Fuego”, vaya a saber usted.

Escuchar su música interpretada por una masa de violines y vientos fue una experiencia que le abrió los ojos y los oídos a Tony, decidiendo que iba a intentar meterse en el mundo de las bandas sonoras, o, en su defecto, hacer un disco sinfónico antes de “colgar las botas”. Lamentablemente, en el tema de las peliculas solo consiguió componer algunos temas para un film protagonizado por Kevin Bacon - ¡nooooooo los seis grados de separación!!! -, y el score de una producción de ciencia ficción con un presupuesto muy muy – pero que muy – bajo, con el nombre de “Lorca and the outlaws”. Como curiosidad, a finales de los 70 firmó con Mike Rutherford la banda sonora del film de terror intelectual “El grito”, una rareza que servidor tiene en algún VHS y que gira en torno a la capacidad de un hombre de matar con un grito aborigen...

Seven, six...

El primero en soltar la liebre sobre “Six” fue Martin Robertson, saxofonista que ya había grabado algunos golpes de viento en otras obras en solitario de Banks, quién publicó en su web que había viajado a Praga para grabar lo que describió como un “concierto para saxofón”. Pero pasaría un año hasta que el resultado viese la luz, este 2012 para ser más concretos.



En cuanto se dijo la fecha de lanzamiento de la nueva obra orquestal del Tony, supe que tenía que aprovechar para entrevistarlo. Verán, hablar por las buenas con un músico que no tiene nada que promocionar suele ser complicado, así que ni corto ni perezoso puse en marcha mi grandiosa red de contactos para lograr la entrevista... vamos, que mandé un correo a la distribuidora de Naxos en España y en siete días ya casi tenía cerrada la entrevista. No les voy a mentir, servidor colabora con “This is Rock” por el principal motivo – mas allá de la satisfacción de firmar artículos en una publicación de tirada nacional – de poder entrar en contacto con tus ídolos.

Esto, obviamente, puede ser un arma de doble filo, uno de mis mayores miedos cuando pude sentarme con Steve Hackett fue precisamente ése: A pesar de su fama de tipo agradable, ¿lo habré pillado en un mal día? ¿Le sentará mal alguna de mis preguntas nacidas de una genuina curiosidad? ¿Será un capullo en el fondo? Por suerte, por ahora la entrevista con Allan Holdsworth ha sido la única verdaderamente incómoda y me consta que fue por circunstancias externas...

En el caso de Tony y de la mayor parte de los miembros de Genesis juego con la ventaja de que todos son gente hasta cierto punto normal y a los que la fama no se les ha subido mucho a la cabeza. Además, tanto su manager como la gente que les lleva las relaciones con la prensa tienen fama de tratar muy bien a los periodistas, de hecho, el entorno del grupo tiene fama de tratar bien hasta a la novia del técnico de luces – como dice Bill Bruford – así que... ¿qué podía salir mal?

El día antes de la entrevista, la estoica Carol Willis-Impey – no quiero ni pensar lo que tuvo que ser trabajar en las relaciones públicas de Genesis durante su explosión comercial a mediados de los 80 -, me llamó para asegurarse de que había cogido bien mi número de móvil, con sus prefijos internacionales correctos y todo. Porque, como ya habrán adivinado, la época en la que los grupos alquilaban helicópteros para que el entrevistador pudiera acceder a ellos – anécdota de Jordi Sierra i Fabra – ya ha pasado, y en lugar de una tertulia alrededor de un desayuno inglés en algún hotel céntrico de Londres, servidor iba a ser llamado desde el domicilio del teclísta en Surrey. Lo cual no me parece mal, que conste, pero comparado con la gente del fanzine inglés, que se van al estudio de la banda y tal para hacer las entrevistas, pues... como que queda un poco descolorido...

Una hora al auricular, y tan contento

Esta entrada en el blog no es la entrevista sobre aspectos musicales, más que nada porque ésta ya se publicó en el número 94 de “This is Rock”, así que si quieren saber lo que hablamos, pues aflojen un poco de mosca y pidan el ejemplar en la web de la revista, que además ese ejemplar esta trufado de material interesante y 5 euros se los gasta usted en un abrir y cerrar de ojos en cosas probablemente mucho menos alegres.

No, esta entrada contiene mis pareceres sobre el señor Banks como entrevistado y sobre algunas anécdotas que discutimos que no encajaban en una revista de música, ah, y por supuesto una reseña de “Six”. En otras palabras, estos son los “extras” de la entrevista. Para empezar, y hasta que llegue el día en que tenga que entrevistar (¡ojala!) a Roger Waters, Peter Gabriel o a tito Phil, ésta es la que me ha producido mas nervios, mas miedos a meter la pata y para la que he preparado más soportes de grabación alternativos por si alguno fallaba.

Maniobras sintéticas a la luz del día

Con una puntualidad británica, el señor Banks llamó a la hora que se había acordado, dijo mi nombre tan bien como le permitió su acento (“¿Fransiscou?”) mientras yo me permitía el lujo de ser un manojo de nervios y dejaba caer el móvil, a punto de colgarle a mi teclísta favorito sin querer. Por cierto, Tony llamó sin número oculto, con lo cual, sí amigos, tengo el número particular de este hombre y puedo hacerle llamadas telefónicas a las cinco de la mañana (hora inglesa) y susurrarle al auricular: “Reúnete con Peter y haz una gira con The lamb lies down on Broadway...”...o mas bien no.

Una cosa que siempre me ha llamado la atención es que a pesar de su fama de persona tímida, Tony habla mucho, MUCHO y muy MUY rápido. En ese sentido, creo que le pasa igual que a mi, y si no está relajado con su interlocutor, intenta decir muchas cosas por miedo a que no le de tiempo a decir todo lo que le pasa por la cabeza. Con todo, me parece que no tardó en percibir que la persona al otro lado de la línea era un fan cuando le pregunté por las primeras sesiones de grabación para “Seven” en los míticos Abbey Road, un dato que probablemente solo sabe alguien que, o se ha currado mucho la entrevista o es un lector habitual de las webs sobre Genesis.

Lo que le pasó a Tony en los estudios hechos famosos por The Beatles refleja un poco lo mismo que le ocurrió a Ron Geesin cuando intentó orquestar “Atom Heart Mother” para Pink Floyd. Si el arreglísta escocés tuvo que aguantar los desmanes y casi insultos de la sección de viento, Banks se enfrentó a una orquesta muy londinense y muy real pero con el mínimo interés por grabar su obra, con algunos mas interesados en leer “The Sun” que la propia partitura.

A Tony le hizo mucha gracia que me acordara de ese detalle, con lo cual dejamos atrás algunas confusiones que habíamos tenido al principio – provocadas porque, si ya hablo rápido en castellano, imagínense mi inglés animado por el nerviosismo – y tuvimos una charla la mar de agradable. Aunque Carol no me puso límites de tiempo para el phoner, la conversación se prolongó durante cerca de una hora, mas o menos como me pasó con el bueno de John Wetton, a quién tenía que hablar durante 20 minutos como mucho y acabamos con 45 minutos de charleta.



Otra cosa que creo le agradó mucho fue mi conocimiento de su carrera en solitario y que no le formulara las típicas preguntas de si habría otra gira con Phil o con Peter (tengo más que asumido que si un grupo como Genesis tiene que dar una noticia como esa, va a ser con algo mas rimbombante que dentro de una entrevista sobre proyectos en solitario). No pude resistirme, como fan de Top Gear, a preguntarle por las constantes bromas que se gastan en EL programa de la BBC sobre coches a costa del grupo.

Me explico: en un par de ocasiones, los “viejos” del programa - James May y Jeremy Clarkson – putean al “jovencito” Richard Hammond tuneando el equipo de música de los coches que tiene que usar para que Genesis suene a toda pastilla y sin poder apagarlo. Vale, no destronará a los Monty Python como reyes de la comedia británica, pero, como dice Jordi Costa, cuando dos cosas que te gustan se gustan entre ellas, pues no puedes sentir una extraña forma de placer.

Clarkson dándolo todo al doble bombo, lástima que su todo no sea mucho...


Clarkson ya ha expresado muchas veces su gusto por el progresivo, de hecho escribió una líneas sobre sus recuerdos al escuchar “Selling England by the Pound” para la caja de remasterizados “70-75” y May admite que la manía de Jezza por poner al máximo volumen a King Crimson mientras conduce, es una de las cosas que más le sacaba de quicio durante la grabación del viaje al Polo Norte. Cuál no sería mi sorpresa cuando Tony me contó que Clarkson era conocido suyo y que también había entablado alguna conversación con May, y por supuesto, le hacía mucha gracia las bromas a expensas de su música en el programa. A lo que ya no me atreví fue a preguntarle si le habían ofrecido ir para el segmento de “estrella en un coche de precio razonable”, sobre todo porque Banks es un entusiasta de las caravanas, vehículo que los responsables de Top Gear han intentado destrozar de las formas mas imaginativas posibles en los sucesivos programas.

Cuando hablamos de las posibilidades de tocar sus piezas en directo, Tony me confirmó que en el Reino Unido la situación sobre las programaciones de las orquestas era muy parecida a la española, es decir, o mucho clasicismo tradicional o mucha vanguardia. Algo parecido sucede con la radio, ya que en Inglaterra o escuchas la BBC Radio 4 o ClassicFM, aunque eso es ya una emisora más para escuchar música clásica que las que tenemos en España, sus políticas son muy diferentes. Por un lado, la pública se acopla a ese estilo de o Mozart/Bethoveen/Bach o avant-garde, mientras que la otra si apuesta de vez en cuando por poner compositores modernos más melódicos. Hay una acusación con la que se podría señalar a Tony; él hace sus discos con orquesta porque tiene la pasta para pagarlo todo por adelantado mientras otros compositores de clásico actuales se las ven y se las desean para llegar a ensayarlas con músicos de verdad y no con el Sibelius. No le faltaría razón, pero no creo que Banks haga estos álbumes por puro capricho y si no contrata un pequeño teatro y una orquesta para tocar sus obras en vivo, creo que tiene mas que ver con la personalidad reservada del propio compositor que con las limitaciones de presupuesto. No todo el mundo, para bien o para mal, es Paul Mccartney.

En otra cuestión, la curiosidad me pudo y tuve que preguntarle a Banks sobre las ventas de “Seven”, ya que en su día el webmaster de la antigua página del grupo comentó que rondaban los 10.000 ejemplares. Tony corrigió ese detalle, afirmando que esas habían sido las ventas en el Reino Unido pero que su primer disco orquestal había llegado a vender 30.000 copias en todo el mundo (ahhh, no hay futbolista que no lea el Marca ni músico que no pregunte por las ventas). Cifras modestas, sin duda, pero que si se ven desde la perspectiva de un disco en solitario de lo que viene siendo un músico pop casi desconocido fuera de su grupo y sin casi promoción, pues lucen bastante bien.



Hablando de promoción, una noticia que no me esperaba era que Tony estrenase su propia web, pensando que alguien de una personalidad tan reservada no llegaría nunca a tener un dominio propio. A excepción de quizás las páginas de Peter Gabriel o Steve Hackett, la historia de Genesis en Internet siempre ha sido un poco irregular, por no decir bastante errática. Como otros grupos, empezaron con muchas ganas debido al primer impulso de las webs en la segunda mitad de los noventa para ir perdiendo el interés paulatinamente. Desde 1997, hemos tenido alrededor de 3 dominios diferentes para el grupo, además de las webs específicas para algunos lanzamientos, un caos desde el punto de vista del marketing. Y como suele pasar, la información más interesante se suele publicar en las páginas creadas por fans.

La verdad es que con respecto a su anterior álbum, para “Six” se ha echado toda la carne en el asador; no solo un dominio,sino también cuenta en Twitter, Facebook, Flickr y Youtube, por no hablar de vídeos con el “making of”. Aunque dudo mucho que la página se actualice muy a menudo, espero que Tony cumpla su promesa y nos deje escuchar sus maquetas un día de estos. Eso si, nada de eso apareció hasta que el disco estaba prácticamente en la calle, y de hecho el fanzine inglés no tuve acceso mas a que a unas cortas muestras de música para hacer su entrevista. Hasta cierto punto esa actitud es comprensible, tal y como Banks me comentó, que una copia del álbum se “extravíe” se puede traducir en un recorte de las ventas importantes por las descargas ilegales. Se podría decir que esto raya en lo paranoico, pero claro, ¿donde pone uno el límite?

Por ejemplo, hay un fan en Youtube que se autodenomina “Banksian central” y que probablemente está haciendo el mejor trabajo posible promocionando a su artista favorito, recopilando todas las intervenciones de Tony en los medios, incluyendo el estreno de la pieza “Siren” dentro de uno de los programas de ClassicFM (de mucha ayuda a la hora de escribir los primeros párrafos para la revista). Incluso ha subido a su cuenta algunos temas casi inencontrables de la carrera en solitario del teclísta... junto con el resto de su discografía, incluyendo “Seven” en su totalidad...

Tras un buen rato de charla, a Tony le llamaron a la puerta – por lo que pude discernir en modo cotilla, me parece que era el cartero – y me preocupé tanto por su factura de teléfono como para hacer las últimas preguntas antes de colgar. Por supuesto, hablamos un poco de teclados, le recordé que mi Korg TritonLe tenía un sonido llamado “Watcherofthesky” que intentaba imitar el Mellotron del primer tema de “Foxtrot”. Igualmente, hay otro programa en la workstation Oasys con el nombre de ese álbum, con las característicos arpegios de 12 cuerdas del grupo en aquellos años, por todo esto le pregunté si sentía un reconocimiento por parte de las personas que programaban dichos sonidos. En su habitual tono de “yo no me creo nada mucho”, Tony me señaló que probablemente la gente que programaba los sintetizadores quizás andaban un poco desesperados a la hora de buscar nombres, y que precisamente el sonido del Triton no era una copia muy convincente porque el Mellotron si algo tenía, era mucha crudeza, así que cualquier imitación tenía que tener eso en cuenta.



Una cosa que al principio diferenció a Banks de los otros teclistas estrella del progresivo – Wakeman y Emerson – , aparte de no ponerse capas o clavar cuchillos en los órganos Hammond, es que nunca usó ninguna de las máquinas de Moog, optando por sintes mas “marginales” como el ARP en los 70 o los Oberheim en los 80 – casi se le cae uno, o eso parece, durante el vídeo de “This is Love”-, con lo cual su sonido era siempre un poco diferente. Además, se hartaba de usar pedales en los sempiternos Hammond y el propio Mellotron, y como antes no existía Internet, era tarea muy complicada saber qué cachivaches utilizaba para crear sus líneas de teclado. Igualmente, para replicar el sonido del piano en directo, y puesto que Genesis no podía gastarse mucho dinero en los transportes durante los setenta (o no querían romperle las espaldas a sus pipas), usaron el piano eléctrico RMI, cuando la mayoría de músicos optaron por el Rhodes.

Eso no quita, por supuesto, para que buena parte de sus sonidos sean muy “de la época”, pero qué les voy a decir yo, que he escuchado tantas veces los discos que ya casi he perdido todo contexto histórico. Incluso cuando aparecieron los primeros samplers, eligió el carísimo Synclavier (solo se lo podían permitir Frank Zappa y Pete Townshend) entre otros motivos porque Peter Gabriel había elegido el Fairlight y quería evitar comparaciones en el sonido. Siguiendo con el tema de los sintes, saqué a colación lo mucho que echaba de menos el foro de la web oficial, en el que participaba el productor Nick Davis, que nos soplaba información jugosa – desde el punto de vista técnico, entiéndase – sobre los discos. Como por ejemplo, en la interpretación de “Cinema show” del Rainbow (caja de los directos), Nick nos soltó que la pista original en la que estaba grabada el ARP estaba prácticamente inutilizable, así que Tony tuvo que volver a tocarla casi 30 años después en el estudio de la banda. Pero como sus manos no se mueven tan rápido como antes, tuvieron que ralentizar la velocidad de la grabación y después acelerarla de nuevo. Afortunadamente, este primigenio sinte no tenía más de 7 u 8 sonidos así que encajarlo no fue tarea tan ardua como pudiera parecer. Para esta clase de datos se inventó el término “trivia”.

Y también a la guitarra, qué tío


Una de las cosas que mas pena me dio de nuestra charla fue oírle de su propia boca que “el grupo está bastante muerto” (por Genesis), y que no piensan sacar mas material inédito. Lo primero tiene una cierta lógica porque Phil Collins está prácticamente retirado, sus problemas de espalda no le dejan tocar la batería y Peter Gabriel nunca parece estar muy por la labor de comprometerse con una reunión, como ya me explicó Steve Hackett en su día. Tampoco era cuestión de acosar a Banks con ideas peregrinas como “Bueno, pero si Chester Thompson tocase la batería y Phil solo se dedicara a cantar...”. Sobre lo segundo tampoco quise insistir demasiado porque, básicamente, tiene razón hasta cierto punto, con los discos ya han hecho todo lo que se podía hacer, remezclarlos en 5.1, remasterizarlos y añadir todos los extras que consideraban oportunos, aunque nosotros los fans cansinos podíamos pensar en algunas sugerencias.

Entre ellas, sacar “Three sides Live”, “The Mama tour”, “The invisible touch tour”, “In Concert '76” y “When in Rome” en Blu-Ray (perdón, acabo de mojar la silla con solo imaginarlo), o buscar una versión decente de algún vídeo de la gira del 77, o de la reunión con Peter en el 82, etc, etc... Pero estamos aquí para hablar de “Six”...

Seis piezas, seis

El motivo para titular sus obras orquestales de forma tan discreta, es que, según el propio compositor, quería huir de títulos tan rimbombantes como “Concierto para piano, opus 1 o sinfonía número 2 de Tony Banks”, algo que, apostillo, hicieron en su día otros colegas como Keith Emerson o Jon Lord (descanse en paz). Eso en lo que se refiere al álbum, porque en lo que se refiere a las piezas individuales, sí que a recurrido a una imaginería un poco mas épica, a fin de cuentas siempre se sintió un poco decepcionado de que el temas más largo y épico de Genesis tuviera un nombre tan humilde como “La cena está lista”.

Aún así, el propio Banks aclara que los títulos son una mera decoración y que no hay realmente unas intenciones detrás de ellos, aunque admite que quería dar una serie de claves sobre lo que uno podría interpretar como “el camino del héroe”. Así pues, una pequeña fanfarria nos recibe en “Siren”, la pieza que permite a Martin Robertson brillar al saxo. A pesar de haber hecho carrera en el jazz y en el clásico, los fans de Tony lo conocíamos por pequeñas intervenciones en “Bankstatement” y en “Still”, las cuales no daban muchas pistas del despliegue lírico del que era capaz este hombre. El intercambio de melodías entre Robertson – por lo visto amigo y vecino de Banks desde hace muchos años - y la sección de cuerdas es simplemente impresionante, mientras el tema principal que se va desarrollando es muy Tony Banks. Es, definitivamente, una perfecta introducción a la obra porque despliega muchos de los colores orquestales – pizzicato y percusión melódica en la sección intermedia – mientras prueba con un tempo mas animado que “Spring Tide” en “Seven”.



Still Waters” es un nombre apropiado para un tema mucho mas tranquilo en principio, en el que las cuerdas llevan buena parte del peso. Es una composición muy en la línea del disco anterior, de hecho algunas de sus partes vienen de los “restos” de “Seven”, y a Banks le gustó lo suficiente como para intentar grabarlo en esta ocasión. Una sutil línea de violín solista se dasarrolla, mientras los trombones empiezan a formar un motivo mas “heroico” que se deja notar con mucha mas presencia minutos después. El tempo marcial termina por marcar la diferencia en la segunda parte de estas “aguas tranquilas” que vuelven a su cauce al final de sus seis minutos.

Es en la tercera pista, “Blade”, en la que Charlie Siem puede brillar en todo su esplendor, con un abrupto inicio, sorprendente en lo que llevamos de música orquestal de Tony. Casi todos los que hemos escuchado el disco – y el propio compositor – admite que el solo más rápido del violinista remite al de teclado en “Cinema Show” (de “Selling England by the pound”), uno de los temas cuya parte instrumental ha sobrevivido de forma muy longeva en las giras de Genesis. El contrapunto de la orquesta cuando termina el solo da la impresión de que estamos escuchando dos piezas diferentes en una sola, pero entonces Siem “coge el relevo” y Banks hace esa clase de juegos con lo que, dentro de un contexto pop, serían esos extraños cambios de acorde que te dejan torcido en el sillón, y se permite hacerlo en dos ocasiones... Termina de forma más tranquila pero sin haber bajado la guardia en ningún momento, ciertamente el mundo de las bandas sonoras se está perdiendo a un gran creador.

Siem, Banks, Englishby


El cuarto tema recupera el tono tranquilo de “Still Waters”, “Wild Pilmigrage” da paso a un desarrollo pausado de las melodías, hasta que el crescendo desemboca en una conjugación de las cuerdas y los vientos mucho mas grandilocuente. Hay una cierta sensación de amenaza, de tensión que se acaba liberando en el último minuto, antes de retomar el lento desarrollo de la sección de cuerdas que escuchamos al principio.

El oraculo” tiene un principio mas ominoso, con las flautas y el fagot tomando el papel protagonista. Es, sin duda, el tema que más puede recordar a los desarrollos instrumentales de los álbumes de Banks en solitario. Esa fue una pregunta que me hubiera gustado plantear, si había sentido la tentación de orquestar algunos de sus viejos temas fuera de Genesis, pero como ya hablamos de algunas versiones “sinfónicas” de los temas del grupo, me pareció innecesario (que se me pasó, vamos). A diferencia de “Blade” o “Siren”, no parece que los músicos hayan podido imprimir algo de personalidad en su interpretación y hayan hecho una toma escrupulosamente fiel a la partitura.

Robertson, Banks y Davis



Terminamos con “City of Gold”, - me imagino que el destino final de nuestro héroe -, que pronto deja paso a un tempo urgente en el que la intensidad sube y baja para que la sección de viento propugne una fanfarria que cerrará los doce minutos – el tema mas largo – de esta pista. En algunos momentos parece recapitular algunos de los motivos melódicos de las composiciones previas, pero en esta es sin duda en la que Banks introduce mas variaciones y desarrollos. Sus constantes subidas y bajadas lo hacen un cierre perfecto para esta obra.

La portada vuelve a ser una obra del difunto Stephen Knapp, su viuda vive cerca de la familia Banks – Tony lleva más de 35 años casado con Margaret y tiene dos hijos, por si a alguien le interesaba -, y esta vez ofrece una imagen que recuerda al “Beirut virtual” que aparecía en las pantallas de la gira “Turn it on again” cuando tocaban “Domino”.

Six” deja el listón muy alto en lo que se refiere a la carrera en solitario de Tony, orquestal, pop o progresivo. Si bien no puedo decir que todos los álbumes del teclísta sean perfectos, tampoco podría pensar en ningún tema que no me guste especialmente, no obstante, con “A curious feeling”, “Seven” y este “Six”, consigue una continuidad que no tienen, por ejemplo “The Fugitive” o “Bankstatement”.

Por supuesto, no todo el mundo coincide conmigo, en un número de la revista “Prog”, Sid Smith (biógrafo de King Crimson y webmaster de su discográfica) señala que Banks ha sido demasiado conservador, dejándose llevar por sus intereses melódicos, los que considera demasiado dulces. Leyendo esta crítica, me enfurecí como solo un fan en modo energúmeno puede enfadarse, y teniendo en cuenta los gustos de Smith, ésta es la hipotética carta que le hubiera enviado al escritor si me hubiese dejado llevar por esa ira:

Querido Señor Smith, aunque respeto mucho su obra, las líneas que escribe para diversos lanzamientos discográficos y comparto su amor por el género progresivo, es obvio que ha dedicado muy poco tiempo a escuchar la obra en solitario del señor Banks. Por otro lado, supongo que los Soundscapes de su admirado Robert Fripp, en versión sinte de guitarra u orquestados por Andrew Keeling, deben ser artísticamente superiores a este álbum, ya que llenar 15 o 30 minutos con un solo acorde y diversos bucles sonoros será en su opinión la cumbre de la composición moderna.”

Afortunadamente soy una persona razonable incapaz de escribir una pataleta tan infantil, ni siquiera en mi propio blog. Ops.

Hablar con Tony fue fantástico, tuve un par de momentos de quinceañera histérica (interiormente, quiero decir) cuando hablamos de algunos de sus temas favoritos tanto de Genesis como de su carrera en solitario y vi que coincidíamos bastante, aunque, como diría William Borroughs, un autor nunca es demasiado efectivo a la hora de juzgar su propia obra. De hecho, me extrañó que señalara “Blackdown” como el motivo principal para meterse en esta aventura de componer para una orquesta, y que no se sintiese muy a gusto con el resultado de “Spirit of gravity” en el disco anterior, cosas de los genios, supongo. Ciertamente, los desarrollos de las melodías son geniales y una demostración de lo que puede hacer un músico cuando no tiene que pensar en unas estructuras concretas.

La mejor recompensa fue cuando íbamos a colgar el teléfono y Banks se despidió con un “Thanks a lot, it was great”, aunque aún había sitio para más gozo cuando le preguté a Carol si era posible que Tony me firmase el librito del CD de “Six” y/o “Duke”. Al mes, me llegó una copia del álbum orquestal firmada por el compositor y la versión CD/DVD de Duke firmada por el teclísta y Mike Rutherford. Fuck yeah.



Finalmente, qué puedo decir sobre un tipo que me cae tan bien, un disco que me parece tan bueno y que se puede adquirir por unos míseros 5,99 euros, salvo ¡COMPREN, COMPREN, COMPREN!

PD: El blog volverá con varios artículos de épica variable al tema automovilístico, lo prometo. El día menos pensado...

6 comentarios:

  1. ¡MARAVILLOSO!¡¡¡¡ÉPICO!!!! Voy a escuchar ahora mismo el Six con unas ganas como sólo las puede tener alguien que considera 'Undertow' una de las mejores canciones de la historia.

    Y a los fanáticos de Fripp y la música moenna que denostan a lo melódico, pues... pues que sean felices en su aséptica tristeza. Ellos sabrán. Y que les den un par de hostias bien dadas, joder.

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  2. Me ha encantado!
    Hay una cosa que creo que tenemos en común: mi miembro favorito de Genesis es Tony Banks. Le han (por así decirlo) subestimado. Si tu coges i le quitas el todo el piano a Genesis, qué te queda? Casi nada. Muchas veces es el piano el que marca el sentimiento que le han puesto en una canción.
    Has oído "Supper's Ready"? Hay trozos en que el piano es... la repanocha (por no decir algo un poco más fuerte)!
    Es más, me descargué una foto que salía Tony Banks en su estudio con 6 teclados (6!).
    Ah, y tengo una cosa a decir: puedo tener 12 años, pero mi gusto por la música no és el de los niños de mi edad.

    Saludos

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    1. Hola Núria, muchas gracias, yo creo que todos los miembros de Genesis son todos unos genios, y en eso incluyo a Anthony Phillips o a Ray Wilson, además, he tenido el placer de entrevistar a tres de ellos (Steve, Ray y Tony) y puedo confirmarte que además de ser unos músicos increíbles, son unos tipos estupendos. Si te sirve de consuelo, yo también empecé a escuchar a Genesis a tu edad, y para entonces estaban tan pasados de moda para buena parte del público como ahora, pero si quieres escuchar como unos vejestorios contamos historias y anécdotas del grupo, aquí tienes el enlace la primera parte del especial de Genesis en el que participé: http://www.ivoox.com/subterranea-2x07-especial-genesis-parte-1-audios-mp3_rf_1642899_1.html las dos partes en total suman seis horas... Dios mío, no sé lo que puede ser escuchar todo eso de una tacada...

      Sobre Oldfield... yo lo admiro mucho y desde luego que no le quito mérito a haber sido capaz de triunfar a pesar de su complicada infancia y vida familiar, pero todos somos posibles objetos de crítica (¡hasta yo! ¡Fíjate lo que te digo!) y tal como explico en el artículo, algunas de sus decisiones artísticas me parecen mas bien cuestionables. En el caso del libro, me parece muy bien que Oldfield haga la clase de biografía que él vea mejor, pero el "co-autor", Jon Collins tiene un libro sobre Marillion (otra banda que recomiendo), mucho mas completo que Changelling.

      Saludos!

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  3. No se que pasó con lo que escribí.
    En cualquier caso genial. Muy buena la entrevista y el tono.
    Me sentí muy identificado. Me pasó algo parecido en entrevistas con gente que me encantaba, incluso pude trabajar con alguno. Dejo mi blog con temas parecidos. Tony es un tipo que adoro y que ha significado mucho en mi vida.
    http://ricardomurad.blogspot.com.es/2007/03/pat-metheny-el-eterno-viajero.html

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    1. Muchas gracias por el comentario Ricardo, le he echado un vistazo por encima a tu blog y me gusta ver que los dos hemos visto también a Mike Stern en directo (aunque yo no lo he podido entrevistar). Metheny es uno de los grandes y de los que también se puede pasar horas escuchando, "Beyond the Missouri Sky" es un disco precioso y por ahí debe aún andar un VHS que grabé de algún festival de jazz, con la actuación de sólo guitarra y contrabajo. De nuevo, muchas gracias.

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